Una nueva escalada de violencia en Pakistán deja casi 200 muertes
El ejército asegura que ha matado a 145 milicianos separatistas de Baluchistán en respuesta a varios ataques coordinados
BarcelonaUna nueva escalada de violencia en la provincia de Baluchistán, en el suroeste de Pakistán, ha dejado unos 200 muertos este fin de semana. El ejército paquistaní intenta recuperar el control después de una serie de ataques coordinados con bombas y armas de fuego en varias localidades de esa región. Los atentados han provocado la muerte de 31 civiles y 17 agentes de las fuerzas de seguridad, según el ministro jefe del Baluchistán, Sarfraz Bugti. Y el ejército ha respondido con más violencia y ha matado al menos a 145 milicianos.
"Las fuerzas de seguridad han matado a 145 milicianos durante más de 40 horas después de los ataques coordinados en Baluchistán", ha afirmado Bugti este domingo en rueda de prensa desde Quetta, la capital de la provincia. Ha detallado que el número de fallecidos incluye a los militanes fallecidos en las incursiones del viernes y el sábado, así como otros combatientes que han muerto durante las "operaciones de limpieza" en curso.
ElEjército de Liberación del Baluchistán —una milicia separatista que lucha desde hace más de dos décadas por obtener autonomía de Islamabad— se achacó los ataques, asegurando que había matado a decenas de soldados paquistaníes. Entre estos atentados y la respuesta a sangre y fuego del ejército, este fin de semana ha sido uno de los más mortíferos en esta provincia, la mayor y menos poblada de Pakistán.
Baluchistán limita al oeste con Irán, al norte con Afganistán, al este con las provincias paquistaníes de Khyber Pakhtunkhwa y de Punjab, y al sur con el mar Arábigo. Es un territorio rico en recursos naturales como gas, carbón y minerales y es también un área estratégica para el puerto de Gwadar, clave para el desarrollo del corredor económico China-Pakistán. De los 21,7 millones de personas que viven en Baluchistán, la gran mayoría son del grupo étnico baluchi, que sufre marginación y pobreza. Además de la autonomía política, el grupo separatista también reclama recibir una mayor parte de los beneficios de la extracción de sus recursos.
Pakistán ha vuelto a acusar a India, su archienemigo, de apoyar al Ejército de Liberación de Baluchistán, una acusación que Nueva Delhi niega. "Rechazamos categóricamente las acusaciones sin fundamento hechas por Pakistán", ha dicho el ministerio de Exteriores indio, quien ha añadido que lo que debería hacer Islamabad es responder a "las demandas históricas de la gente de esta región".
Esta zona lleva tiempo sufriendo la violencia y los enfrentamientos entre el ejército y los grupos rebeldes, ya que también operan grupos militantes islámicos, como los talibanes paquistaníes.
Éxodo de civiles
Esta situación de inestabilidad y violencia no afecta sólo a Baluchistán, sino que en los últimos días decenas de miles de personas del valle de Tirah, en el noroeste de Pakistán, han abandonado su casa por miedo a una operación del ejército contra grupos insurgentes en la frontera con Afganistán. Unas 70.000 personas se han trasladado a pueblos cercanos a pesar del frío extremo y de las nevadas, después de que las mezquitas hayan anunciado posibles combates.
El martes, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Muhammad Asif, negó que se estuviera planeando ninguna operación en Tirah, y calificó el movimiento de migración estacional rutinaria impulsada por las duras condiciones invernales. Pero una fuente militar paquistaní con conocimiento del asunto dijo a la agencia Reuters que el traslado se produce después de meses de consultas con varias autoridades de la zona sobre la presencia de militantes.
El valle de Tirah ha sido durante mucho tiempo una zona insegura y un bastión de Tehrik-e-Taliban, un grupo militante islamista aliado de los talibanes afganos que ha llevado a cabo ataques contra las fuerzas de seguridad paquistaníes.
Aunque este grupo armado es diferente que el Ejército de Liberación del Baluchistán, todo ello supone un desafío para Islamabad, que intenta no perder el control territorial de estas zonas y ha movilizado a tropas en ambos frentes.