Unión Europea

La Unión Europea busca nuevos amigos

La tríada de Trump, Putin y Xi empuja a la UE en busca de nuevos aliados comerciales

09/02/2026

BruselasUna de las principales razones de ser de la UE es el mercado común y el comercio internacional. Tanto de forma interna como externa, estos vínculos han evitado conflictos y han ejercido el conocido como el poder blando en todo el mundo. Por eso, sus socios son un elemento clave para el buen funcionamiento del blog comunitario. Ahora bien, sus principales aliados históricos –Estados Unidos, China y Rusia– les están fallando o, incluso, las relaciones ya están totalmente rotas. Es en este contexto que la UE se encuentra sola y está en busca de nuevos amigos.

El aliado más crítico es Estados Unidos. El bloque europeo externalizó su defensa a la potencia estadounidense una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. Los intentos de una unión militar europea fracasaron y los países europeos optaron en la gran mayoría por integrarse en la OTAN, que es un organismo que controla de facto el Pentágono. El precio a pagar es una gran dependencia a los intereses estadounidenses y al inquilino de turno de la Casa Blanca. Donald Trump está tensando la Alianza Atlántica a niveles inéditos y, pese a las humillaciones y amenazas constantes, los socios europeos no se plantean en ningún caso abandonar el organismo, sobre todo en pleno expansionismo del régimen de Vladimir Putin.

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Otra dependencia creada era la del combustible fósil ruso. En especial, países como Alemania tenían acceso a una energía relativamente barata y el Kremlin fue logrando contrapartidas hasta la invasión de Ucrania, que hizo insostenible las relaciones. La UE rompe los vínculos en seco con Moscú, provocando una crisis energética y la industria europea pierde competitividad. Además, el expansionismo ruso pasa a ser una amenaza muy real, y desestabiliza el entorno de la UE e, incluso, internamente el blog. Las grapas del Kremlin también dificultan la expansión del bloque europeo, por ejemplo, en los Balcanes Occidentales; y el acercamiento a regiones, como África o América Latina en las que el régimen ruso cada vez tiene mayor influencia.

Con el regreso de Trump y la amenaza rusa, volvió a surgir el debate de sí la UE debía mirar hacia China. Ahora bien, a pesar de algunos acercamientos de estados miembros que tienen buenas relaciones con ellos por cuestiones industriales, sobre todo Alemania o España, el global del bloque comunitario se mantiene muy reacio. El club europeo califica al gigante asiático de "rival sistémico" y le ve claramente como una amenaza creciente. La UE está llevando adelante medidas continuamente, lo que Bruselas llama "reducción de riesgos". Entre otros, está incrementando los aranceles a las importaciones chinas y, por ejemplo, quiere evitar que gane licitaciones públicas que pueden suponer un riesgo para la seguridad europea.

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Pactos comerciales con el Mercosur y la India

Bruselas no quiere perder la relación que tiene con Estados Unidos o China, pero se han ido convirtiendo en aliados cada vez menos fiables y la UE pretende encontrar otros nuevos. Los socios europeos quieren evitar tener todos los huevos en la misma cesta y, por eso, han firmado un pacto comercial con el Mercosur –Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia– después de más de 25 años de negociaciones, así como otro acuerdo con India. La propia UE califica el pacto con Nueva Delhi como "la madre de los acuerdos", puesto que se creará una zona de libre comercio de unos 2.000 millones de personas.

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A pesar de las reticencias de algunos estados miembros y dirigentes políticos a firmar estos pactos, el investigador del think tank europeo EPC Ivano di Carlo asegura en una conversación con el ARA que ve "clave" que la UE encuentre nuevos socios comerciales. En ningún caso lo considera contradictorio en el anhelo de la UE de ganar autonomía estratégica y asegura que la "diversificación" de aliados es una buena vía, sobre todo por tener una posición más fuerte frente a potencias como la china o la estadounidense. Sin embargo, el experto contrapone que esto no quiere decir que "en algunos casos se tomen medidas de protección".

Di Carlo también quita peso a que la UE tenga déficit comercial con algunos de los países con los que ha firmado acuerdos, como con la India o el Mercosur. En este sentido, el experto recuerda que son diferencias "poco sustanciales" y en ningún caso "de riesgo", como en China. "Un acuerdo comercial debe evaluarse por lo que te aporta de forma global y de autonomía estratégica", apunta el investigador del EPC.

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Más allá del Mercosur y la India, el investigador del EPC anima a la UE a ampliar los acuerdos comerciales a regiones como, por ejemplo, el Indopacífico o especialmente África, a la que ve potencial por su "proximidad geográfica" y la riqueza con minerales críticos.

En la misma línea, el exnegociador comercial de la UE y director de asuntos internacionales de la Comisión Europea, John Clarke, afirma en este diario que la UE "quiere pensar" que el acuerdo con la India supondrá un "movimiento tectónico en el comercio internacional", ya que relaciones de la UE dejarán de estar marcadas sobre todo dirección para encontrar nuevos grandes aliados y mercados.

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Ahora bien, el ex alto funcionario europeo contrapone que este tipo de acuerdos tampoco están libres de contradicciones. A menudo se cierran con regímenes cuyos índices democráticos son más bajos que los de la propia UE y que tienen alianzas perjudiciales para el bloque europeo. Es el caso de la India, que mantiene muy buenas relaciones con Moscú y Pekín, o buena parte de los países que conforman el Mercosur. Así pues, el camino de la UE para encontrar nuevos aliados se prevé también empinado, pero en estos momentos ni expertos ni los dirigentes europeos ven alternativa. "El aislamiento no es la solución", subraya el investigador del EPC.