Entre la playa y los refugios, Israel espera la respuesta iraní
Netanyahu celebra el ataque contra Teherán mientras la población se mantiene aparentemente en calma
Tel-AvivEn Tel Aviv y en varios puntos del país las sirenas han sonado a las ocho de la mañana y han marcado el inicio de una jornada que muchos preveían desde hacía semanas. En cuestión de segundos, la ciudad se ha desplazado a los refugios. En el sur de la ciudad, en el barrio de Jaffa, habitualmente llena de turistas, esta mañana sólo se veían a un par de personas paseando al perro y alguien que hacía paddle surf frente a un mar engañosamente calmado.
Las escuelas han cerrado, los restaurantes han bajado la persiana y muchos comercios no han llegado a abrir. Algunas cafeterías han resistido con la puerta medio abierta, sirviendo cafés rápidos a clientes que miraban el cielo con recelo. Durante todo el día, las alertas se han repetido en los teléfonos con instrucciones claras: buscar protección inmediata frente al lanzamiento de misiles y evitar desplazamientos innecesarios.
La jornada se ha precipitado después de que Estados Unidos e Israel haya confirmado una ofensiva conjunta contra Irán. Pronto por la mañana, las explosiones sacudieron varias zonas de Teherán. Pocos minutos después, Irán respondió con el lanzamiento de misiles balísticos hacia territorio israelí. El gobierno ha declarado el estado de emergencia en todo el país.
De acuerdo con datos preliminares militares, desde el inicio de la ofensiva se habrán lanzado unos 200 misiles desde Irán hacia Israel. La mayoría fueron interceptados por el sistema de defensa israelí, mientras que otros impactaron en zonas abiertas. También han caído fragmentos de misiles y de interceptores en varios puntos del país y los servicios médicos han atendido al menos a un hombre de unos cincuenta años con heridas leves en el norte de Israel. Por el momento, no existe confirmación de víctimas mortales ni de daños estructurales graves.
"Es raro… Hace un día tan bonito, pero con tanta alerta sólo he cogido un poco de pan", comenta un hombre en la calle, caminando deprisa hacia el refugio más cercano. Si no fuera por el estado de emergencia declarado en el país y las alarmas constantes, sería un sábado radiante. "No nos va a parar la guerra, hoy es un día espectacular para salir a correr como hacemos cada sábado", comenta un joven de un grupo de corredores. A su lado, una familia pasea con su hija, grabando con el móvil el mar en calma. Algunos veleros siguen navegando tranquilamente. "Estamos dando una vuelta para celebrar el cumpleaños de mi padre –explica la joven–. Creo que esto no va a durar más de dos semanas. O eso espero".
El ejército israelí ha dicho que la operación contra Irán es "más compleja y complicada" que las anteriores y ha dicho que durará "el tiempo que sea necesario". En un mensaje televisado por la noche, Benjamin Netanyahu ha insistido: "Esta mañana hemos frustrado los planes de altos funcionarios del régimen de los ayatolás, comandantes de la Guardia Revolucionaria y altos funcionarios del programa nuclear, y continuaremos: en los próximos días atacaremos miles de objetivos del régimen terrorista".
Autopistas vacías
El trayecto entre Jerusalén y Tel Aviv, habitualmente de una hora y lleno de coches, ha sido hoy casi fantasmagórico. Las principales autopistas estaban prácticamente vacías y el recorrido se hacía en media hora. Los túneles, normalmente simples pasos entre barrios, se han convertido en refugios improvisados: coches parados con los intermitentes encendidos y gente sentada en el suelo. Es una de las recomendaciones del Mando del Frente Doméstico, el mando del ejército israelí responsable de la defensa civil dentro del territorio de Israel: si estás en el coche, deténlo y busca refugio de inmediato. Y la gente obedece. "Haremos lo que diga el gobierno –comenta una pareja–. Confiamos plenamente".
En el puerto de Jafa, dos pescadores recogen las redes mientras el sol se pone y el cielo se vuelve naranja.
— ¿Has visto alguna vez la ciudad así? –pregunta uno de ellos.
-No, creo que no. Tengo la sensación de que todo puede cambiar en un instante, pero hoy por lo menos hemos intentado disfrutar del día, ¿no? –responde el otro.
Cuando avanza el atardecer, las intercepciones continúan y se hacen más visibles. Siete misiles entran en el cielo de Tel-Aviv. La Cúpula se activa y los hace estallar en el aire. Se convierten en bolas rojizas suspendidas unos segundos antes de disolverse.
— ¿Nos puede decir qué debemos hacer? –preguntan dos turistas argentinos a un grupo de periodistas. Han llegado hace un día a Tel Aviv por una misión eclesiástica. Querían ir a Haifa al día siguiente. Ahora sólo quieren saber dónde está el refugio más cercano. Miran el cielo cada vez que oyen un estallido. Otro cohete se ve clarísimo: una línea ascendente, una cola luminosa y después el flash blanco. Bum, otro interceptado.