Balcanes

Kosovo cumple la mayoría de edad sin perder la esperanza de entrar en la UE

Dieciocho años después de su independencia, el país sigue marcado por la tensión persistente con Serbia, que dificulta la adhesión europea

Protesta en apoyo del expresidente de Kosovo Hashim Thaci y otros exmiembros del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK), que están siendo juzgados por crímenes de guerra en La Haya, en el 18 aniversario de la independencia, en Pristina, el 17 de febrero.
Marta Moreno Guerrero
26/02/2026
4 min

PristinaKosovo es ya mayor de edad. El 17 de febrero cumplió 18 años que el país autodeclaró su independencia de Serbia. Unos 18 años en los que el país más joven de Europa ha logrado el reconocimiento de 121 estados, entre ellos la mayoría de los miembros de la Unión Europea, con la excepción de España, Grecia, Rumania, Eslovaquia y Chipre.

El día de la efeméride, la capital, Pristina, se levantaba con una nevada que no impidió a los albanokosovares salir a celebrar su independencia. Sin embargo, en este aniversario apenas se veía la bandera azul nacional del país; era la roja con el emblema del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK, por sus siglas en albanés) la que invadía las calles. Escenarios a lo largo del centro de la capital recibían a representantes de esta antigua guerrilla, considerada una organización terrorista por Serbia durante y después del conflicto. Cánticos alabando al UÇK resonaban por toda la ciudad y lo que se suponía una celebración institucional acabó cogiendo aires de reivindicación política.

Esto es porque, coincidiendo con este aniversario, en el Tribunal Especial para Kosovo, con sede en La Haya, se sentían los alegatos finales en el juicio contra el expresidente kosovar Hashim Thaçi, también antiguo líder político del UÇK, así como contra otros exdirigentes de la guerrilla. El proceso judicial busca esclarecer su presunta responsabilidad en crímenes de guerra y de lesa humanidad —incluidos asesinatos, persecuciones y detenciones arbitrarias— cometidos supuestamente contra población serbia, romero y contra albanokosovares considerados colaboradores, durante y después del conflicto entre 1998 y 1999. creado en 2015 por el Parlamento kosovar para investigar las acusaciones recogidas en un informe del Consejo de Europa de 2011. A diferencia del Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia, este órgano se centra específicamente en presuntos crímenes cometidos por miembros de la UÇK. Los acusados ​​se declaran no culpables y sostienen que su lucha fue una guerra de liberación frente a la represión serbia.

El conflicto de Kosovo estalló abiertamente en 1998, cuando el UÇK intensificó su insurgencia armada contra las fuerzas de seguridad de Serbia, entonces parte de la República Federal de Yugoslavia bajo el liderazgo de Slobodan Milosevic. La respuesta de Belgrado incluyó operaciones militares y policiales que provocaron el desplazamiento de cientos de miles de civiles albanokosovares. En marzo de 1999, la OTAN inició una campaña de bombardeos contra objetivos serbios que se prolongó durante 78 días. El conflicto terminó en junio de 1999 con la retirada de las fuerzas serbias y el establecimiento de una administración internacional de la ONU en Kosovo, paso previo a la declaración unilateral de independencia en 2008.

Contra el juicio en La Haya

"La historia no puede ser reescrita", se leía en uno de los carteles del Bulevar Madre Teresa que recorre el centro de Pristina. Para los albanokosovares, la simple imputación de la guerrilla supone un frente nacional. Desde las zonas de mayoría albanesa en Kosovo, el Ejército de Liberación Kosovar fueron vecinos que defendieron a la comunidad contra el asedio serbio. "Siendo el UÇK una organización paramilitar de guerrilla no tenían un orden jerárquico, es decir, no tenía un líder. Por eso, respondemos al juicio de La Haya", explica Asllan, un joven albanés residente en la capital.

Por su parte, la Fiscalía en La Haya afirmó que existe "una gama extraordinariamente amplia de pruebas", incluidos comunicados públicos, reglamentos, órdenes, informes de inteligencia y militares, informes policiales, cuadernos y diarios, actas de reuniones, inspecciones, nombramientos y relatos. La acusación ha solicitado 45 años de cárcel para Hashim Thaçi.

"Kosovo en prisión" se lee en el monumento Newborn (nuevo comienzo, en catalán) de Pristina. Un cartel y unas vallas con las que los activistas rodearon el monumento en una acción con la que buscaban reflejar el sentimiento de injusticia que muchos kosovares perciben ante los juicios en La Haya, vistos como un intento de juzgar la lucha por la independencia de Kosovo.

A la espera de Bruselas

El Newborn es el monumento de referencia de Kosovo, que simboliza el nuevo inicio de la que fue provincia serbia después de su independencia. Ahora, casi dos décadas después, y aunque el país balcánico ha logrado avanzar un largo camino como estado, sigue inmerso en su camino complejo hacia la integración europea. Kosovo obtuvo el estatus de potencial candidato a la adhesión a la Unión Europea y en diciembre de 2022 presentó formalmente la solicitud de ingreso. Desde enero de 2024, además, los ciudadanos kosovares pueden viajar sin visado en el espacio Schengen.

Además, Kosovo ha mantenido desde su independencia una alineación clara con Estados Unidos, considerado por buena parte de la población como el aliado decisivo en 1999. Una alianza que, hoy en día, está más presente que nunca, ya que Kosovo ha sido uno de los miembros fundadores de la Junta de Paz del presidente estadounidense.

En el plano interno, después de meses de bloqueo institucional, finalmente se logró formar gobierno, en el que Albin Kurti ha renovado mandato como primer ministro y así ha podido desbloquear parte de la agenda legislativa exigida por la UE. Paralelamente, Bruselas ha empezado a levantar de forma gradual las medidas restrictivas impuestas en 2023 por las tensiones en el norte del país, de mayoría serbia.

Pero la normalización de las relaciones con Serbia sigue siendo la condición principal para avanzar en el proceso de adhesión. La Unión Europea, que actúa como mediadora en el diálogo entre Pristina y Belgrado, ha insistido en la implementación de los acuerdos alcanzados en 2013 y en el marco del plan europeo presentado en 2023. Aunque la situación se ha estabilizado parcialmente, la desconfianza mutua y la falta de reconocimiento formal por parte de Serbia todavía marcan el futuro.

stats