Condenado a muerte en rebeldía el exdictador sirio Bashar al-Assad
Un tribunal penal de Damasco lo hace responsable de crímenes de lesa humanidad, junto con otros ocho hombres del régimen, solo uno de los cuales permanece detenido en el país
Un tribunal sirio ha condenado este martes al exdictador sirio Bashar al-Assad a pena de muerte por diversos delitos, entre los que se encuentran crímenes de lesa humanidad, asesinatos premeditados y tortura. Se trata de la primera sentencia pública en décadas contra el líder sirio, que fue derrocado en diciembre de 2024 y huyó del país. El tribunal ha tenido que limitarse a condenar a Al-Assad "a muerte en rebeldía", ya que vive exiliado en Moscú, bajo la protección de Vladímir Putin.
El juez Fakhr al-Din al-Uryan, del tribunal penal número 4 de Damasco, ha leído la sentencia y ha declarado a Bashar al-Assad culpable del "delito grave de asesinato premeditado e intencional de más de una persona y de niños, y también del delito grave de tortura y detención arbitraria, y de cometer crímenes de lesa humanidad". En la sentencia, el tribunal también ha considerado que "la contribución del criminal Bashar al-Assad a los crímenes fue la de máximo responsable de la toma de decisiones [en tanto que] movilizó las instituciones estatales para cometerlos", ha dictaminado el juez.
Más de 570.000 muertos y 1,5 millones de heridos
La guerra de Siria dejó al menos 570.000 muertos y más de 1,5 millones de heridos, según estimaciones verificadas por organismos de la ONU. El conflicto, que se alargó desde 2011 y hasta 2024, también provocó millones de desplazados: 5,5 millones de sirios permanecen como desplazados internos, y 3,6 millones más continúan registrados como refugiados en el extranjero. Todavía hoy 15,6 millones de personas requieren asistencia humanitaria. La prisión de Sednaya fue el símbolo de la represión de Al-Assad. Se la conoció con el apodo del "matadero humano" del régimen. Una vez cayó, la inspección de las instalaciones constató las condiciones infrahumanas en las que vivían los internos: torturas y ejecuciones masivas fueron habituales en aquel infierno.
Por otra parte, el tribunal también ha condenado a muerte a otras ocho personas vinculadas al régimen de Al-Assad, incluidos el hermano de Al-Assad, Maher al-Assad, y su primo Atef Najib, que es el único que ha estado presente en la sesión. De hecho, la sentencia forma parte de la audiencia contra este último hombre, Atef Najib, primo del exdictador y exjefe de la rama de Seguridad Política en Deraa. Deraa es la ciudad siria donde comenzaron las revueltas populares en 2011 que desembocaron en la guerra que duró catorce años.
Najib se encuentra detenido en Siria. Con el inicio de las revueltas, fue destinado al norte del país y después se escondió. Estuvo en paradero desconocido desde mediados de 2011 hasta que fue capturado en una redada de seguridad en la localidad costera de Latakia el 31 de enero de 2025. El resto de los condenados, con Bashar al-Assad al frente, son prófugos de la justicia.
Desde que huyó de Siria a finales de 2024, la vida de Bashar al-Assad en Rusia ha estado rodeada de misterio. Solo una investigación del diario alemán Die Zeit aportó un poco de luz sobre la nueva etapa en la biografía del exdictador. Entre otras cosas, se supo que vivía en un rascacielos de lujo en Moscú. Los servicios secretos rusos, el FSB, lo tienen vigilado día y noche y precisamente esta invisibilidad sería una de las condiciones impuestas por el Kremlin para garantizarle la seguridad. Habrá que ver ahora qué consecuencias tiene la condena a muerte de Bashar al-Assad, una escenificación judicial que todo hace prever que tendrá más valor político que efectos reales.
Nueva etapa bilateral
A pesar de que Rusia dio asilo a Bashar al-Assad tras su huida, el nuevo poder sirio ha optado por mantener los puentes con Moscú. El presidente Ahmed al-Sharaa se reunió con Vladímir Putin en la capital rusa el 15 de octubre de 2025 y, por segunda vez, el 28 de enero de 2026, en unas conversaciones en las que el futuro de las bases militares rusas en Siria ocupó un lugar central.
Este pasado domingo, de hecho, el ministro de Exteriores sirio anunció el futuro de las dos principales bases militares rusas en la costa mediterránea, en lo que Damasco considera un paso decisivo hacia una "nueva etapa de las relaciones bilaterales". Siria asumirá el control de la base aérea de Hmeimim, cerca de Latakia, y de la zona comercial del puerto de Tartus, mientras que las instalaciones militares de ambos emplazamientos se convertirán en centros conjuntos de entrenamiento.
El acuerdo, negociado durante aproximadamente un año y medio, pone fin al uso de estas instalaciones como bases militares exclusivamente rusas, y mantiene la presencia de Moscú en Oriente Próximo, con salida privilegiada al Mediterráneo. Desde la caída del régimen, las tropas rusas que aún permanecían en Siria habían ido abandonando el país.