El asalto a la Flotilla, desde dentro: "Oíamos golpes fuertes, como si lo destrozaran todo"
El ARA reconstruye la intercepción israelí en aguas internacionales de la misión civil a través de seis testimonios y los informes de Open Arms
BarcelonaLa noche del 29 al 30 de abril la marina de Israel asaltó la Global Sumud Flotilla que navegaba hacia Gaza. El abordaje se produjo en aguas internacionales, a 1.100 km de Tel Aviv, junto a la costa de Grecia. El resultado: 22 barcos destrozados y 176 activistas detenidos. Cuarenta horas después, fueron liberados en Creta, menos los dos líderes visibles del movimiento, el sindicalista catalán de origen palestino Saif Abukeshek y el activista ambiental brasileño Thiago Ávila. Este domingo han sido deportados de Israel después de nueve días en la cárcel, donde han denunciado torturas y han hecho huelga de hambre. ARA ha recogido el testimonio de seis de los activistas de la Flotilla y los informes de Open Arms, que escoltaba el convoy marítimo humanitario, para hacer una reconstrucción de los hechos.
29 de abril, 17 h
La Flotilla se divide en dos grupos. El grupo principal navega hacia el sureste para interferir el paso de un buque mercante sospechoso de transportar armamento a Israel, mientras que un grupo más reducido, donde está el Saf-saf, el buque de coordinación, se queda en posición, junto al Open Arms.29 de abril, 20.30 h
El grupo reducido ve drones sobrevolando la zona, y unos minutos más tarde un buque militar israelí emite en el canal 16 de emergencias de radio VHF un mensaje en el que se identifica como marina israelí y amenaza a todas las embarcaciones: "Navegar hacia Gaza pone en peligro su seguridad y no deja otra opción a las Fuerzas de Defensa de Israel de tomar todas las medidas de seguridad a su alcance para asegurar el legítimo bloqueo marítimo. Si continúa e intenta romper el bloqueo detendremos su embarcación y les detendremos para someterles a procedimientos legales. Tendrán que asumir la responsabilidad de sus actos".
29 de abril, 21.20 h
Una fragata israelí pasa por delante de los barcos y lanza drones desde su cubierta. La dirección de la Flotilla ordena poner rumbo a un punto de encuentro dentro de aguas territoriales griegas para protegerse del ataque.
29 de abril, 23.02 h
Se pierde el primer contacto con el Saf-Saf, el barco de coordinación. Después se va perdiendo la conexión con varias embarcaciones a medida que son asaltadas. El estudiante y camarero gerundense Manaia Lasnier, miembro de Arran, que iba a bordo del Hula, recuerda así el momento: "Había decenas de drones a nuestro alrededor: algunos hacían destellos, había que se nos acercaban mucho. Todos nos pusimos los chalecos y empezamos a navegar haciendo zigzags. Y de repente, de la nada, apareció una fragata militar. Vimos que salían llanchas rápidas". Más tarde detectaron en la popa otro barco militar, más grande, que les seguía a distancia y del que también salían lanchas neumáticas. Las embarcaciones de la Flotilla que pudieron, emitieron un SOS; pero nunca recibieron respuesta de los guardacostas griegos. Un avión de Frontex estaba sobrevolando la zona en ese momento.
30 de abril de madrugada
Lasnier recuerda así el momento en que los soldados israelíes abordaron su embarcación. "Primero perdimos todas las comunicaciones y unos segundos después teníamos una lancha con una decena de soldados al lado. Nos encontrábamos en aguas internacionales a unos 1.100 km de Gaza. Estábamos en la cubierta con los chalecos, me agaché para coger el móvil y vi puntos verdes láser apuntándome al pecho. Nos ordenaron que pusiéramos las manos en alto y nos hicieron ir a la proa y arrodillarnos mirando a tierra". Contó cinco soldados: "Eran cuatro hombres y una mujer. Unos nos encañonaban, otros vigilaban al capitán, a quien ordenaron quedarse al timón, y el resto entraron en el barco: oíamos golpes fuertes, como si destrozaran todo".
También recuerda que los soldados ataron dos luces que emitían destellos de color naranja a cada lado del barco. Después les hicieron subir a la lancha rápida y de allí los llevaron al barco grande que seguía la operación a distancia. Más tarde descubrieron que se trataba de una prisión flotante, donde trasladaron a los 176 activistas capturados. En aquel momento, el gobierno israelí anunció que los trasladaría al puerto de Ashkelon y que serían procesados, como con la Flotilla del verano pasado. Todos los cabecillas visibles del movimiento fueron capturados, incluidos Saif Abukeshek y Thiago Ávila.
La operación se repitió, según los testimonios de diferentes embarcaciones con las que ha podido hablar el ARA, en un total de 22 barcos, que quedaron vacíos a la deriva, destrozados. Entre ellos estaba el Bribona, que había sido propiedad del rey Juan Carlos I y fue cedido a la Flotilla por una empresa. En el asalto los soldados rompieron las velas, inutilizaron los motores (en algunos casos usando sierras radiales) o abrieron vías de agua.
La última embarcació abordada fue el Tam-tam. Ya al amanecer, los soldados los asaltaron y les estropearon el motor, pero los dejaron a la deriva. Uno de sus tripulantes ha explicado que les dispararon "al menos tres veces al casco". "Pero se marcharon, vimos que las lanchas iban de un lugar a otro, y alrededor de las tres de la madrugada nos abordaron, nos encañonaron, y nos ordenaron coger los pasaportes y la medicación. Cuando parecía que se nos llevarían, abandonaron el barco y nos dijeron que volviéramos a Barcelona", recuerda.
Todo apunta a que la operación militar israelí se interrumpió porque se hizo de día. Los dejaron a la deriva sin comunicaciones hasta que otro barco, que había tenido problemas técnicos antes del asalto y que llegó ya de día a la zona, los encontró. Más tarde los rescató el Open Arms, que comprobó todos los barcos abandonados para verificar que no quedara nadie. Los que estaban en mejores condiciones los intentaron remolcar, pero una fuerte tormenta los obligó a dejarlos en el mar. En este punto, el resto de los barcos de la Flotilla entran en aguas territoriales de Grecia, en las costas de Creta: quedaban 35 embarcaciones, además de los barcos observadores de Greenpeace y Open Arms.
30 de abril por la mañana
Judit Piñol, activista de Terrassa per Palestina, relata que cuando llegaron al barco israelí donde fueron trasladados todos los participantes capturados. Los identificaron uno por uno y les pusieron una brida en la muñeca con un número. Describen el lugar como una especie de patio de prisión, al aire libre, donde habían instalado contenedores metálicos. Muchos tuvieron que pasar la noche a la intemperie, sobre una especie de colchones, sin mantas, con poca agua y sin comida. Los soldados separaron a dos participantes del resto del grupo después de que lideraran algunos cánticos.
El ministerio de Exteriores de Israel confirmó la captura de los activistas y publicó un vídeo de un momento en que estaban haciendo ejercicios gimnásticos, intentando desprestigiarlos, y hablando de "la Flotilla de los condones" después de asegurar que habían encontrado en uno de los barcos preservativos y drogas.
Javi Aparicio, activista de Madrid, ha relatado el momento en que los soldados israelíes se llevaron al activista catalanopalestino: "En uno de los recuentos gritaron el nombre de Saif y se lo llevaron. A Thiago lo usaban como interlocutor con todos nosotros. Me ordenaron que retirara los colchones y yo bajé los brazos diciendo que no colaboraría. Me encerraron en el mismo contenedor y lo vi tirado en el suelo con las manos atadas a la espalda mientras le pisaban la cabeza. Se quejaba de que no sentía las manos y le dieron patadas y golpes y le hicieron daño con unas tijeras. Decía que no podía respirar bien".
Tarde y noche del 30 de abril
Según el testimonio coincidente de diversos activistas, por la tarde oyen diversas explosiones y un escuadrón israelí entra en el lugar donde están capturados. Hacen un nuevo recuento y por la megafonía reclaman a Abukeshek, que se presenta y se lo llevan. "Era distópico: nos apuntaban francotiradores encapuchados, estábamos entre alambre de espino, hacía mucho frío por la noche y mucho calor durante el día. Pero no dejamos de reclamar que liberaran a los compañeros retenidos", recuerda la diputada argentina de Izquierda Socialista Mónica Schlotthauer.
1 de mayo por la mañana
El gobierno israelí anuncia que liberará a los activistas en Grecia, después de llegar a un acuerdo con el gobierno griego. Los miembros de la Flotilla no saben dónde están ni a dónde los llevan, y reclaman que Saif también sea liberado. "Thiago se acercó para dialogar y lo redujeron, lo esposaron y se lo llevaron en ese momento. El resto volvimos a protestar", recuerda el técnico audiovisual Koki Gassiot, de la Intersindical Alternativa de Catalunya. En ese momento el escuadrón retornó y se oyeron disparos. Algunos se sentaron en el suelo, en actitud de resistencia pacífica y recibieron patadas o golpes con los fusiles para hacerlos salir del barco: dejaron una treintena de heridos.Uno a uno y con violencia los obligaron a subir a una embarcación más pequeña, que en poco tiempo los trasladó en varios viajes hasta un puerto en Creta. Todos los testimonios consultados coinciden en que estaban en aguas territoriales de Grecia y que advirtieron reiteradamente a los guardacostas que Ávila y Abukeshek continuaban dentro del barco-prisión. Pero no pudieron anunciarlo a la organización de la Flotilla porque estaban incomunicados.
Los equipos jurídicos del movimiento han reclamado una investigación sobre la responsabilidad de las autoridades griegas en los hechos. El mismo día del asalto presentaron una petición a la Fiscalía griega y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en la que reclamaban medidas cautelares para permitir la salida del buque israelí de las aguas de Grecia. El TEDH ha pedido explicaciones al gobierno de Atenas.