Europa en alerta por las señales crecientes de guerra híbrida

Las incursiones con drones se han multiplicado y las capitales europeas señalan a Moscú

Un agente de policía con ropa de protección camina al lado de un robot de desactivación de explosivos en el aeropuerto de Leipzig.
01/09/2026 - 14:08 h.
3 min

BarcelonaPolonia, Estonia, Letonia, Suecia, Rumanía, Lituania, y ahora también Alemania. Las incursiones y las amenazas con drones en territorio de la OTAN se han vuelto más frecuentes durante los últimos meses y han cogido más intensidad. Después de que el lunes Polonia detectara un avión espía ruso en el Báltico, este martes aviones de la OTAN se han movilizado para interceptar dos drones errantes –posiblemente procedentes de Ucrania– que han hecho sonar las alarmas antiaéreas en Letonia y en Estonia.

Son los últimos incidentes de una larga lista de episodios similares, cada vez más habituales, que recuerdan que Europa no está al margen de la guerra en Ucrania. En diversas ocasiones, se han tenido que movilizar recursos de la alianza atlántica para interceptar cazas y aviones de inteligencia rusos (como los Il-20 o Tu-22M3) sobre el mar Báltico, que vuelan sin transpondedor para evitar ser detectados. Al este del continente, se han registrado diversas violaciones del espacio aéreo en Polonia y Rumanía por parte de drones rusos, que han tenido que ser derribados por cazas de la OTAN. A finales de mayo, un aparato ruso no tripulado se desvió de su objetivo en Ucrania e hirió a dos personas en la ciudad rumana de Galați, las primeras víctimas en territorio comunitario.

Solo unos meses después, a principios de agosto, un dron cargado de explosivos impactó contra un avión ucraniano en el aeropuerto de Leipzig sin llegar a explotar. "Somos el objetivo diario de la guerra híbrida", dijo el ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, después del incidente. "El espionaje, el sabotaje, los ciberataques o las operaciones encubiertas de potencias extranjeras destinadas a desestabilizar Alemania o infligir daños directos son una realidad constante".

Como ha hecho en otras ocasiones, el Kremlin se sacudió la responsabilidad de encima alegando que no había pruebas de su autoría y calificó el presunto ataque de "provocación fabricada". De hecho, la embajada rusa en Berlín incluso expresó en un comunicado "su preocupación por una nueva ola de histeria antirrusa en Alemania" por las acusaciones de algunos diputados.

El intento de ataque con drones del aeropuerto de Leipzig, uno de los intentos de sabotaje más directos registrados hasta ahora en un centro logístico clave de la OTAN y de apoyo militar a Ucrania, ha sido la gota que ha colmado el vaso y que ha puesto en alerta a los gobiernos europeos. "[El incidente en Leipzig] es una señal de que debemos considerar la posibilidad de acciones más directas y violentas en nuestro territorio", aseguraba la semana pasada Celine Berthon, directora de la agencia de contrainteligencia francesa DGSI. Berthon advirtió en un foro de empresas de un aumento "meteórico" de las amenazas híbridas –como penetraciones cibernéticas y actos violentos perpetrados por intermediarios locales– en las industrias de defensa y tecnología, y en sectores estratégicos como la energía y las comunicaciones.

Una respuesta europea coordinada

Mientras proliferan las interceptaciones de aparatos, los líderes europeos tienen cada vez menos complejos a la hora de señalar al régimen de Vladímir Putin como responsable. Este martes, por primera vez, se espera que el gobierno alemán responsabilice directamente a los servicios de inteligencia rusos del episodio del aeropuerto de Leipzig. El canciller Friedrich Merz aseguró la semana pasada que su gobierno hará pagar "un precio a los autores de los ataques híbridos". Según las informaciones del diario alemán Bild, hay sobre la mesa sanciones diplomáticas como convocar al embajador ruso al ministerio de Asuntos Exteriores y expulsar a los empleados de la embajada rusa de Alemania y declararlos persona non grata.

Pero, al mismo tiempo, el canciller ha insistido en que apuesta por una respuesta coordinada con los socios europeos y de la OTAN, que debe llegar "en los próximos días". Según fuentes diplomáticas citadas por Politico, el plan que se está revisando a estas alturas –y que se discutirá este martes y miércoles en la ciudad irlandesa de Wicklow en la reunión informal de los ministros de Asuntos Exteriores de la UE– prevé sanciones masivas a unos 1.600 actores rusos, entre los que hay 800 individuos y 800 empresas. Y también se espera que se reabra el debate del uso de los activos rusos congelados, si bien habrá que convencer primero a Bélgica, el estado donde están depositados los fondos requisados.

stats