El Kremlin utiliza Groenlandia para justificar la invasión de Ucrania

Rusia alienta el expansionismo de Trump mientras no detiene los ataques contra Kiiv

Dos soldados rusos hacen guardia frente al Kremlin.
20/01/2026
3 min

Moscú"Crimea no es menos importante para la seguridad de Rusia de lo que es Groenlandia para la de Estados Unidos". Con esta declaración, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha dejado claro qué rédito espera sacar al Kremlin de las ambiciones de Donald Trump sobre la isla. Lejos de censurar el expansionismo estadounidense, Vladimir Putin es consciente de que la implosión del orden occidental provocada por la Casa Blanca da alas a la agresión rusa de Ucrania, legitima su cosmovisión y, de paso, desvía el foco de los bombardeos diarios contra Kiiv.

En la rueda de prensa anual de Lavrov para valorar los resultados de la diplomacia rusa, el ministro ha subrayado que Groenlandia "no es una parte natural de Dinamarca", sino "una conquista colonial" y ha destacado que ni Rusia ni China tienen planes para invadir este territorio y que Washington está al corriente. De este modo, el Kremlin sigue allanando el camino de Trump para anexionarse la isla, después de que el secretario de prensa de Putin, Dmitri Peskov, afirmara también recientemente que el presidente de Estados Unidos "hará historia" si lo consigue.

"Probablemente, incluso podríamos abstraernos de valorar si esto es bueno o malo, o si cumple o no con el Derecho Internacional", añadía Peskov. Éste es el ariete que ofrece Trump a Putin en la destrucción y posterior construcción de un mundo en el que los países occidentales ya no puedan dictar los estándares morales. Lavrov lo ha sintetizado así: "Las reglas del orden mundial de Occidente ya no existen; es la ley del más fuerte." Para Rusia, "lo importante es la igualdad, el respeto mutuo y la búsqueda de un equilibrio de intereses". En definitiva, si Trump invadiera un país soberano aduciendo el interés nacional, ¿por qué Putin no podría hacer lo mismo en Ucrania?

Mientras tanto, en Moscú celebran que el bloque de la OTAN se rasgue y que la amenaza no haya venido de Rusia, sino de Estados Unidos. En el diario del gobierno ruso, Rossyskaya Gazeta, podía leerse: "No es sorprendente que los países del viejo mundo estén ansiosos por quedarse Groenlandia para ellos, aunque se arriesguen al colapso de la Alianza Atlántica". Y, sin embargo, Lavrov ha insistido en acusar a los líderes europeos de "preparar en serio" una guerra contra Rusia.

El plan de paz ucraniano, estancado

El Kremlin también lamenta que Europa entorpezca el proceso de paz en Ucrania. Lavrov alerta de que los dirigentes comunitarios aprovecharán el Foro Económico de Davos de esta semana para intentar cambiar la posición de Trump sobre la resolución del conflicto e imponer "histéricamente" un alto el fuego "destructivo". El ministro de Exteriores ruso considera que el presidente de Estados Unidos es el único "dispuesto a abordar las causas fundamentales" de la guerra ya "tener en cuenta los intereses" rusos.

Ahora bien, después del impulso del otoño, las conversaciones sobre Ucrania están estancadas. Lavrov se ha quejado de que todavía no han recibido ningún documento sobre la última reunión entre los representantes de Kiiv, Washington y Bruselas a finales de diciembre. Pero en realidad Moscú no tiene prisa. En Davos está previsto que uno de los negociadores rusos, Kirill Dmítriev, se encuentre con representantes estadounidenses, probablemente los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner, aunque nada hace pensar que la cita se traduzca en avances. Las posiciones de ambos bandos siguen enrocadas en los principales puntos de desacuerdo: la soberanía de los territorios ocupados por Rusia y las garantías de seguridad que exige Volodímir Zelenski.

A Putin ya le conviene que la Casa Blanca haya relegado la crisis ucraniana por detrás de otras crisis como la de Venezuela o la de Groenlandia. Mientras, los ataques de su ejército contra Kiiv han vuelto a dejar buena parte de la ciudad sin suministros energéticos. En uno de los momentos más crudos del invierno, esta madrugada, un nuevo alud de misiles y drones ha cortado la luz, la calefacción y el agua de 5.635 hogares de la capital.

Esta incesante campaña de bombardeos no ha impedido que Trump ofreciera a Putin formar parte del Consejo de la Paz que debe supervisar la reconstrucción de la franja de Gaza. Aunque el Kremlin inicialmente no acogió la propuesta con gran entusiasmo, este martes Lavrov ha aplaudido "la comprensión de Estados Unidos sobre la necesidad de reunir a un grupo de países para la cooperación". En el fondo, si bien a Moscú no le entusiasma el afán de liderazgo de Trump y la defensa a ultranza de los intereses estadounidenses por encima de todo y de todos, esta iniciativa sirve a los esfuerzos de Putin por minar las instituciones occidentales y por erigir un nuevo orden multipolar.

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