Reino Unido

Andy Burnham gana un escaño en los Comunes y pone contra las cuerdas a Starmer, que se atrinchera en Downing Street

El alcalde del Gran Manchester derrota contundentemente al Partido Reformista del ultra Nigel Farage y dice que es "la última oportunidad de cambio" para el laborismo

El nuevo diputado laborista elegido por Makerfield, Andy Burnham, con sus seguidores este viernes por la mañana, después de ganar las elecciones parciales de Makerfield.
19/06/2026
5 min

LondresBuena noticia para el laborismo británico y, al mismo tiempo, mala noticia para el primer ministro, Keir Starmer, y también para el ultra Nigel Farage. La incontestable victoria en el distrito de Makerfield de Andy Burnham en la elección parcial a la Cámara de los Comunes celebrada este jueves abre una nueva fase en la crisis del partido, y sitúa al alcalde de Manchester como el principal aspirante a relevar a Starmer en Downing Street. Burnham ha obtenido el 54,8% de los votos (24.927 papeletas), derrotando muy cómodamente al candidato del Partido Reformista, Robert Kenyon (15.696). Después de casi una década centrado en la política local, el llamado King of the North podrá volver a Westminster, donde ya intentó conseguir las riendas del partido tras la derrota electoral de 2010.

La magnitud del triunfo muestra, a juicio de sus partidarios, que Burnham es capaz de reconectar el laborismo con el electorado obrero tradicional del norte del país. Unos votantes que tanto en las elecciones locales de 2025 como en las más recientes, del pasado 7 de mayoganó este escaño en las elecciones generales de 2024ganó este escaño en las elecciones generales de 2024.

De madrugada, en el discurso de victoria, el nuevo diputado ha lanzado una advertencia directa a Starmer. "Esta es la última oportunidad para cambiar", ha dicho, asegurando que era el mensaje que había oído repetidamente durante la campaña. Burnham no ha anunciado formalmente una candidatura para Downing Street, pero en las semanas anteriores había dejado muy claro que se añadiría a cualquier carrera por el liderazgo que se pusiera en marcha.

Y en una segunda intervención este viernes por la mañana sobre el césped del campo de fútbol del Asthon Town, Burnham ha insistido en este mensaje combinando tres elementos principales: una crítica a cuarenta años de modelo económico, una apuesta por la reindustrialización y por reducir el coste de la vida, y un intento de recuperar votantes que se han marchado hacia el Partido Reformista asumiendo parte de sus preocupaciones sobre inmigración y abandono de las comunidades del norte de Inglaterra. Su tono ha sido claramente el de un dirigente que aspira a proyectarse más allá de Makerfield y a presentarse como una alternativa de liderazgo para el Partido Laborista.

Sin explicitar que presentará un desafío al liderazgo de Starmer –tal como todo el país sabe que hará en los próximos días o semanas–, Andy Burnham ha interpretado el resultado de esta noche pasada como una "instrucción para el cambio; nuestra última oportunidad para cambiar." Con una enmienda a la totalidad a cuatro décadas de política laborista y conservadora, el aspirante a sustituir a Starmer ha afirmado que "hace cuarenta años que este país sigue un camino que no ha funcionado para las personas y los lugares de esta parte del país; ahora ha llegado el momento del cambio". Su gran reto es convencer al partido y al país de que para hacerlo es imprescindible un cambio también en Downing Street.

La pelota está ahora en el tejado de Starmer que, de momento, ha decidido atrincherarse en Downing Street. Pese a la magnitud de la victoria de Burnham, y a pesar de que hace seis semanas casi un centenar de sus diputados le pidieron que diera un paso al lado, a primera hora de esta mañana ha ratificado que presentará batalla si intentan descabalgarlo del poder. "Si finalmente hubiera una competición por el liderazgo, sí, me presentaría. Competiría. Lo he dicho repetidamente: no pienso apartarme", ha asegurado. La esperanza de todos aquellos que quieren verle fuera del Número 10 es que, poco a poco, la presión a su alrededor se vaya haciendo insostenible hasta que tire la toalla. Los aliados de Burnham esperan que Starmer reflexione durante el fin de semana y se dé cuenta de cuál es la realidad de la situación.

Otro de los posibles rivales por el liderazgo laborista, el exministro de Sanidad Wes Streeting, ha lanzado un dardo envenenado al premier al mismo tiempo que ha felicitado a Burnham: "[Su victoria] nos da esperanza a todos de que el Partido Laborista todavía puede ganar, pero la campaña de Andy demuestra que, para conseguirlo, hay que cambiar."

A lo largo de su segundo discurso, el alcalde de Manchester ha advertido de que el apoyo recibido no es "un cheque en blanco". Ha explicado que los electores le han pedido que haga "algo para que la vida sea más asequible, para que la gente tenga más dinero en el bolsillo y una vida mejor". En este sentido, ha defendido "una economía que funcione para todos, no solo para unos pocos en lugares lejanos". El nuevo diputado también ha situado la reindustrialización y la reforma del estado en el centro de su programa. "Queremos un nuevo impulso de reindustrialización en el norte de Inglaterra y en el resto del país", ha dicho, al tiempo que ha reclamado que el gobierno utilice la contratación pública para dar apoyo a las empresas nacionales: "Ya es hora de que empecemos a apoyar a las empresas y a la industria británicas".

Burnham ha defendido igualmente un cambio en el sistema educativo, con "un equilibrio real entre las carreras académicas y las técnicas", y ha propuesto garantizar prácticas y formación profesional a los jóvenes. En materia migratoria, ha asegurado haber escuchado "la preocupación de la gente por la injusticia del sistema migratorio", y ha prometido atender estas demandas "sin alimentar la división social". De hecho, ha advertido contra la polarización política. En uno de los momentos más simbólicos del discurso, ha asegurado que "el nombre de Makerfield debe convertirse en sinónimo del cambio que llegó a la política británica".

Según fuentes próximas a Burnham, el nuevo diputado ya dispone del apoyo de los 81 parlamentarios necesarios para activar formalmente una contienda por el liderazgo. El exministro de Sanidad, Wes Streeting, que dimitió tras el batacazo electoral de mayo, ha advertido a Starmer esta misma semana que o anuncia un calendario para una salida ordenada o se arriesgará a afrontar una rebelión interna. El premier se ha limitado, de momento, a felicitar a Burnham por su victoria.

Revés personal para Farage

La derrota del candidato del Partido Reformista también representa un revés personal para Nigel Farage y sus políticas xenófobas. El líder ultra confiaba en que Makerfield fuera una de sus grandes oportunidades para demostrar que podía convertir sus buenos resultados en las elecciones locales en victorias parlamentarias que le facilitaran el acceso, en 2029, a Downing Street. Nada más lejos de la verdad. Ni siquiera sumando los votos (3.111; 7%) del tercer partido en discordia, el también ultra Restore Britain, Farage habría cantado victoria. En este sentido, Burnham ha insistido en que su victoria "ofrece ahora la posibilidad de construir una nueva política basada en la unidad y la esperanza, lejos del camino que lleva hacia una política oscura y divisiva como la de los Estados Unidos".

La irrupción de Burnham en Westminster veinticinco años después de que fuera elegido diputado por primera vez tiene, además, una fuerte carga simbólica. Se trata del primer resultado claramente positivo para los laboristas en una elección parcial competitiva desde que Starmer está en Downing Street, hace prácticamente dos años. También llega en un momento en que las encuestas muestran una caída sostenida del apoyo al gobierno.

Con el regreso inminente de Burnham a la Cámara de los Comunes, y la perspectiva de una batalla por el liderazgo, el Partido Laborista afronta ahora días decisivos. Lo que hasta hace poco parecía una crítica periférica a la dirección de Starmer se ha convertido en una alternativa con credibilidad electoral. El reto de Burnham es, realmente, cambiar el rumbo del partido y del país.

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