Trump dice que tomará el control de Venezuela después de capturar a Maduro
El presidente estadounidense enfría la posibilidad de que Machado ocupe el vacío de poder y pone la vista en la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez
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WashingtonEl titular es largo e imponente: Estados Unidos ha lanzado un ataque "a gran escala" contra Venezuela, han capturado al presidente Nicolás Maduro y su esposa, los juzgarán en Nueva York y, mientras, Washington dice que tomará el control del país latinoamericano hasta lograr "una transición segura". Horas después de bombardear, de forma "quirúrgica", varios lugares de Venezuela y de capturar a Maduro en plena madrugada, Donald Trump comparecía este sábado desde su mansión de Mar-a-Lago para explicar los detalles de una operación que recuerda de forma especial la invasión de Panamá o, más tarde, la de Irak. "Gobernaremos el país hasta que llegue el momento de llevar a cabo una transición segura, adecuada y prudente", ha afirmado el presidente estadounidense flanqueado por el secretario de Estado, Marco Rubio.
El ataque de esta madrugada, bautizado como "operación Determinación Absoluta", con bombardeos sobre Caracas y otras áreas en el sur y este del país, aboca al país centroamericano a un vacío de poder que sólo vaticina más caos. El propio Trump publicaba en Truth Social varias imágenes del operativo entre las que destacaba una: un Maduro vestido con un chándal gris y con los ojos y las orejas tapadas retenido en el interior de un buque de guerra. Era la primera imagen del líder venezolano después de ser capturado, y también después de que desde Caracas se exigiera una prueba de vida del líder chavista. Antes, de hecho, el gobierno venezolano había hecho a través de un comunicado en televisión estatal un llamamiento a la población a "la lucha armada" ante lo que ha tildado de "agresión imperialista". Un clamor que se repetía por varias cancillerías de la región, especialmente las de Colombia y Cuba.
"No podemos permitirnos el riesgo de que alguien tome el control de Venezuela sin tener en cuenta el bien del pueblo venezolano. Ya hemos tenido décadas, de eso. No vamos a permitir que vuelva a ocurrir", ha argumentado el mandatario estadounidense. Trump ya ha advertido al régimen decapitado de que, en su caso, están "preparados para llevar a cabo una segunda ola" de bombardeos sobre Venezuela. La consternación internacional por la agresión –insistentemente anunciada en las últimas semanas– de Washington era palpable este sábado por doquier.
Falta ver cómo la administración estadounidense piensa tomar el control del país centroamericano, especialmente por el coste que puede tener desplegar soldados estadounidenses sobre el terreno. Poco antes, la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, había emitido un comunicado anunciando su voluntad de asumir el poder. Parece que la premio Nobel de la Paz aún tendrá que esperar. La primera reacción de Washington en el comunicado ya había sido una respuesta tibia en la que se aseguraba que estaba analizando su apoyo a Machado. Trump ha terminado de enterrar las expectativas de la opositora cuando ha asegurado que no está a la altura para tomar las riendas del país. "No tiene el apoyo [suficiente] dentro del país, no tiene el respeto dentro del país", aseguró.
En cambio, el líder republicano ha querido explicar que su gobierno ha hablado con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez. "Parece que hará lo necesario para que Venezuela sea mayor de nuevo", ha comentado. Algunos lo interpretan como una señal de que Rodríguez, persona de confianza de Maduro, podría ser su sucesora. En una declaración desde Caracas posterior a la comparecencia de Trump, Rodríguez ha dejado claro que Venezuela "no será una colonia de EEUU" y ha plantado cara a Washington: "Hay un solo presidente en ese país llamado Nicolás Madauro". La vicepresidenta también ha advertido de que el ejecutivo está "listo para defender a Venezuela" y sus recursos naturales, pero ha anticipado que también está dispuesto a "mantener relaciones de respeto [con EEUU] en el marco de la legislación internacional y de las leyes de la República Bolivariana de Venezuela".
La maniobra de Trump de acercarse a Rodríguez es difícil de entender y resuena con una de las exigencias de Maduro durante la llamada que mantuvo a finales de noviembre con el presidente estadounidense. Trump le ofreció una salida pactada al venezolano, según reveló el Miami Herald, pero para aceptar abandonar el poder el chavista ponía una serie de condiciones. Entre ellas que fuera Rodríguez quien asumiera el control del país una vez él estuviera fuera. En teoría, las negociaciones sobre el salvoconducto fracasaron.
El control del petróleo venezolano
Trump ha hecho volar bajo las palomas de paz, y rápidamente ha ido a lo que muchos consideran el tuétano de la supuesta guerra contra el narco: el petróleo venezolano. "Haremos que nuestras grandes compañías petroleras de Estados Unidos —las mayores del mundo— entren, inviertan miles de millones de dólares, arreglen una infraestructura gravemente deteriorada, la infraestructura petrolera, y empiecen a generar dinero para el país", ha anunciado el mandatario. Al preguntársele si prevé enviar botas estadounidenses al terreno para defender los intereses petroleros, el republicano respondió: "No, no tendremos presencia militar en Venezuela en cuanto al petróleo, porque enviaremos a nuestros expertos en la materia".
En las últimas semanas Washington ya había capturado a varios petroleros venezolanos. La apropiación del crudo venezolano ha sido envuelta en la supuesta guerra contra el narco que Estados Unidos lleva meses librando con ejecuciones extrajudiciales al mar Caribe y al Pacífico Oriental. Desde que el Pentágono abatió la primera supuesta narco-colcha a principios de septiembre, más de 100 personas han sido asesinadas en manos del ejército estadounidense basándose únicamente en acusaciones no probadas judicialmente. Previamente al inicio de los bombardeos, en agosto ya se desplegó una flota de la marina estadounidense en los límites de las aguas venezolanas. Presión que escaló con el envío del portaaviones Gerald Ford, el más potente del mundo. El gran despliegue militar de EEUU en torno a Venezuela anticipaba una operación de gran magnitud como la que acabó produciéndose este sábado.
Trump ha situado al régimen de Maduro en el centro de su guerra contra el narcotráfico en Latinoamericano –que ha bautizado a posteriori como operación Lanza Sur– acusando al dirigente venezolano de dirigir el cártel de Los Soles. En otoño el departamento de Estado de EEUU catalogó al grupo como organización terrorista y situó al mandatario venezolano como su jefe. El chavista ha negado en reiteradas ocasiones las acusaciones. Aún así, el departamento de Justicia ya ha anunciado que tanto él como su esposa, Cilia Flores, han sido imputados con los cargos de narcoterrorismo.
El regreso del patio trasero
El republicano regresó a la Casa Blanca con la promesa de retirar el país de los conflictos exteriores, y ahora se sumerge de lleno en la empresa de derribar el régimen de Maduro. Pese a la contradicción, Trump ha justificado el intervencionismo exterior como parte de la agenda America First. "Queremos estar rodeados de buenos vecinos. Queremos rodearnos con estabilidad. [...]. Lo necesitamos para nosotros", argumentó el mandatario, que citó a la doctrina Monroe como la piedra angular de su política exterior, por si no había quedado claro con las aspiraciones de anexionarse Groenlandia, el bando del Panamá.
"Era muy importante [la doctrina Monroe], pero la habíamos olvidado. Ya no la olvidaremos bajo nuestra nueva estrategia de seguridad nacional: el dominio estadounidense y el hemisferio occidental nunca serán cuestionados. No pasará", ha anunciado Trump. La traducción de esta supuesta "nueva estrategia de seguridad nacional" no es más que la reedición de la vieja política del patio trasero sobre Latinoamérica. Una realidad que no ha pasado desapercibida para los líderes de la región, que han alzado ya la voz en contra de una nueva intervención militar que recuerda el manual de Kissinger.
El primero en reaccionar fue el presidente colombiano, Gustavo Petro –también en el punto de mira de Trump–, quien denunció los "bombardeos" y exigió una reunión de urgencia de la ONU. "En estos momentos están bombardeando Caracas. Alerta a todo el mundo: han atacado a Venezuela. Bombardean con misiles", ha escrito Petro en una publicación en X. También a primera hora se ha pronunciado el ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, quien ha denunciado un "ataque criminal" de EEUU contra Venezuela. Otros países históricamente enemistados con EEUU, como Irán y Rusia, también han condenado el ataque. Europa lo ha condenado muy tímidamente, a excepción de Pedro Sánchez, líder europeo que ha mostrado un tono más contundente contra la acción de la Casa Blanca. En cambio, desde Argentina, Javier Milei ha celebrado la operación: "La libertad avanza", ha escrito en X, y ha añadido su lema: "Viva la libertad, carajo".