La inmigración, el as de Trump que se le ha convertido en un problema
Más de un tercio de sus votantes desaprueban cómo se está llevando a cabo la campaña de deportaciones tras la violencia en Minnesota
WashingtonLa inmigración siempre ha sido el caballo ganador de Donald Trump y el Partido Republicano. En la campaña de 2016 la promesa estrella fue el muro con México, en 2024 la deportación masiva "mayor de la historia". Trump controlaba tan bien la narrativa en torno a la inmigración que ni cuando en el primer mandato aparecieron las imágenes de familias separadas en la frontera y niños dentro de jaulas su predominio se tambaleó. Tampoco cuando en la última campaña esparció la mentira de que los inmigrantes haitianos se comían "perros y gatos" en Ohio. Pero ahora las imágenes de violencia y brutalidad parapolicial del ICE en Minnesota están convirtiendo lo que era tierra firme en un barro.
Incluso la fundadora de Latinos por Trump, Bianca Gracia, señala en una llamada con el ARA que hay un problema en la forma de transmitir el mensaje a la comunidad latina.
Las dos muertes de ciudadanos estadounidenses a manos de agentes antiinmigración; el alud de vídeos en redes donde hombres encapuchados salen de un coche sin rotular para secuestrar a personas a plena luz del día; la fotografía de Liam Ramos, de cinco años, apresado por un grupo de hombres armados; las imágenes de los agentes de el ICE picando en las puertas de las casas para llevarse a la gente. Todo ello ha generado una ola de indignación y rabia contra el presidente estadounidense en uno de sus temas estrella cara a unas elecciones de medio mandato que ya se dibujaban complicadas antes del estallido de violencia.
Aunque el terror aplicado en Minneapolis muestra que ya no se trata sólo de una cuestión migratoria, las últimas encuestas indican que Trump está haciéndose daño en un campo que históricamente había sido el as de su partido. La predominancia de los republicanos en este tema ha sido tal que en los últimos años ha forzado a los demócratas a endurecer su posicionamiento sobre la cuestión. Incluso los propios republicanos reconocieron que fue uno de los temas que fundamentaron el camino que devolvió Trump a la Casa Blanca.
Baja la aprobación sobre las prácticas contra la inmigración
Trump está ya en uno de sus momentos más bajos de popularidad como presidente, y una encuesta de Reuters/Ipsos constataba que el presidente también ha tocado mínimos en su segundo mandato en cuanto a inmigración: el 58% de los estadounidenses considera que su agresividad ha ido demasiado lejos. Solo un 39% aprueba su gestión, dos puntos menos que a principios de enero y 11 puntos menos que en febrero del año pasado.
Incluso antes del asesinato de Alex Pretti –el enfermero fallecido en Minneapolis a manos de agentes antiinmigración semanas después de que asesinaran a Renee Nicole Good– los propios votantes de Trump se giraban en contra de su gestión. En una encuesta hecha por Politico y publicada el 24 de gener, la fotografía era similar entre sus seguidores: una de cada cinco personas que le votaron en el 2024 consideran que la campaña de deportaciones masivas es demasiado agresiva, y más de un tercio de los votantes decían que, aunque están de acuerdo con sus objetivos, desaprueban cómo se está implementando.
"Nos están matando el mensaje"
A finales del 2025 las encuestas ya mostraban que Trump estaba perdiendo comida entre los votantes latinoamericanos, uno de los grupos clave en su victoria del 2024. Ahora, los sondeos son aún más desalentadores para el presidente. Una encuesta realizada por Pew Research entre más de 5.000 latinos muestra que un 70% suspenden el trabajo que está realizando, entre los que una mayoría (un 55%) dicen que la suspenden "firmemente". Entre los hispanos que votaron al republicano, Trump también ha perdido apoyo: del 93% en el inicio del segundo mandato al 81%, una caída de 12 puntos en el primer año.
La fundadora de Latinos for Trump, Bianca Gracia, defendía esta semana en una llamada con el ARA la gestión migratoria del presidente. Gracia considera que tanto las encuestas como las fotografías de Minnesota –incluida la de la detención del pequeño Liam– son producto de losfake media", los medios tradicionales. Aunque no compra los datos de los sondeos, sí detecta la crisis comunicativa de la Casa Blanca en su campaña antiinmigración.
Para Gracia, el problema no son los modos –dice que está a favor–, sino que no hay personas hispanas encargadas de comunicar el mensaje. "No tenemos ningún problema con la campaña migratoria, el único problema que tenemos es que no nos han llamado para ayudar a la administración Trump a enviar el mensaje", dice Gracia, que señala la falta de personas latinas dentro del equipo del presidente, pese a la importancia que tuvieron a la hora de devolver al poder.
"Esto afectará a las elecciones de medio mandato, si no se mueven y empiezan a llevar a los hispanos para ayudarles a trasladar el mensaje –dice–. Todos nuestros líderes nos siguen ignorando –lamenta–. Si no podemos ayudarles, los perderemos [los votantes latinos]". Y añade: "Acabo de hablar con un antiguo agente de la patrulla fronteriza que ahora es una figura líder y me decía: «Nos están matando con el mensaje. Nadie está hablando a nuestro favor»".
Dentro del Partido Republicano, más allá de las voces críticas habituales, como los congresistas Thomas Massie, Lisa Murkowski y Ted Cruz, también han aparecido nuevas. Una de las cofundadoras de Latinas for Trump, la senadora estatal de Florida Ileana Garcia, se pronunciaba esta semana en contra.
Pero, en general, el control de Trump sobre las filas republicanas hace que la disidencia sea aún reducida y simbólica, más que efectiva. Sí que hay otros miembros del Partido Republicano que están preocupados, pero lo cuentan con la boca pequeña y como fuente anónima en los medios estadounidenses.