El G-20 apoya el impuesto mínimo de sociedades del 15% para las multinacionales

Los líderes de las principales economías mundiales todavía discuten la urgencia de la crisis climática

BarcelonaLos jefes de estado y de gobierno del G-20 han ratificado este sábado el apoyo a la reforma fiscal internacional propuesta por el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, que incluye un mínimo del 15% para el impuesto sobre sociedades a escala mundial. Ponen su sello al acuerdo que ya lograron en julio sus ministros de Finanzas, cuando se reunieron en Venecia, y dan luz verde definitivamente a este impuesto para que se empiece a aplicar a partir de 2023, según dice el borrador de la declaración final a la que ha tenido acceso Reuters. La nueva tasa, de hecho, se aplicará en 136 países después de que la OCDE lograra también un acuerdo para sumarse a ello. Este impuesto sobre sociedades mínimo está pensado para evitar que las multinacionales, sobre todo las digitales, evadan impuestos o desvíen los beneficios hacia paraísos fiscales.

“Hemos logrado un acuerdo histórico para un sistema fiscal más equitativo y justo", ha dicho el primer ministro italiano, Mario Draghi, durante la sesión inaugural de la cumbre que se celebra en Roma ayer y hoy. Se confirma, pues, una victoria internacional de Joe Biden, que ha conseguido sumar casi al mundo entero a su propuesta de subir impuestos a las multinacionales mientras dentro del Congreso de los EE.UU. –y, de hecho, dentro de su propio partido– todavía no ha conseguido sacar adelante el aumento de tasas a los ricos y las grandes corporaciones que tenía que servir para financiar su ambiciosa agenda social y climática.

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Pero en la reunión de estos dos días en Roma los líderes de las veinte principales economías mundiales tienen también otras temas calientes encima de la mesa, como la pandemia y la crisis climática. Su misión primordial, de hecho, es impulsar las negociaciones climáticas que tendrán lugar en Glasgow entre este domingo y el 12 de noviembre, en la cumbre de la ONU COP26. Y justamente en este aspecto no parece haber todavía suficiente consenso ni siquiera para acordar el lenguaje de una declaración final conjunta. Ya se han conocido hasta siete borradores consecutivos de la declaración final y en el último algunas de las expresiones se aguan todavía más. Parece claro que algunas de las potencias, probablemente Rusia, Brasil y Australia, se resisten a lanzar un llamamiento contundente a la acción climática. Los textos dejan clara una batalla diplomática para elegir los términos con los que se comprometen todos en la lucha climática.

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Asumen los 1,5 ºC pero con poca concreción

En el último borrador de declaración final los líderes de las veinte economías más grandes del mundo hacen un llamamiento a "afrontar el reto existencial" que supone la crisis climática y se vuelven a comprometer con los objetivos del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global "por debajo de los 2 °C y hacer esfuerzos para limitarlo a los 1,5 °C". "Mantener los 1,5 °C al alcance requerirá acciones significativas y efectivas de todos los países", dice el nuevo borrador, en una frase que en la anterior versión pedía "acciones inmediatas". En otro punto, los líderes del G-20 admiten "la importancia clave" de lograr las cero emisiones limpias "a medianos de siglo", mientras que en la versión anterior se especificaba en 2050.

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Todo ello deja entrever que no todo el mundo se cree todavía la urgencia climática. Pero la posición del G-20 es muy importante teniendo en cuenta que estas veinte naciones –que incluyen a China y economías emergentes como India y Brasil– representan el 80% del PIB mundial y el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo, además del 60% de la población mundial.

En esta primera jornada de la cumbre se ha hablado también de covid-19. En la intervención virtual de Putin, de hecho, el líder ruso ha remarcado la necesidad de acelerar los procesos de reconocimiento internacional de las vacunas. En la declaración final, los líderes se comprometerán en principio a acortar hasta cien días el periodo mínimo de desarrollo de nuevas vacunas en estado de pandemia, según Reuters.