Mercosur

La UE sella el acuerdo del Mercosur en Paraguay pese a la oposición del campesinado

Los dirigentes comunitarios y latinos firman el pacto aunque todavía falta la luz verde del Parlamento Europeo

Imagen de la ceremonia de firma del acuerdo.
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BruselasLa Unión Europea sigue avanzando hacia la ratificación definitiva de el acuerdo comercial con el Mercosur, a pesar de la oposición del campesinado, de algunos estados miembros y de una parte importante de la Eurocámara, que todavía no ha dado luz verde definitiva. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, han protagonizado este sábado la firma del pacto comercial en Asunción con el presidente de Paraguay, los dirigentes de Argentina, Uruguay, Bolivia y Panamá. El dirigente brasileño Lula da Silva y Von der Leyen ya encajaron las manos en un acto este viernes en Brasil.

Todos los líderes han alabado el pacto y han coincidido en calificarlo de "histórico". Incluso el presidente paraguayo, Santiago Peña, que se había mostrado más bien crítico, le ha reivindicado. A su vez, el presidente argentino, Javier Milei, también se mostró completamente favorable, pero aprovechó la ocasión para felicitar a la italiana Giorgia Meloni, aunque realmente amenazó a última hora con impedir la firma del pacto.

Además, el presidente argentino ha contrapuesto "la apertura al mundo" y la "libertad" que significa un acuerdo comercial como el de la UE y el Mercosur con el régimen venezolano, y ha reivindicado el ataque de Estados Unidos contra Venezuela. "Aplaudimos las acciones de Trump en Venezuela, que condujeron hacia la captura del narcoterrorista Nicolás Maduro", ha dicho Milei. Por el contrario, el presidente del Consejo Europeo criticó de forma velada a la administración Trump y dijo que, "mientras algunos ponen barreras", la UE y el Mercosur "levantan puentes".

La firma del pacto llega en un contexto en el que la UE ve cómo va perdiendo aliados: primero Rusia y ahora Estados Unidos de Donald Trump. Además, la competencia china es creciente y las tensiones con el gigante asiático van también en aumento. Por eso, a pesar de la fuerte oposición del campesinado en todo el continente, una mayoría de los Estados miembros, así como los dirigentes comunitarios, consideran que es clave encontrar nuevos aliados comerciales fiables. Una posición que también comparte España, que es uno de los socios del club europeo que más ha presionado por la culminación del pacto, y la Generalitat.

Esta mayoría ha logrado superar las reticencias del país principal que se oponía: Francia. París, en la misma línea que el sector primario, teme que el pacto perjudique a la industria agrícola y ganadera. Por último, ha sido clave el cambio de posicionamiento de Italia, que a última hora decidió votar a favor a cambio de concesiones como algunas medidas para abaratar el precio de los fertilizantes y el adelanto del pago de las subvenciones de la política agraria común (PAC). Con la luz verde de Italia ya se logró la mayoría calificada necesaria para que el Consejo de la UE la aprobara.

El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ha recibido un recordatorio por la oposición de los dirigentes de estos países, como Francia, que sobre todo rechazan las importaciones de carne bovina. "Si lleváramos aquí a estos líderes, con una buena parrillada, serían los primeros que quisieran importar esta delicia, acompañada de esos grandes vinos que producen", ha dicho el dirigente panameño.

El Parlamento Europeo aún tiene la última palabra

Sin embargo, la animadversión a la Eurocámara contra el acuerdo comercial es creciente, lo que puede complicar la vida a la aplicación del pacto. De hecho, el Parlamento Europeo ha decidido llevar a votación en el pleno del miércoles de la próxima semana el hecho de llevar el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) al considerar, entre otros, que limita la inclusión de nuevos requisitos medioambientales y sanitarios en los productos que se importan del Mercosur.

Esta denuncia quiere poner aún más bastones en las ruedas al pacto, que lleva más de un cuarto de siglo empezándose a negociar. En caso de que la Eurocámara vote enviar el acuerdo al TJUE, se aplazaría la votación en el Parlamento Europeo y, por tanto, su ratificación definitiva, que estaba prevista en primavera. Ahora bien, la Comisión Europea asegura que el acuerdo puede entrar en vigor de forma temporal antes de tener el visto bueno definitivo del Parlamento Europeo, aunque de momento lo descarte. Eso sí, en caso de que los eurodiputados le tumben, el pacto dejará de estar en funcionamiento.

Vencedores y vencidos

La Unión Europea reivindica que se trata del mayor pacto de libre comercio que ha firmado el blog comunitario en su historia y que creará un mercado conjunto de más de 780 millones de personas. Bruselas calcula que ahorrará unos 4.000 millones de aranceles a los europeos y lo ve positivo para su industria. Y en términos geopolíticos también lo ve positivo para reducir sus dependencias en China, sobre todo en cuanto a materiales críticos, y en Estados Unidos cada vez más lejos de los intereses comunitarios. Además, el bloque europeo asegura que el pacto contiene ya cláusulas que protegen al sector primario europeo.

El gobierno español es también un gran defensor del pacto con el Mercosur, tanto por los vínculos comerciales como los culturales e históricos, y la Generalitat lo ve una oportunidad para incrementar las exportaciones catalanas. Según la conselleria de Agricultura, el actual superávit entre Catalunya y Mercosur es de un 105%. "Queremos mantenerlo y ampliarlo", apuntó el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig. Cabe recordar que, por un lado, tanto Cataluña como el global de la UE exportan una gran cantidad de productos agroalimentarios, como aceite y vino, y, entre otros, farmacéuticos e industriales. Por otro lado, el campesinado teme la competencia del Mercosur en el campo de la carne bovina o las aves de corral en un momento ya bastante delicado por el sector.

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