La seguridad del Atlántico Norte

Londres revela una operación submarina rusa encubierta cerca de sus aguas

Downing Street alerta una vez más de la amenaza rusa y lanza un mensaje sutil a Trump: "No es de interés nacional" desplegar toda la flota en el Próximo Oriente

John Healey, ministro de Defensa británico, durante la conferencia de prensa de este jueves en Downing Street para informar de la operación contra tres submarinos rusos.
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BarcelonaLos frentes bélicos se multiplican por doquier mientras Donald Trump no deja de menospreciar la OTAN y abre guerras de las cuales, después, no puede salir. En un contexto de creciente tensión global, este jueves el gobierno británico ha revelado que Rusia ha llevado a cabo una operación submarina encubierta en el Atlántico Norte, en aguas cercanas al Reino Unido, durante más de un mes. Un mes en el que, como en los mejores momentos de la Guerra Fría, rusos y occidentales han jugado al juego del gato y el ratón. Porque los submarinos rusos eran vigilados en todo momento: las fragatas británicas se encargaban de hacérselo evidente.

Desde los Emiratos Árabes Unidos, adonde ha llegado esta mañana en viaje de gira por el golfo Pérsico, el premier Keir Starmer ha dicho que "no rehuirá" tomar medidas contra Moscú con el fin de proteger los intereses y la seguridad del país.

El ministro de Defensa, John Healey, ha explicado desde Downing Street que tres submarinos rusos –uno de ataque de clase Akula y dos aparatos especializados en operaciones de profundidad vinculados a la dirección de investigación submarina rusa (GUGI)– operaron en zonas cercanas a la zona económica exclusiva británica y en aguas de aliados. No es la primera vez que activos de la flota rusa rondan aguas territoriales del Reino Unido o de los aliados europeos.

Durante su comparecencia, Healy ha advertido al presidente ruso, Vladímir Putin: "Os vemos, vemos vuestra actividad sobre nuestros cables y tuberías, y debéis saber que cualquier intento de dañarlos no será tolerado y tendrá consecuencias graves". La Royal Navy desplegó buques de guerra y aviones y llegó a lanzar boyas de sónar para disuadir a los submarinos y obligarles a abandonar las aguas por las que navegaban.

Healy también ha lanzado un mensaje sutil al presidente de los Estados Unidos, recordándole que la operación demostraba por qué "no es de interés nacional del Reino Unido" desplegar grandes partes de su fuerza naval en Oriente Próximo. Durante la guerra contra Irán, Trump había hecho escarnio del primer ministro, Keir Starmer, y de la flota británica, por la negativa a patrullar el estrecho de Ormuz. El republicano calificó algunos de los buques británicos de "juguetes".

De acuerdo con el ministro Healey, la operación ha sido "larga, compleja y sustancial" y se ha llevado a cabo en colaboración con aliados como Noruega. "Durante más de un mes hemos rastreado cada movimiento de los submarinos rusos", ha afirmado, destacando que la vigilancia se mantuvo las 24 horas del día.

Infraestructuras críticas bajo vigilancia

Los submarinos rusos centraron su actividad en infraestructuras submarinas consideradas vitales, como cables de telecomunicaciones y gasoductos. Estas instalaciones son esenciales para la economía británica: aproximadamente la mitad del gas del país llega a través de conducciones submarinas y una parte enorme del comercio –valorada en billones de libras– depende de los cables de transmisión de datos de telecomunicaciones. A pesar de la preocupación expresada, Healy ha asegurado que no hay evidencias de daños. "Creemos que no se ha producido ninguna afectación, pero lo verificaremos con los aliados", ha indicado.

El ministro ha querido subrayar también que Rusia representa "la principal amenaza" para la seguridad del Reino Unido y de la OTAN. Y en otro aviso a Trump: ha insistido en que Londres no desviará la atención hacia otros conflictos, como el de Oriente Medio, en detrimento de la vigilancia sobre Moscú. Porque según el gobierno británico, la operación rusa podría haber buscado aprovechar precisamente el foco internacional sobre el conflicto con Irán para actuar con menos escrutinio. “Putin querría que estuviéramos distraídos”, ha dicho Healey.

Las autoridades británicas interpretan la nueva incursión de Moscú como un ejemplo de guerra híbrida, con el uso de medios encubiertos para explorar o potencialmente sabotear infraestructuras críticas. El ministro ha apuntado que el submarino de ataque podría haber actuado como "cebo" para desviar la atención de los dos submarinos de tareas especializadas. Healey ha sugerido que Rusia mantiene vínculos operativos con Irán, incluyendo la posible transferencia de conocimiento en tecnología de drones, un elemento que conecta los diferentes escenarios de tensión global.

El episodio llega en un momento de debate intenso sobre la capacidad militar británica. A pesar de que el gobierno ha reiterado su compromiso de aumentar el gasto en defensa, todavía no ha concretado cómo financiará este incremento en un contexto de presión económica, agravada, según todas las previsiones, por el impacto que la guerra de Irán tendrá en la economía británica en los próximos meses.

Los submarinos rusos han abandonado la zona y se dirigen hacia el norte. Londres, en todo caso, ha dejado claro que intensificará la vigilancia y la cooperación con los aliados para proteger sus infraestructuras críticas en un entorno geopolítico cada vez más volátil.

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