Groenlandia como punto de inflexión: ¿Europa pone fin a la estrategia del apaciguamiento con Trump?

Los líderes europeos suben el tono contra el presidente de EEUU y ya se preparan para una nueva eventual agresión de la Casa Blanca

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, dando el toque de inicio del encuentro de líderes de este jueves.
23/01/2026
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BruselasLos líderes europeos parecen entender que las buenas palabras no funcionan con Donald Trump. Pese a que los principales aliados estadounidenses han cedido en casi todo, el dirigente republicano nunca le basta. El magnate no se ha dado por satisfecho después de conseguir un acuerdo comercial con la Unión Europea claramente favorable a los intereses estadounidenses ni después obligar a socios europeos de la OTAN a multiplicar su gasto militar y redoblar las ayudas a Ucrania con armas fabricadas en la potencia estadounidense. Trump ha continuado humillando y agrediendo a Europa hasta que, finalmente, ha llegado la gota que parece que ha colmado el vaso de la paciencia de los líderes de la UE: las amenazas de invadir territorio europeo y, además, aplicar nuevos aranceles en los países que querían defender la soberanía de Groenlandia y la integridad de Dinamarca.

El cambio de tono de los aliados de Estados Unidos en los últimos días es evidente, y en el Foro de Davos y el Consejo Europeo de esta semana ha quedado patente. Uno de los más duros y que ha ocupado más portadas ha sido el primer ministro canadiense, Mark Carney, o el presidente de Francia, Emmanuel Macronpero también han enseñado los dientes dirigentes que normalmente se han mostrado más tibios con el magnate neoyorquino, como el canciller alemán, Friedrich Merz, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el primer ministro belga, Bart De Wever, o el primer ministro polaco, Donald Tusk.

Incluso, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha levantado la voz contra el inquilino de la Casa Blanca, lo que suele evitar por la sensibilidad del cargo que ocupa. "Esto es el mayor grito de atención que hemos tenido, [...] Europa debe hacer un análisis y decidir qué quiere hacer para reforzarse", dijo la dirigente francesa.

El único que sigue alabando a Trump sin matices, y lo reivindica como el salvador de Europa y la OTAN es el propio secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte. "Suerte tenemos de él", insistió este martes el exprimer ministro neerlandés.

El primer ministro canadiense proclamó directamente "la ruptura del orden mundial". Una reflexión no muy nueva y que hace tiempo, sobre todo a raíz del regreso de Trump, que ya ocupa noticiarios y páginas de periódicos; pero que todavía no había salido de la boca de un dirigente del peso de Canadá. Pero ahora ya no es el único dirigente de los países aliados que lo dice abiertamente y aboga públicamente por que las "potencias medias", especialmente las europeas, "trabajen juntas" y sean capaces de hacer frente a Trump, Vladimir Putin o Xi Jinping.

El propio Merz, el líder de la potencia más influyente de la UE, ha invitado a sus homólogos a no abandonarse a los designios del "nuevo orden mundial" ya conjurarse para dejar de estar a la "merced" de los intereses y ritmos que marcan Estados Unidos y China. Y, en la misma línea que Von der Leyen, avisó de que el bloque europeo no piensa encogerse ante ninguna nueva amenaza y responderá de "manera unida, firme y proporcional".

Más allá de las palabras, la UE también enseña los dientes con contramedidas. El bloque europeo ya ha dejado de forma indefinida sobre la mesa todas sus herramientas para afrontar una nueva situación tan inédita como la de esta última semana y ha amenazado con activarlas si Trump contraataca. El Estado miembro que más ha presionado en este sentido ha sido Francia. Macron aboga públicamente por activar el conocido como bazuca, que es un marco legal que permite detener importaciones y exportaciones con un país tercero concreto o, entre otros, atacar directamente a las grandes tecnológicas estadounidenses.

Otra de las opciones que la UE tiene en el cajón es la lista de aranceles contra productos estadounidenses por unos 93.000 millones de euros. El bloque europeo la congeló cuando cerraron el acuerdo comercial con EEUU, pero puede reactivarla con suficiente celeridad si las relaciones se vuelven a torcer. Von der Leyen quiso dejar claro este viernes en la Casa Blanca que se guardan estas armas en el cajón. "Estamos preparados con contramedidas comerciales y también instrumentos no arancelarios", avisó la presidenta de la Comisión Europea.

Un punto de no retorno

Los dirigentes europeos respiran más aligerados por el frenazo de Trump, pero no olvidan unas amenazas inéditas en las relaciones transatlánticas y en la cumbre europea de este jueves se conjuraron para prepararse ante una potencial nueva crisis con Estados Unidos. El consenso entre los jefes de estado y de gobierno es que la última semana ha marcado un antes y un después, y los dirigentes europeos parecen haber extraído una lección: sea por casualidad o causalidad, cuando le han dejado de bailar el agua y han levantado la voz, el presidente de Estados Unidos ha dado marcha atrás.

Por eso, la gran mayoría de líderes aboga por a partir de ahora mantener esta actitud y dejarse de genuflexiones ante el inquilino de la Casa Blanca. Uno de los que mejor resumió el sentir general de los dirigentes fue Tusk. "El apaciguamiento es siempre una señal de debilidad. Europa no puede permitirse la debilidad, ni para con sus enemigos ni para con sus aliados. El apaciguamiento no produce resultados, sólo humillación. La actitud firme y la autoconfianza europeas se han convertido en la necesidad del momento", dijo el primer ministro polaco.

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