Nueva prueba de fuego en Alemania: la extrema derecha aspira a ganar en otro estado federado del este
Merz se la juega en unas elecciones en las que la CDU lucha por la supervivencia en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y batalla con la izquierda por imponerse en Berlín
BarcelonaTodavía en shock por la victoria de la extrema derecha en el estado oriental de Sajonia-Anhalt hace ahora dos semanas, Alemania toma el termómetro a la ola ultra este domingo en las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y también en Berlín. El partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) busca aprovechar el impulso de la victoria en Sajonia-Anhalt para intentar repetirla en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el segundo estado del este que irá a las urnas. Y podría conseguirlo, aunque más lejos de la mayoría absoluta y con pocas opciones de gobernar. Las encuestas dan a la AfD el 37% de los votos, seguida muy de cerca por los socialdemócratas, ahora en el gobierno, con el 35%.
Todo apunta a que la derecha tradicional de la CDU no solo será un espectador en la pugna entre la extrema derecha y los socialdemócratas, sino que también luchará por su supervivencia en el Parlamento de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Las encuestas dan al partido del canciller Friedrich Merz un 7% de los sufragios, un hundimiento que le deja cerca del precipicio: necesita alcanzar el 5% para conservar la representación en el Parlamento regional.
Las elecciones serán, en cualquier caso, una prueba de fuego para Merz, en la cuerda floja desde la contundente victoria de la extrema derecha en Sajonia-Anhalt. Aunque varios líderes regionales del partido cerraron filas con el canciller, la derrota alimentó las especulaciones sobre si el líder conservador, que gobierna desde mayo, terminará el mandato de cuatro años.
Los socialdemócratas lo apuestan todo a la elevada popularidad de la actual jefa de gobierno en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Manuela Schwesig, que, si las elecciones confirman las encuestas, podría repetir la coalición de izquierdas para continuar en el gobierno. La líder socialdemócrata ocupa el poder desde 2017 y su partido ha puesto toda la carne en el asador en los últimos días: ha llenado las calles de carteles que la sitúan como la mujer contra el azul, en referencia al color de la AfD. La socialdemócrata tampoco está exenta de polémica. Durante muchos años tuvo un fuerte vínculo con Rusia, aunque su discurso cambió a raíz de la invasión de Ucrania, y también fue gran defensora de la construcción del gasoducto Nord Stream 2.
La CDU y la izquierda, codo a codo en Berlín
En Berlín, la CDU –actualmente en el gobierno– y la izquierda deDie Linke llegan muy igualadas a las elecciones regionales que también se celebran este domingo. En caso de que gane la izquierda, sería la primera vez que podría liderar un gobierno regional en Berlín y su candidata, Elif Eralp, podría convertirse en la primera alcaldesa germanoturca de la capital.
En las dos elecciones de este domingo, el resultado en Sajonia-Anhalt tendrá un "impacto", apunta Sophia Russack, del think tank Centre for European Policy Studies (CEPS), porque fue una "señal de alerta". Los partidos de izquierdas son los que especialmente confían en una movilización mayor del electorado después del triunfo ultra en Sajonia-Anhalt. Según los sondeos, la AfD duplicaría los resultados en las elecciones regionales de Berlín hasta alrededor del 18%, muy cerca de la izquierda (20-23%) y de la CDU (20%). Los Verdes se situarían en cuarta posición, un hecho que abriría la puerta a una posible coalición entre los socialdemócratas, la izquierda y los ecologistas para relevar al actual gobierno conservador.
En el caso de Berlín, la ciudad está electoralmente muy dividida. El centro es un feudo progresista que conecta con los Verdes y la izquierda, mientras que en el oeste gana tradicionalmente la CDU y en el este la extrema derecha. El comportamiento electoral se explica, dice Russack, por la precariedad y las condiciones de vida de los ciudadanos de estos barrios, y también por la separación histórica de la ciudad. "En menos de 40 años no se puede unificar [la ciudad] tan rápido como se querría", añade.
Merz, bajo presión
El triunfo de la AfD y la derrota de la CDU en Sajonia-Anhalt han incrementado sustancialmente la presión sobre Merz, hasta el punto de que la crisis interna le ha llevado a cancelar viajes internacionales, como el que tenía previsto a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU. "Con este canciller ya no se pueden ganar elecciones", llegó a asegurar una representante de las juventudes de la CDU. Según la encuesta del instituto demoscópico Forsa, solo el 10% de los alemanes están satisfechos con la labor de Merz.
Con su partido amenazado por el peor resultado de la historia en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el panorama no mejora de cara a las elecciones generales, previstas para 2029. Los últimos sondeos apuntan a un descenso de los conservadores hasta el 20% de los votos, siete puntos menos que la AfD, y esto ha hecho saltar las alarmas dentro de la formación.
Aunque las primeras espadas del partido han hecho piña con Merz –entre ellos los ocho ministros regionales de la CDU–, entre dirigentes de segunda fila comienzan a surgir propuestas más radicales: desde una ruptura de la actual coalición federal con los socialdemócratas para gobernar en minoría hasta el relevo de Merz en la cancillería. Según algunos medios alemanes, hay una treintena de diputados de la CDU que plantean estas opciones como golpe de efecto para hacer frente a la crisis.
El malestar en la CDU nace en las bases, y algunos cargan directamente contra el socio de gobierno, los socialdemócratas, y muy concretamente contra la ministra de Trabajo, Bärbel Bas, a quien consideran un obstáculo para sacar adelante las reformas que los conservadores quieren aplicar al sistema social.
Russack considera que los resultados en Berlín son más decisivos para la coalición federal que los de Mecklemburgo-Pomerania Occidental porque allí gobierna la misma coalición de conservadores y socialdemócratas. Más allá de los resultados, la experta del CEPS augura un mal futuro para la coalición federal. "Es una alianza muy desafortunada. No está funcionando porque los socios van en direcciones diferentes", señala.
A la vez que entre los conservadores crece la brecha con los socialdemócratas, segundas y terceras espadas de la CDU en Mecklemburgo-Pomerania Occidental se han manifestado a favor de poner fin al cordón sanitario con la extrema derecha. "Tenemos que estar abiertos y buscar el socio de coalición que sea mejor para nosotros, y este socio puede ser la AfD", dijo el vicepresidente de la CDU en el distrito de Greifswald, que se ha erigido en el principal enemigo del cordón sanitario.