Keir Starmer tira la toalla, víctima de sus propios errores
El líder laborista abandona menos de dos años después de su victoria electoral y deja vía libre para la llegada de Andy Burnham a Downing Street
LondresUn lloroso y emocionado Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido desde hace menos de dos años, ha anunciado este lunes que tira la toalla en un discurso de poco más de seis minutos. Tras un fin de semana de reflexión en su residencia de campo, y de haber comunicado al rey Carlos III su decisión, el premier ha llegado a la conclusión que todo el mundo a su alrededor ya había asumido, quizás menos él mismo. Pero la presión se ha hecho finalmente insoportable ante la evidente falta de apoyo dentro del grupo parlamentario laborista.
Él mismo lo ha reconocido desde el atril situado delante de la famosa puerta negra del número 10: "La pregunta que ahora se ha hecho mi partido es si yo soy la persona más adecuada para conducirnos hasta las próximas elecciones generales [previstas inicialmente para 2029]. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario a esta cuestión, y la acepto con deportividad y elegancia."
La despedida de Starmer ha tenido como banda sonora de fondo el Himno de la alegría, en una evidente referencia al Brexit, muestra la gran inestabilidad política en la que ha caído el Reino Unido desde del referéndum sobre la pertenencia a la Unión Europea, que mañana hará una década que se celebró. El próximo ocupante de Downing Street –muy probablemente Andy Burnham, exalcalde de Gran Manchester– será el séptimo primer ministro británico en diez años.
el escándalo alrededor del nombramiento de Peter MandelsonPero todo esto no es suficiente ante los graves errores políticos cometidos, la falta de un relato convincente y una bajada brutal de su popularidad. En la historia reciente de la política británica, Starmer pasará como el ejemplo máximo de bluf, que llegó al cargo no porque despertara ningún entusiasmo entre el electorado, sino por el hartazgo de años de gobierno conservador, y del fracaso económico del Brexit.
Entre los episodios más controvertidos del premier en funciones destacan la retirada de la ayuda para la calefacción de millones de pensionistas, que después tuvo que revertir, los recortes o reformas en determinadas prestaciones sociales y una economía plana. A esto se añadió el escándalo en torno al nombramiento de Peter Mandelsonrecién elegido diputado por el distrito de Makerfield en el norte de InglaterraDimite, pues, y se abre el período para elegir un nuevo sucesor y líder del partido. Starmer ha detallado que todo ello comenzará de manera inmediata, y que pedirá al comité ejecutivo nacional del laborismo que fije un calendario para que las candidaturas se abran el 9 de julio y todo el proceso quede resuelto antes del receso parlamentario de verano, a mediados de julio.
Según el plan que ha expuesto, si hay más de un candidato –los aspirantes al menos necesitarán el apoyo de 81 de los parlamentarios– y hace falta una competición formal por la corona, el nuevo jefe del laborismo quedará escogido antes de que el Parlamento retome las sesiones en septiembre. De esta manera, el partido aspira a evitar meses de incertidumbre política y a llegar al otoño con una nueva dirección plenamente consolidada.
El Manchesterismo llega a Londres
Aunque, como se ha apuntado, ha aceptado la decisión de su grupo parlamentario "con elegancia", Starmer marcha convencido de que el partido está cometiendo un grave error y está imitando el caos en el que cayó el Partido Conservador, con Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak entre 2016 y 2022. Pese a ello, el todavía líder laborista ha asegurado: "Daré a mi sucesor todo mi apoyo, pleno e inequívoco, sabiendo que heredará un Reino Unido mucho más fuerte y más justo que el que yo heredé hace dos años, mejor preparado para afrontar los retos que tiene por delante y en mejores condiciones para garantizar que el Partido Laborista consiga un segundo mandato en el gobierno".
La primera incógnita de la jornada se ha resuelto con la coreografía habitual. Silencio de buena mañana en Downing Street, ninguna filtración y asunción de la dimisión, que no se ha hecho oficial hasta que los operarios de la oficina del primer ministro han comenzado a instalar la megafonía y el atril en el exterior de Downing Street.
Y un par de horas después se ha resuelto prácticamente la segunda. Con toda probabilidad Andy Burnham será coronado, después de que uno de los aspirantes a suceder a Starmer, que había expresado públicamente su intención de desafiar a Starmer, el exministro de Sanidad Wes Streeting, haya anunciado en una carta abierta que apoya al exalcalde de Manchester.
El hasta la semana pasada alcalde del Gran Manchester, recién elegido diputado por el distrito de Makerfield en el norte de Inglaterra, llega este mediodía a Londres y tomará posesión del escaño. En su trayecto desde Manchester a la capital británica ha confirmado por primera vez lo que ya era bien sabido. En un breve mensaje en X, ha asegurado que la decisión de Starmer "marca el inicio de una transición", y que "es importante que este proceso se lleve a cabo de una manera ordenada y responsable". "Yo presentaré mi candidatura en el marco de este proceso", ha añadido.
La renuncia de Wes Streeting a participar en una carrera por el liderazgo, y la casi segura falta de un candidato que cuente con suficientes diputados –los mencionados 81–, deja el camino franco hacia la coronación de Burnham. El Manchesterismo llega a Londres.