Unión Europea

Doble celebración en Gibraltar: por la caída de la valla y por la clasificación para la final

Voces de la derecha conservadora y la extrema derecha, británica y española, rechazan el pacto que elimina una barrera con tres siglos

El alcalde de la Línea de la Concepción, Juan Franco, y el primer ministro de Gibraltar, Fabián Picardo, celebran este martes el derribo de la valla que separaba la colonia británica de territorio español.
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LondresMiles de personas han celebrado a medianoche de este martes la apertura de la frontera de Gibraltar, después de que haya desaparecido físicamente la valla que durante décadas, siglos, de hecho, ha separado el Peñón de la localidad de La Línea de la Concepción. A medianoche, los policías han abandonado sus puestos de control y el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, y el alcalde de La Línea, Juan Franco, se han dado la mano en un acto simbólico que escenifica una nueva etapa en la relación entre el territorio británico y España.

La apertura ha coincidido con la clasificación de la selección española para la final del Mundial, hecho que ha contribuido al ambiente festivo. Y según los testimonios difundidos por la prensa inglesa este miércoles, los habituales gritos de la derecha y la extrema derecha española de "¡Gibraltar, español!", han sido reemplazados por otros igualmente nacionalistas, en este caso con la excusa del fútbol:"Yo soy español, español, español". En todo caso, la ceremonia de reencuentro ha tenido lugar horas después de que el Reino Unido y la Unión Europea firmaran en Bruselas el tratado que regula la relación de Gibraltar con la UE y con España después del Brexit. Sin este acuerdo, la salida británica de la Unión habría obligado a instaurar una frontera exterior estricta, con graves consecuencias para la economía del Peñón y para los más de 15.000 trabajadores que cada día acceden a él desde España. De momento, sin embargo, el tratado ha entrado en vigor de forma provisional hasta la ratificación definitiva por parte del Parlamento Europeo y de la Cámara de los Comunes.

Controles biométricos para los británicos

La desaparición de la valla no implica, sin embargo, la desaparición de los controles para todos. Los ciudadanos del espacio Schengen podrán entrar libremente a Gibraltar, mientras que los británicos deberán someterse a los controles biométricos del sistema europeo de Entrada y Salida (EES), con verificación de huellas dactilares y pasaporte cuando lleguen por vía aérea al Peñón. Este punto continúa generando preocupación entre algunos sectores británicos por las implicaciones sobre la soberanía y por los posibles retrasos.

Agentes de policía de Gibraltar liberan espacio para que los primeros motociclistas de España puedan cruzar mientras la gente se reúne para celebrar la implementación del acuerdo de Gibraltar post-Brexit.

Un testigo mencionado por la BBC, Brian Brophy, un residente de Gibraltar de 72 años, ha recordado que también había estado presente cuando España reabrió la frontera en 1985, después de dieciséis años de cierre decretado por el régimen de Francisco Franco. "Este conflicto tiene 300 años y no se acabará esta noche", ha comentado. "Pero espero que sea un paso adelante; es hora de que las dos comunidades se integren".

El vicepresidente de la Comisión Europea y uno de los negociadores del acuerdo del Brexit, Maroš Šefčovič, ha calificado el tratado de «histórico». También el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, lo definió como "la última pieza del rompecabezas del Brexit", y desde la capital comunitaria aseguró que abre "una nueva era" para Gibraltar y el Campo de Gibraltar, aunque insistió en que España no renuncia "ni a una sola coma" de su reclamación de soberanía sobre el Peñón. En la práctica, el tratado ha aparcado esta cuestión sine die y, por una vez, Madrid ha tomado una posición pragmática.

Por su parte, Fabian Picardo ha afirmado que se trata de "uno de los días más significativos de la historia moderna de Gibraltar", porque el acuerdo «protege el Peñón, salvaguarda nuestra soberanía y abre el camino hacia un futuro más seguro y próspero". Según el ministro principal, la frontera pasará de ser un elemento de división a convertirse en "un espacio de cooperación y oportunidades compartidas".

En Londres, sin embargo, no todo el mundo lo ve igual. El exlíder conservador Iain Duncan Smith, un diputado de línea dura, ha advertido que el acuerdo será recordado como "un modelo de negociación débil", y ha asegurado que representa "un paso importante en el desmantelamiento de siglos de soberanía británica". El líder del Partido Reformista, Nigel Farage, lo ha calificado de "rendición lamentable" y ha afirmado que la apertura de la frontera hará que "Gibraltar no vuelva a ser nunca el mismo".

No resulta extraño, tampoco, que la ultraderecha española rechace el acuerdo. A mediados de mayo VOX consiguió que la Comisión Mixta para la UE aprobara una proposición no de ley que instaba al Gobierno español a rechazar el acuerdo. El partido de Santiago Abascal considera que el tratado perjudica los intereses de España, el Campo de Gibraltar y Andalucía, y sostiene que es contrario a la Constitución porque no parte del reconocimiento de la soberanía española sobre el Peñón. El diputado José María Sánchez ha calificado la situación de "vergüenza nacional".

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