Los Estados Unidos y el Irán continúan negociando a pesar del último intercambio de ataques
Ninguno de los dos querrá asumir el coste de romper las negociaciones y volver a la guerra abierta
BeirutMientras Estados Unidos y el Irán intercambian ataques y amenazas, los mediadores qataríes mantienen abiertas las conversaciones en Teherán. Apenas 48 horas después de que Donald Trump declarara "muerto" el memorando de entendimiento y ordenara nuevos ataques aéreos contra infraestructuras iraníes, el canal diplomático continúa abierto. En una publicación en Truth Social el presidente de Estados Unidos ha plasmado la inestabilidad de la tregua: "La República Islámica de Irán nos ha pedido que continuemos las conversaciones. Hemos accedido, pero Estados Unidos les hemos dicho claramente que el alto el fuego se ha ACABADO!".
La escalada militar más grave desde que se alcanzó el acuerdo el 15 de junio no ha enterrado las negociaciones, sino que ha intensificado los esfuerzos para evitar una guerra regional. Según fuentes diplomáticas citadas por Reuters, una delegación qatarí ha viajado este viernes a Teherán para intentar aliviar las tensiones y asegurar las condiciones para reanudar las conversaciones técnicas entre los dos países, con el objetivo de evitar el colapso definitivo del alto el fuego. Pero sobre el terreno, el lenguaje continúa siendo la disuasión.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohammad Bagher Zolghadr, ha advertido este viernes que cualquier ataque a las infraestructuras iraníes "recibirá una respuesta equivalente" y ha afirmado que "Israel no se librará". Las declaraciones llegan después de los ataques estadounidenses contra puentes ferroviarios y otros objetivos estratégicos en el sur del país, mientras Teherán continúa denunciando estas operaciones como una violación del derecho internacional.
Al mismo tiempo, la amenaza en el golfo Pérsico continúa marcando el tono de la crisis. La agencia británica UK Maritime Trade Operations mantiene el nivel de alerta más alto para la navegación, mientras que las aseguradoras marítimas intensifican las advertencias sobre el riesgo de nuevos incidentes. De hecho, la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz fue una de las piedras angulares del memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán. La voluntad de Irán de continuar controlando el estrecho explica en gran parte la decisión de Trump de recurrir de nuevo a la fuerza.
Así, el intercambio de fuego no ha ido acompañado de una ruptura diplomática. Un alto funcionario norteamericano citado por Axios afirma que la administración Trump "continúa comprometida a encontrar una solución" y confirma que los equipos técnicos están manteniendo contactos indirectos con Irán. De hecho, funcionarios norteamericanos han señalado que durante las últimas horas no ha habido nuevos ataques, una calma que diversos mediadores atribuyen a los esfuerzos diplomáticos liderados por Qatar, con el apoyo de Pakistán, Turquía, Egipto y Arabia Saudí.
Dos estrategias paralelas
En el frente militar, ambas partes buscan demostrar que conservan la capacidad de responder. Washington quiere dejar claro que no tolerará amenazas a la navegación internacional ni ataques a sus intereses. Irán, por su parte, intenta evitar que la presión militar le obligue a negociar desde una posición de debilidad. En el frente diplomático, sin embargo, ninguna de las dos partes parece dispuesta a asumir el coste de romper permanentemente un proceso que aún consideran salvable.
Las conversaciones también se ven influidas por las tensiones internas en Irán. Según Axios, los ataques al tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz podrían haber sido instigados por facciones del régimen opuestas al memorándum de entendimiento y decididas a hacerlo descarrilar. Aunque esta interpretación no ha sido confirmada oficialmente, refleja las divisiones que rodean el proceso de negociación.
Pero las negociaciones tampoco dependen únicamente de Washington y Teherán. Cualquier acuerdo también deberá ser coherente con los intereses de las monarquías del Golfo. Tras años de construir su estrategia de seguridad frente a Irán, Arabia Saudita y sus aliados observan con cautela un posible acercamiento entre los dos países.
De momento, los bombardeos no han cerrado la puerta a la diplomacia. Los mediadores intentan mantener vivo el diálogo mientras aumenta la presión militar. La cuestión es cuánto tiempo las negociaciones y la escalada militar pueden continuar avanzando en paralelo.