Trump quiere hacer pagar a las tecnológicas por la energía que gastan los centros de datos
El presidente estadounidense anuncia la ampliación de un compromiso no vinculante con la adhesión de gobernadores y empresas de datos
WashingtonEl malestar que provocan los centros de datos de inteligencia artificial (IA) en los lugares donde se construyen es cada vez más difícil de ignorar para la Casa Blanca. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado este jueves una ampliación del plan que presentó en marzo para proteger a los ciudadanos de los sobrecostos que provocan estos centros en las facturas del servicio público. La iniciativa, sin embargo, no es vinculante. En total, se estima que en Estados Unidos hay más de 3.000 centros de datos que ya están operando.
Más allá del ruido y la sobreexplotación del agua, los centros de datos para la IA consumen cantidades de energía ingentes que llegan a superar los volúmenes que normalmente producen las plantas de energía. Como consecuencia, la alta demanda comporta una reforma del sistema de distribución y producción de electricidad, como nuevas líneas de alta tensión y subestaciones. Los costos derivados por estos cambios se trasladan directamente a los consumidores mediante cambios en las tarifas, tal como apuntan estudios recientes realizados por la Facultad de Derecho de Harvard y el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley.
Según un análisis reciente de ICF, una empresa de consultoría y servicios tecnológicos, el aumento de la demanda de electricidad podría provocar que las facturas mensuales de los servicios públicos se disparen entre un 15% y un 40% de cara a 2030.
Trump bautizó la iniciativa con el nombre de "Compromiso para proteger a los consumidores", al que se habían adherido las principales compañías de IA y tecnológicas. Todo, con la finalidad de calmar a los ciudadanos ante las previsiones de que en el país se sigan construyendo más centros como estos para avanzar en la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial. No solo por la competición que hay con China, sino también porque se ha convertido en uno de los principales motores de la economía estadounidense en los últimos años.
Durante una reunión en la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU., Trump ha intentado reforzar este mensaje de calma a los consumidores. El compromiso, que sigue sin ser vinculante, ha logrado incorporar a una veintena de gobernadores así como a empresas de servicios públicos y compañías relacionadas con el desarrollo de datos.
"Es difícil de creer, pero se necesita el doble de la electricidad que tenemos ahora mismo, quizá incluso más que eso, para cumplir realmente lo que queremos hacer [para desarrollar la IA", ha dicho Trump a los asistentes, que también ha contemplado la opción de permitir que las tecnológicas construyan sus propias plantas de energía.
"Se me ocurrió la idea de que construyeran su propia planta de energía. De esta manera nadie se puede quejar", ha afirmado. Y ha añadido: "Así que [a las tecnológicas] os dejamos construir vuestra propia planta con el plan de protección de contribuyentes de la administración Trump".
Colaboración entre administraciones
A pesar de que el presidente estadounidense presuma de su plan para proteger a los ciudadanos, está por ver cuán efectivo será. La medida se debe aplicar en colaboración con los gobiernos estatales y locales. Los gigantes de Silicon Valley dicen apoyar esta iniciativa, pero en California se están oponiendo a la legislación diseñada para evitar que los consumidores asuman el sobrecoste que provocan estos centros.
"Resulta decepcionante, aunque quizás no sorprendente, que las mismas empresas tecnológicas que firmaron el compromiso de protección del contribuyente se opongan simultáneamente a los esfuerzos a escala estatal para obligarlas a cumplir sus promesas", decía en una entrevista a Associated Press Matthew Freedman, abogado de la Red de Reforma de Servicios Públicos.