Las grandes potencias europeas se alinean con Trump en Irán
Alemania, Reino Unido y Francia abren la puerta a involucrarse directamente en el conflicto
BruselasLas tres grandes potencias europeas –Alemania, Reino Unido y Francia– cierran filas con Estados Unidos e Israel sobre Irán. Han anunciado en un comunicado que han acordado "trabajar conjuntamente con EEUU y sus aliados en la región", y advierten a Irán de que están dispuestos a intervenir en el conflicto. "Vamos a tomar medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados en la región", avisa el escrito.
Los tres países denuncian a los "indiscriminados y desproporcionados" ataques con misiles de Irán en varios países de la región y critican que haya extendido el conflicto por toda la región. Además, las potencias europeas, que son aliados clave para Tel Aviv, advierten que los "ataques temerarios" del régimen iraní "se han dirigido a aliados" suyos y amenazan la seguridad de su personal militar y civil en toda la zona.
De este modo, el comunicado acordado entre el canciller alemán, Friedrich Merz; el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron, hace un llamamiento a Irán a "frenar" de forma "inmediata" estos ataques. Y, de lo contrario, las tres grandes potencias europeas advierten que están dispuestas a intervenir "potencialmente con una acción defensiva necesaria y proporcional para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones".
El texto acordado por las tres grandes potencias europeas abre claramente la puerta a una implicación de fuerzas militares europeas frente a una potencial escalada bélica en la región. Cabe recordar que Francia y Reino Unido, que son los países con mayor capacidad militar del continente, tienen armas nucleares y forman parte del Consejo de Seguridad de la ONU. En cuanto a Alemania, es uno de los socios europeos que se están rearmando a un ritmo más elevado, siendo el aliado de Europa más cercano a Israel.
La UE se resquebraja
El comunicado de Reino Unido, Francia y Alemania contrasta con la posición acordada entre el global de los estados miembros de la Unión Europea el mismo fin de semana. El texto acordado por el bloque comunitario hacía más bien un llamamiento a la cautela para evitar que "los acontecimientos conduzcan a una escalada aún mayor" del conflicto con "consecuencias impredecibles", incluso para la seguridad de Europa. De hecho, el canciller alemán criticó públicamente que algunos estados miembros presentaron reticencias a una eventual intervención, tal y como advierten en el comunicado aparte Berlín, Londres y París.
Sin embargo, el bloque europeo también evita condenar los ataques –ni los enmienda– de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, y tampoco recuerda la obligación de todas las partes –lo que podría considerarse como un toque de atención en la Casa Blanca– a cumplir con el derecho internacional, que cada vez parece haber quedado más como papel multo. "Seguiremos contribuyendo a todos los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones y lograr una solución duradera que impida que Irán adquiera un arma nuclear", se limita a apuntar el comunicado acordado por los estados miembros.
El país que se ha vuelto a mostrar más duro contra la intervención de las administraciones de Donald Trump y Benjamin Netanyahu es España. Pedro Sánchez ha sido el único dirigente del bloque europeo que le ha criticado abiertamente y ha asegurado que supone una "escalada en el conflicto" y de nuevo contra la legalidad internacional. "No podemos permitirnos otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Medio. Pedimos una desescalada inmediata y el pleno respeto por el derecho internacional", pió el dirigente socialista.
El posicionamiento de Sánchez, aunque minoritario dentro de la Unión Europea, ha evitado junto a otros socios europeos que en el encuentro virtual de ministros de Exteriores de la UE que se llevó a cabo este domingo se acordara un comunicado en el sentido que querían Alemania, Reino Unido y Francia. De hecho, pese a que no lo hayan manifestado con la misma contundencia que España, existen otros estados miembros que tampoco se sienten cómodos con la advertencia de las tres grandes potencias europeas, que abren la puerta a una involucración directa, y abogan por un posicionamiento más tibio.