Alemania, en alerta por tres ataques sospechosos en 48 horas
Sabotajes contra la infraestructura eléctrica y una detonación en una estación de tren ponen en alerta al país después de haber señalado a Rusia
Barcelona"No estamos en guerra, pero somos un objetivo diario de la guerra híbrida". Así resumía el martes el ministro de Transporte alemán, Alexander Dobrindt, el momento que atraviesa una de las principales potencias europeas, y que es extensible a buena parte de la región. Tras las palabras de Dobrindt, Alemania ha registrado en los últimos dos días tres actos violentos, que coinciden con la acusación del gobierno alemán contra el Kremlin de ser responsable del intento de ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig el 4 de agosto. En medio de la incertidumbre y a la espera de que avancen las investigaciones policiales, Alemania y Europa se debaten entre evitar una escalada excesiva que agrave la situación o dar un golpe en la mesa ante la gravedad del incidente en Leipzig.
El martes, el mismo día que amparándose en investigaciones policiales y conclusiones de los servicios de inteligencia Alemania señalaba a Rusia, explosivos caseros detonaban en una subestación eléctrica en el estado de Brandeburgo. Ayer miércoles, otra subestación eléctrica era atacada, ahora en Colonia, en un sabotaje casi idéntico al del martes, y se registraba también una explosión en una estación de tren en Augsburgo, en Baviera, que de momento no se ha vinculado con los incidentes en la infraestructura eléctrica.
Las investigaciones de los tres incidentes de las últimas 48 horas en Alemania están abiertas. Las autoridades trabajan con dos hipótesis: los sabotajes a estaciones eléctricas serían o bien obra de un "actor extranjero" o bien de algún grupo de izquierdas. Por ello, la policía pide no sacar conclusiones precipitadas. Sin embargo, mientras no se determina el móvil, la situación genera incertidumbre y desasosiego entre la población del país, y el ministro del Interior, Herbert Reul, ha lanzado una advertencia: "Quien esté detrás de esto, está atacando a nuestro país".
Los detalles sobre los últimos episodios son escasos, pero sí que hay más evidencias sobre el ataque fallido al aeropuerto de Leipzig del mes pasado. Berlín señala a dos personas. Una es de Letonia, nacida en Rusia, y tendría contacto con los servicios de seguridad rusos. El otro sospechoso es de Bielorrusia, y se le ha identificado porque se ha encontrado su ADN en un dron y un contenedor con un explosivo. Según la televisión pública alemana, la ARD, ninguno de los dos se encuentra ya en territorio de la Unión Europea.
La respuesta en Leipzig
Numerosos dirigentes europeos, sobre todo de los países del norte y el este, se han mostrado preocupados por el incidente en Leipzig y la creciente incertidumbre generada por las sucesivas incursiones de drones en los países fronterizos con Rusia, donde estos incidentes ya son casi constantes. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, pedía este miércoles responder "con determinación" lo que calificaba de "terrorismo patrocinado por un estado", y la presidenta del ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, dejaba claro que la "presión" sobre Rusia crecerá: "No nos detendremos".
Con todo, en Berlín hay debate. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha optado hasta ahora por la moderación a la hora de señalar a Moscú. Durante semanas ha evitado culpar directamente a Rusia a la espera de los informes de inteligencia, mientras sus ministros ya hablaban de "guerra híbrida". Llegado el momento de hacerlo, quien apareció públicamente en la comparecencia del martes fueron los titulares de Exteriores y del Interior, y en la red social X Merz se limitó a agradecer el apoyo del secretario de la OTAN, Mark Rutte. El ejecutivo remarca que se toma en serio el asunto y que la posición expresada en la comparecencia es la del gobierno en conjunto, pero algunos analistas apuntan que el canciller intenta evitar escalar excesivamente la confrontación con el Kremlin. Su relación con el presidente ruso, Vladímir Putin, ya es especialmente tensa, y escalarla más puede tener consecuencias imprevisibles.
Desde la extrema derecha se le reprocha a Merz un doble rasero en la respuesta a los sabotajes de infraestructuras estratégicas para Alemania. En el ataque contra el Nord Stream (el gasoducto que conecta Rusia con Europa) dos ucranianos fueron detenidos como sospechosos, pero no hubo ninguna represalia contra Ucrania por dañar una infraestructura esencial para Alemania –y Europa– en un sabotaje que mermaba directamente los ingresos millonarios que Moscú recibía de la UE por el gas.
Diferentes posiciones políticas en Alemania
Más allá de este ejemplo, la postura de la AfD es radicalmente opuesta a la del ejecutivo de Merz. La extrema derecha alemana es partidaria de sentarse a negociar con Rusia, poner punto final a las sanciones que se le aplican y recortar el apoyo a Ucrania. Todo lo contrario de lo que defiende el gobierno alemán y las instituciones comunitarias, pero esto no impide a la AfD liderar las encuestas en el país.
En clave electoral, la facción socialdemócrata del gobierno alemán también debe hacer equilibrios con la carpeta ucraniana. Die Linke, a la izquierda del SPD y de los Verdes, rechaza la agresión de Rusia a Ucrania y condena el régimen de Putin, pero la formación es contraria al rearme que defiende el ejecutivo alemán y la mayoría de los Veintisiete, y sostiene que la seguridad en Europa se conseguirá con la reactivación de la diplomacia y una política exterior más autónoma.
El partido también rechaza cerrar instituciones rusas en Alemania, tal como ha ocurrido en este último episodio de tensión –Alemania cerrará el consulado en Bonn y rescindirá su acuerdo con el centro cultural Casa Rusa de Berlín–, porque sostiene que esto supone cortar canales diplomáticos y de intercambio cultural con Moscú. En las encuestas, Die Linke acumula ya casi los mismos apoyos que el SPD a escala federal, y en el estado de Berlín, que celebra elecciones el 20 de septiembre, los sondeos apuntan que puede ganar los comicios.