Andy Burnham irrumpe en Westminster y pone contra las cuerdas al 'premier' Keir Starmer
El alcalde del Gran Manchester derrota contundentemente al Partido Reformista del ultra Nigel Farage y dice que es "la última oportunidad de cambio" para el laborismo
LondresBuenas noticias para el laborismo británico y, al mismo tiempo, malas noticias para el primer ministro, Keir Starmer, y también para el ultra Nigel Farage. La incontestable victoria en el distrito de Makerfield de Andy Burnham en la elección parcial a la Cámara de los Comunes celebrada este jueves abre una nueva fase en la crisis del partido, y sitúa al alcalde de Mánchester como el principal aspirante a relevar a Starmer en Downing Street. Burnham ha obtenido el 54,8% de los votos (9.231 papeletas), derrotando muy cómodamente al candidato del Partido Reformista, Robert Kenyon. Después de casi una década centrado en la política local, el llamado King of the North podrá volver a Westminster, donde ya intentó conseguir las riendas del partido tras la derrota electoral de 2010.
La magnitud del triunfo muestra, a juicio de sus partidarios, que Burnham es capaz de reconectar el laborismo con el electorado obrero tradicional del norte del país. Unos votantes que tanto en las elecciones locales de 2025 como en las más recientes, del pasado 7 de mayoganó este escaño en las elecciones generales de 2024ganó este escaño en las elecciones generales de 2024.
En el discurso de victoria, el nuevo diputado ha lanzado una advertencia directa a Starmer. "Esta es la última oportunidad para cambiar", ha dicho, asegurando que era el mensaje que había oído repetidamente durante la campaña. Burnham no ha anunciado formalmente una candidatura para Downing Street, pero en las semanas anteriores había dejado muy claro que se añadiría a cualquier carrera por el liderazgo que se pusiera en marcha.
La pelota está ahora en el tejado de Starmer, que tendrá que decidir si da un paso al lado, como le pidieron hace seis semanas casi un centenar de sus mismos diputados, o bien presenta batalla, como ha repetido en diferentes ocasiones, ante los más que posibles desafíos a su autoridad. Una autoridad, sin embargo, que se ha ido por el desagüe gracias a los incontables errores y cambios de rumbo que ha protagonizado desde que es premier.
A lo largo de su discurso, la crítica de Burnham hacia Westminster ha sido explícita: "Todo el mundo sabe que la política no está funcionando. Todo el mundo percibe que el país no está donde debería estar. Esta noche podría ser, simplemente podría ser, un punto de inflexión. Daré todo lo que tengo para que el nombre de Makerfield quede para siempre asociado al cambio que este país necesita, al retorno de aquello que hemos perdido: la esperanza. La esperanza en el futuro".
Burnham ha prometido, así, situar su nueva circunscripción en el centro de su acción política. "Para mí, Makerfield nunca será un simple trampolín político; será, en cambio, mi punto de referencia". Y ha asegurado que pondrá Makerfield "en el corazón de la política británica" para garantizar que "los lugares que Westminster ha ignorado reciban finalmente el trato justo que merecen: la gente de aquí ha votado por el cambio, ha votado que quiere más poder para el norte y para todos aquellos lugares olvidados por Westminster."
Según fuentes cercanas a Burnham, el nuevo diputado ya dispondría del apoyo de los 81 parlamentarios necesarios para activar formalmente una contienda por el liderazgo. El exministro de Sanidad, Wes Streeting, que dimitió tras el batacazo electoral de mayo, ha advertido a Starmer esta misma semana que o anuncia un calendario para una salida ordenada o se arriesgará a afrontar una rebelión interna. El premier se ha limitado, por el momento, a felicitar a Burnham por su victoria.
El triunfo de Burnham, un hombre de la izquierda moderada del partido, ha desencadenado una ola de entusiasmo entre los sectores críticos con el actual premier, que en su camino hacia Downing Street desencadenó una purga sin piedad contra todos estos sectores, intentando resucitar a los blairistas, la corriente identificada con el ex-premier Tony Blair. La decisión estratégica de las dos almas del partido es decidir ahora si inician una guerra civil o bien si los partidarios de Starmer pactan una retirada.
Revés personal para Farage
La derrota del candidato del Partido Reformista también representa un revés personal para Nigel Farage y sus políticas xenófobas. El líder ultra confiaba en que Makerfield fuera una de sus grandes oportunidades para demostrar que podía convertir sus buenos resultados en las elecciones locales en victorias parlamentarias que le facilitaran el acceso, en 2029, a Downing Street. En este sentido, Burnham ha insistido en que su victoria "ofrece ahora la posibilidad de construir una nueva política basada en la unidad y la esperanza, lejos del camino que lleva hacia una política oscura y divisiva como la de los Estados Unidos".
La victoria de Burnham tiene, además, una fuerte carga simbólica. Se trata del primer resultado claramente positivo para los laboristas en una elección parcial competitiva desde que Starmer está en Downing Street. También llega en un momento en que las encuestas muestran una caída sostenida del apoyo al gobierno.
Con el regreso inminente de Burnham a Westminster, y la perspectiva de una batalla por el liderazgo, el Partido Laborista afronta ahora días decisivos. Lo que hasta hace poco parecía una crítica periférica a la dirección de Starmer se ha convertido en una alternativa con credibilidad electoral.