Sam Edwards: "Diversas capitales europeas creen que la administración Trump no está comprometida con la democracia"
Profesor de historia política contemporánea, especialista en las relaciones transatlánticas
LondresSam Edwards es profesor de historia política contemporánea en la Loughborough University, una de las instituciones británicas más prestigiosas en investigación, situada en el corazón de Inglaterra, entre Leicester y Nottingham. Edwards es especialista en memoria histórica, conmemoraciones y relaciones transatlánticas, y es una de las principales autoridades en el estudio de la manera como el Reino Unido y los Estados Unidos han construido el recuerdo compartido de su pasado colonial. Miembro de la Royal Historical Society, ha dedicado los últimos años a investigar la memoria de la Revolución Americana.
¿Cuáles han sido los cambios más significativos en la percepción europea de los Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca?
— El cambio clave desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca en enero de 2025 tiene que ver con la percepción europea de los EE. UU. como aliado fiable. Ha habido varios otros momentos bajos en la alianza transatlántica (como durante la década de 1960), pero durante la mayor parte del período desde 1945 los europeos han mantenido, en general, la confianza de que los EE. UU. estaban comprometidos con su seguridad y defensa. Los acontecimientos de los últimos seis meses, especialmente las críticas de la administración Trump a la OTAN (y sus planes sobre Groenlandia), han erosionado severamente esta confianza.
¿Esta situación es reversible?
— Las percepciones siempre pueden cambiar: una administración diferente, que envíe señales distintas y actúe de otra manera, podría revertir buena parte del daño causado.
¿Qué aspectos del trumpismo –políticos, institucionales o culturales– han empujado más a Europa a reconsiderar su dependencia estratégica de los Estados Unidos?
— Creo que la visión del mundo que emana de la Casa Blanca de Trump y que ha sido articulada por diversas figuras de primer nivel –el vicepresidente, J.D. Vance; el secretario de Defensa, Peter Hegseth–, ha tenido un papel clave. Hay una sensación real en diversas capitales europeas de que la administración Trump no está comprometida con los mismos valores que sus predecesoras: es decir, la democracia liberal.
¿Cómo ha influido el segundo mandato de Trump en la opinión pública europea y en la cohesión interna de la UE en lo que respecta a la relación transatlántica?
— En cuanto al impacto de Trump en la opinión pública europea, el panorama es contradictorio. Por un lado, el menosprecio de su administración hacia Europa y sus críticas a la OTAN han fomentado la cohesión europea, como se puede ver en nuevas iniciativas sobre adquisición de defensa. También ha hecho que aliados ideológicos de Trump –como Giorgia Meloni, la primera ministra de Italia– se hayan acercado recientemente a sus homólogos del continente. Igualmente, parece claro que la opinión pública europea es casi universalmente hostil a Trump, como recogen muchas encuestas, entre otras una muy reciente de YouGov: "¿Qué popularidad tiene Donald Trump en Europa?", del mes de junio. Y el apoyo de la administración Trump a diversos movimientos populistas europeos también ha alimentado la discordia interna en algunos países. Si algunos de estos movimientos acaban llegando al poder (por ejemplo, en Francia), el panorama se complicará.
¿Europa se está moviendo realmente hacia una autonomía estratégica, o continúa dependiendo estructuralmente de los Estados Unidos a pesar de los cambios de percepción?
— Creo que, efectivamente, hay un movimiento europeo que camina en la dirección de la autonomía estratégica. Solo hay que ver, por ejemplo, cómo Francia está incorporando a sus vecinos bajo su paraguas nuclear. Ahora bien, todavía queda mucho trabajo por hacer para que Europa sea realmente autónoma, especialmente en materia de seguridad energética y de defensa: al fin y al cabo, la OTAN continúa dependiendo en gran medida de capacidades que solo tienen los norteamericanos.