China prohíbe convertir los pisos en pequeños cementerios
Muchos chinos recurrían a esta opción por la falta de espacio y el elevado coste de los cementerios
PekínLa rápida urbanización de China ha limitado el espacio de los cementerios. Esto, junto con el envejecimiento de la población en el país, ha provocado que el precio por enterrar a los difuntos en los cementerios haya crecido muchísimo y sea uno de los más altos del mundo. Todo ello ha propiciado que muchos chinos utilicen pisos como alternativa para guardar las cenizas de sus difuntos. Pero el gobierno chino ha aprobado recientemente una ley que prohíbe dar este uso a las viviendas. La nueva normativa coincide con el Qing Ming, que se celebra estos días y que sería equivalente al Todos los Santos catalá.
En Pekín, cuando llega el Qing Ming, las familias van a limpiar las tumbas en los cementerios y es habitual recibir alertas en el móvil recordando la necesidad de pedir hora para ir. La densidad de población –la capital china tiene más de 21 millones de habitantes– provoca el colapso de los accesos y se limita el aforo. Las alertas también animan a la población a superar las tradiciones y a recordar a los antepasados a través de homenajes online en los que toda la familia se puede reunir telemáticamente y así evitar aglomeraciones. Hay empresas y aplicaciones especializadas en este servicio.
El gobierno municipal también recuerda que no se puede quemar incienso ni los tradicionales dineros falsos en lugares públicos en homenaje a los difuntos. Con todo, es una prohibición que a menudo no se respeta. Durante estos días es habitual encontrar chinos en la calle haciendo pequeñas hogueras con incienso y papeles dorados en las esquinas para recordar a sus familiares muertos.
Este año el Qing Ming se celebró el domingo, pero las fiestas oficiales se alargan hasta hoy. También es habitual que las visitas a los cementerios se hagan una semana antes de la celebración y durante toda la semana posterior. Este año, además, a las normativas municipales se ha añadido esta nueva ley nacional que prohíbe utilizar los pisos de los edificios residenciales “para el depósito de cenizas”.
Velas, luces y urnas
Estos pisos se conocen en chino con el nombre de guhui fang, que significa "apartamento para guardar las cenizas de los difuntos". De hecho, las familias los compran específicamente para eso, es decir, para convertirlos en mausoleos. En las redes sociales se pueden ver fotografías de algunos de estos pisos: se decoran creando un espacio de recogimiento, con velas y luces rojas, y las urnas de los ancestros se guardan alineadas por generaciones. Las cortinas siempre están echadas y las ventanas selladas para que no entre la luz.
Los chinos recurren a esta opción por el elevado coste que supone depositar las urnas en un cementerio. Los cementerios tienen poco suelo y mucha demanda, y la población cada vez está más envejecida. El año pasado en China murieron un total de 11,3 millones de personas y en el futuro se prevé que el número de defunciones aún aumente más.
Actualmente en Pekín el precio de una parcela en un cementerio para poner dos urnas y una lápida va de los 13.000 a los 37.834 euros, y en cambio el precio de la vivienda en el país cayó un 40% entre 2021 y 2025. Además, mientras que las parcelas en los cementerios solo se pueden alquilar por 20 años, la propiedad de los pisos en China es de 70 años.
Aunque los apartamentos para cenizas no son una solución en las grandes ciudades como Pekín y Shanghái, donde los precios de las viviendas continúan siendo prohibitivos, sí que lo son en ciudades más pequeñas que se consideran de tercer o cuarto nivel. Son zonas donde la burbuja inmobiliaria ha dejado barrios a medio construir y los precios han caído.
Los guhui fang eran una solución para la clase media china, sobre todo en los suburbios de las grandes ciudades y en zonas rurales. Según las redes sociales, abundan en el sur del país. Sea como sea, el fenómeno ha crecido tanto que el gobierno se ha visto obligado a legislar sobre la materia y prohibir su práctica.
La incineración, casi obligatoria
En China, con una superpoblación de 1.405 millones de habitantes, los enterramientos en tierra están limitados y la incineración es casi obligatoria. Según el artículo 4 del reglamento de funerales, en las zonas densamente pobladas o donde la tierra cultivable es escasa se debe recurrir siempre a la cremación. Cada región, sin embargo, adapta la normativa dependiendo de las características de su territorio. Además, a las minorías, como a los musulmanes, se les exime de la incineración.
A diferencia de España y de otros países, en China esparcir las cenizas en el mar no es delito, al contrario, se incentiva. En 2025 Shanghái presumía de haber cerrado el año superando por primera vez en su historia los 10.000 difuntos incinerados, cuyas cenizas fueron arrojadas al mar. Se considera una opción ecológica.