Irán saca pecho del "nuevo capítulo" en la región tras el "fracaso" de Estados Unidos
Trump estudia opciones militares para volver a atacar Teherán
BarcelonaDos meses después del inicio de la guerra, Irán ha dado la bienvenida a un "nuevo capítulo" en el golfo Pérsico. El líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, ha roto su habitual silencio y a través de un comunicado ha augurado un futuro "brillante" en la región tras la "vergonzosa derrota" de Estados Unidos. "Se está escribiendo un nuevo capítulo para el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz", asegura en el mensaje, difundido por los medios estatales. "Por el poder y la fuerza de Dios, el brillante futuro de la región del golfo Pérsico será un futuro sin Estados Unidos y al servicio del progreso, el bienestar y la prosperidad de sus naciones", añade.
El balance que ha hecho el líder iraní sobre la guerra con motivo del Día del Golfo Pérsico –que se celebra cada 30 de abril– es contundente: ha dicho que las bases estadounidenses en la región no son capaces de garantizar su propia seguridad ni la de sus aliados en la región, y que las normas que prepara Teherán para gestionar el estrecho (y cobrar un peaje a los barcos que transiten por él) serán una fuente de "comodidad y progreso".
Por otra parte, se ha referido a la cuestión nuclear y armamentística, uno de los temas clave en la negociación con Estados Unidos, y que fue el pretexto de Donald Trump para iniciar la guerra. En dos meses de conflicto Irán no ha tenido que hacer ninguna concesión sobre su capacidad de conseguir la bomba atómica. Al contrario. Jamenei ha sacado pecho y ha asegurado que Irán protegerá de cerca sus capacidades nucleares y de misiles, y ha subrayado que los iraníes las consideran "su capital nacional" y las protegerán "como las fronteras marítimas, terrestres y aéreas".
Hace dos meses que el cierre del estrecho de Ormuz ahoga el suministro de petróleo y de gas y, por consiguiente, hace temer por una recesión económica mundial, que ya está dañando profundamente la economía estadounidense. Mientras tanto, los esfuerzos para resolver el conflicto están del todo estancados. Si bien el alto el fuego se mantiene vigente desde el 8 de abril, Irán continúa bloqueando el estrecho en respuesta al bloqueo estadounidense de sus puertos.
Ante este escenario, al otro lado del Atlántico la Casa Blanca busca algún golpe de efecto para desbloquear la situación. Según ha avanzado Axios, Donald Trump está considerando seriamente reiniciar los ataques, ya sea para intentar romper el estancamiento en las negociaciones o para avanzar en la ofensiva militar. Se espera que el presidente estadounidense mantenga una reunión informativa con el comandante del Centcom, el almirante Brad Cooper, sobre las opciones militares que EE. UU. tiene en Irán.
Axios ha filtrado tres de las opciones que se plantearán al presidente. La primera es un plan para una oleada de ataques "cortos y potentes" contra Irán que incluya ataques contra infraestructuras, con la esperanza de que Irán vuelva a la mesa de negociación con más flexibilidad en la cuestión nuclear. La segunda opción sería tomar el control de parte del estrecho de Ormuz por la fuerza con el objetivo de reabrirlo a la navegación comercial. Y la tercera propuesta sería una operación de las fuerzas especiales estadounidenses para controlar las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán.
En respuesta a la filtración, Irán ha dicho este jueves que si Washington retoma la ofensiva, aunque sea limitada, responderá con más "ataques largos y dolorosos" contra posiciones estadounidenses, según ha declarado un alto cargo de la Guardia Revolucionaria, citado por los medios estatales.
Más presión para Trump
Este pulso dialéctico ha tenido un reflejo inmediato en los mercados: tan pronto como se filtraron estos planes bélicos, el miércoles por la noche, el precio del petróleo se disparó. El barril de Brent, de referencia en los Estados Unidos, superó los 126 dólares por barril, aunque más tarde cayó hasta los 113 dólares.
Mientras tanto, el encarecimiento de los precios alimenta el desgaste político de la Casa Blanca. La impopularidad de la guerra se ha convertido en un gran lastre para un Trump que ve cómo su popularidad cae en picado, erosionada por un coste de la vida insostenible y unos precios de la gasolina que los votantes le recriminan directamente. Con las elecciones legislativas a solo seis meses vista, los republicanos comienzan a temer que perderán la mayoría en el Congreso.
Todo ello añade aún más presión al presidente norteamericano, que se acerca a una fecha límite. El viernes superará los sesenta días establecidos por la ley de poderes de guerra para mantener una acción militar sin autorización del Congreso. Agotado este plazo, el presidente debería someter a votación la guerra en la Cámara o pedir una prórroga. Ahora bien, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, ya ha avanzado que lo evitará: según su interpretación, el cronómetro que cuenta los 60 días se detiene durante la tregua. Esta versión de la ley daría un poco más de margen a la administración Trump antes de arriesgarse a someter la guerra a escrutinio de los diputados.
A esto se suma otro actor en discordia: Israel, que este mismo jueves ha advertido de que podría volver a actuar "pronto" contra Irán. El ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, ha dicho que apoya los esfuerzos de los Estados Unidos pero que es posible que se replanteen retomar la ofensiva contra Irán "para garantizar el logro de los objetivos". El gobierno de Benjamin Netanyahu, que viaja la semana que viene a Washington, ya frustró el alto el fuego pactado entre los EE. UU. y Irán cuando continuó atacando el Líbano a pesar de haberse comprometido a no hacerlo. A pesar de la tregua vigente en el Líbano, Israel ha seguido atacando el país, donde este jueves ha provocado la muerte de 16 personas.