Un campamento de refugiados en ciudad de Gaza atacado por el ejército israelí el 24 de junio.
Experto en Oriente Próximo
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Mientras todo el mundo está pendiente de Irán, Israel y Líbano, la Franja de Gaza vive el peor momento de su historia. El alto el fuego del 10 de octubre de 2025 solo lo están aplicando las milicias palestinas, porque Israel continúa matando civiles y bombardeando a buen ritmo.

Las negociaciones que impulsa el presidente Donald Trump no llevan a ninguna parte. Se puede decir que hay dos proyectos de futuro, uno palestino y otro israelí. El proyecto A, defendido por los palestinos, vincula el desarme de las facciones que operan en la Franja a un proceso encaminado a crear un estado dentro de un período de tiempo razonable en todos los territorios palestinos ocupados en la guerra de 1967.

El proyecto B, liderado por Nikolay Mladenov, coordinador de la Junta de la Paz impulsada por Trump, responde a los intereses de Israel e incluye un puñado de promesas vagas y no vinculantes a cambio del desarme de las facciones. El desarme de las facciones sería, pues, una condición previa a un proceso vacío de contenido. Se quedaría en un conjunto de medidas para garantizar la seguridad de Israel, pero no se avanzaría en el proceso político.

Los defensores del proyecto A consideran que la Franja de Gaza y Cisjordania forman una entidad unida geográficamente y políticamente hablando, mientras que el proyecto B considera la Franja de Gaza de manera diferente. Según el proyecto israelí, Cisjordania y Gaza serían dos entidades separadas en materia de seguridad y también en cuanto a su administración.

Este proyecto propone un período de transición largo, no definido, que no prevé la resolución del conflicto sino únicamente su gestión, y esto no solo en cuanto a la Franja de Gaza, sino también en cuanto a Cisjordania. Está claro que Israel aprovecharía una gestión permanente del conflicto para profundizar en la ocupación y el desplazamiento de la población judía a los territorios palestinos, como está haciendo en Cisjordania continuamente.

Estas conversaciones inútiles entre los representantes de los proyectos A y B coinciden en el tiempo con el trabajo del comité independiente de la ONU, que esta semana ha acusado a Israel de “genocidio” en Gaza. Fundado en 2021, no es la primera vez que este grupo de expertos hace esta acusación, pero el informe publicado el martes ratifica esta circunstancia. Específicamente, confirma que Israel ataca a los niños palestinos de una manera deliberada. Dice el comité que a pesar del alto el fuego acordado el pasado 10 de octubre, la matanza no se ha detenido, ni los ataques deliberados del ejército contra criaturas de la Franja de Gaza. El informe habla no solo de genocidio, sino también de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad, y no solo en Gaza, sino también en Cisjordania.

En los primeros dos años que duró la actividad del ejército en Gaza, es decir a partir del 7 de octubre de 2023, el 10 por ciento de la población de la Franja murieron o resultaron heridos. Más de 70.000 palestinos murieron, de los cuales al menos 20.000 son menores. Y ahora, aunque a una escala menor, el número de palestinos muertos se incrementa cada día.

“Los ataques deliberados contra niños son uno de los elementos clave que prueban el intento genocida de las autoridades israelíes y de las fuerzas de seguridad para destruir la comunidad palestina total o parcialmente en Gaza”, dice el informe del comité independiente de la ONU. En respuesta, Israel rechaza el documento y califica su contenido de “difamación”.

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