"Vengaremos la sangre de nuestros mártires": el nuevo líder supremo de Irán asegura que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado
Mojtaba Jamenei amenaza con seguir atacando a las bases estadounidenses en la región
BarcelonaEl nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, confirmó en un comunicado este jueves que "el estrecho de Ormuz debe seguir cerrado" para presionar a "los enemigos". Es el primer discurso que hace desde que el domingo relevó en el cargo a su padre, Ali Jamenei, asesinado durante el primer día de la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Sin embargo, la televisión estatal que difundió el comunicado mostró sólo una pantalla en negro y una voz femenina que leía el texto. Tras quedar herido en la guerra y que Estados Unidos e Israel haya amenazado con eliminarlo al igual que a su padre, Jamenei no se ha dejado ver ante los iraníes. Pero lejos de mostrar una postura débil, sus palabras parecen afianzar su posición de líder de un país unido contra el enemigo. Su discurso ha tenido una consecuencia inmediata en los mercados: el precio del petróleo ha subido aún más.
La máxima autoridad política y religiosa de Irán ha argumentado que cerrar el estrecho de Ormuz, ese canal vital que recorre la costa de Irán y por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, es necesario para castigar a los enemigos, es decir, Estados Unidos e Israel, por los ataques contra el país persa. En este sentido, aseguró que Irán vengará a cada uno de sus mártires y seguirá atacando las bases estadounidenses en la región. El argumento de que Estados Unidos quiere garantizar la seguridad y la paz en Oriente Medio, ha destacado, "solo ha sido una mentira".
Si bien se ha mostrado conciliador con los estados vecinos del golfo Pérsico, ha afirmado: "El enemigo tiene bases en estos países y las ha utilizado para atacarnos". Por eso, en un mensaje que parecía buscar la simpatía de la comunidad musulmana mundial, y más concretamente la de estos países, ha recomendado a sus dirigentes que cierren las bases porque, de lo contrario, obligarán a Irán a atacarlas. "Creemos en la amistad con nuestros vecinos y sólo estamos atacando bases e inevitablemente lo continuaremos haciendo", sostuvo.
Unidad nacional
Jamenei ha agradecido su labor a los "luchadores al frente de la resistencia" y se ha referido a milicias como Hezbollah en Líbano y los houthis en Yemen, que también han lanzado ataques contra bases estadounidenses. "La resistencia está comprometida con los valores de la República Islámica", declaró. También recordó el ataque que tuvo como objetivo una escuela de niñas en la ciudad de Minab, y en el que murieron 175 personas, la mayoría menores. Ha responsabilizado a Estados Unidos del ataque, como sugieren también análisis independientes y una investigación preliminar del propio Pentágono. "Vengaremos la sangre de nuestros mártires. Pagarán no sólo el asesinato del antiguo líder supremo, sino por la sangre de cada civil iraní que ha perdido la vida en esta guerra", ha prometido, y ha remachado: "Bajo cualquier circunstancia, los enemigos pagarán el precio. Nos vengaremos y destruiremos sus instalaciones.
Jamenei, que quedó herido en las piernas durante la ofensiva de EEUU e Israel del 28 de febrero, se ha presentado como un mártir porque ese mismo día también perdió al padre, la madre, la mujer y el hijo, y ha incidido en la necesidad de la población de hacer sacrificios para resistir contra el enemigo. El dirigente, que explicó que se enteró por la televisión estatal de su elección como nuevo líder supremo, apeló a la unidad nacional para invitar a los iraníes a resistir juntos contra el enemigo, superando las diferencias. Además, aseguró que las autoridades del país están elaborando planes para apoyar económicamente a los heridos de guerra.
A diferencia de la retórica conciliadora del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, que había sugerido posibles condiciones por un alto el fuego, el nuevo líder supremo ha apostado por un discurso centrado en la "resistencia y la venganza", sin mostrar ninguna voluntad de acuerdo. Un talante más cercano al del brazo militar de la Guardia Revolucionaria que al del brazo político, según el análisis del profesor del King's College de Londres, Rob Geist Pinfold, y Zeidon Alkinani, de la Georgetown University de Qatar.
Ataques sobre petroleros
El mandato de Jamenei de mantener el estrecho de Ormuz cerrado –de lo que, ha dicho, se encargará la Guardia Revolucionaria– refuerza la hipótesis de que la estrategia iraní consiste en generar un choque económico prolongado para forzar a la Casa Blanca a dar marcha atrás. Esto hace augurar que los precios del petróleo podrían seguir subiendo –tras haber descendido a principios de esta semana–, a pesar de los intentos de Donald Trump de tranquilizar a los mercados. "Estados Unidos es el mayor productor de petróleo del mundo, con diferencia, así que cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero", ha escrito Trump en las redes sociales. Y ha añadido: "Tiene mucho más interés e importancia para mí, como presidente, impedir que un imperio malvado, Irán, tenga armas nucleares".
Horas antes, la contundencia de Irán quedaba demostrada con su contraofensiva. Dos petroleros fueron atacados en la madrugada del jueves en las costas de Irak por presuntas embarcaciones iraníes cargadas de explosivos, que provocaron un gran incendio. Uno de los barcos era de propiedad estadounidense y ha muerto uno de los tripulantes. También tres barcos civiles han recibido el impacto de proyectiles en el golfo Pérsico. Uno de los ataques, dirigido contra una embarcación de bandera tailandesa, fue reivindicado por la Guardia Revolucionaria iraní, que argumentó que la nave desobedeció sus órdenes. La ofensiva de Teherán ha sido interpretada como un desafío a las palabras del presidente Donald Trump, que el miércoles aseguró que Estados Unidos había ganado la guerra.
Los ataques de Estados Unidos e Israel han provocado 3,2 millones de desplazados a Irán, según una estimación de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). De esta forma, se elevan considerablemente las estimaciones que se habían hecho hasta ahora, que cifraban en un millón las personas que se habían visto obligadas a abandonar su casa.