Trump dice que negocia con "un nuevo régimen iraní" y amenaza con destruir sus infraestructuras petroleras

Teherán afirma que está "esperando que los soldados norteamericanos entren por tierra para poder dispararles"

Donald Trump a bordo del Air Force One este domingo.
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WashingtonDonald Trump insiste en que está manteniendo conversaciones "serias" con "un nuevo régimen" iraní "más razonable". Lo ha afirmado en un mensaje de su red social, Truth Social, en el que ha vuelto a amenazar a Irán con ataques contra instalaciones eléctricas, petroleras y civiles. "Se han hecho grandes progresos, pero si por alguna razón no se llega a un acuerdo pronto [...] y si el estrecho de Ormuz no queda inmediatamente «abierto a los negocios», concluiremos nuestra encantadora «estancia» en Irán haciendo explotar y destruyendo completamente todas sus centrales eléctricas, pozos de petróleo y la isla de Kharg (¡y posiblemente todas las plantas de desalinización!), que a propósito todavía no hemos «tocado»", afirmaba el mensaje.

Aunque el presidente estadounidense hable de un "nuevo régimen", después la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se refería a los interlocutores iraníes como "los restos del régimen". "No es sorprendente que los elementos restantes del régimen estén más abiertos a sentarse a hablar con nosotros mientras aún pueden", decía a los periodistas, e insistía en que, a pesar de la negación pública de Teherán sobre la existencia de conversaciones, "van bien". Del mismo modo, Leavitt ha insistido en que Teherán aproveche la nueva ampliación del ultimátum para llegar a un acuerdo. Si no, "veremos qué pasa cuando se acabe este período".

Horas antes, Trump había dejado claras sus intenciones a Irán, en una entrevista al diario británico Financial Times. El presidente estadounidense aseguraba que querría "tomar el control del petróleo" de la República Islámica, tal como hizo en Venezuela, donde Washington tiene la intención de controlar la industria petrolera "de manera indefinida". "Si he de ser sincero, lo que más querría es tomar el petróleo de Irán. Pero algunas personas estúpidas en Estados Unidos replican: «¿Por qué lo hacéis?» Pero son estúpidas", decía.

En este sentido, el Pentágono hace días que envía soldados entrenados a la región. Según las estimaciones más recientes del New York Times, Estados Unidos ya tiene más de 50.000 efectivos desplegados en Oriente Medio, unos 10.000 más de lo habitual. Los últimos en llegar fueron 3.500 soldados, que llegaron el viernes, entre los cuales había unos 2.200 marines que vinieron en un barco anfibio. Este convoy se suma a 2.200 marines más que están de camino y a miles de soldados de la 82ª División Aerotransportada, que también ha recibido la orden de desplazarse allí.

Sobre el envío de tropas especializadas en operaciones terrestres a la región, Leavitt ha dicho que "no significa que ya se haya tomado una decisión" sobre si se pondrán soldados estadounidenses sobre el terreno. Asimismo, cuando le han preguntado si consultarían al Congreso –cosa que no se hizo con el ataque del 28 de febrero–, la portavoz ha contestado que "esto es algo que la administración siempre hará".

La isla de Kharg, en el punto de mira

Mientras tanto, el presidente Trump también dejaba la puerta abierta a la posibilidad de tomar la isla de Kharg, a través de la cual se exporta la gran mayoría del crudo iraní. Para llevarlo a cabo, ha reconocido, sería necesario que los Estados Unidos tuvieran una presencia prolongada sobre el terreno. "Quizás tomemos la isla de Kharg o quizás no. Tenemos muchas opciones –ha valorado Trump en la entrevista–. También significaría que tendríamos que quedarnos allí [en la isla] durante un tiempo". En cualquier caso, los expertos aseguran que un asalto a la isla tendría muchos riesgos para la administración estadounidense, ya que las bajas de soldados podrían poner aún más en cuestión la gestión que está haciendo del conflicto.

Estas amenazas llegan después de que el presidente estadounidense asegurase el domingo que Washington y Irán habían mantenido conversaciones "directas e indirectas" en las que los nuevos líderes iraníes habían sido "muy razonables". Después de que Pakistán haya asegurado que acogerá "conversaciones significativas" los próximos días con el objetivo de poner fin a la guerra, Trump volvía a sembrar la duda: "Creo que llegaremos a un acuerdo, estoy bastante seguro, pero es posible que no", dijo a los periodistas el domingo por la noche mientras viajaba a bordo del Air Force One hacia Washington.

Por ello, el presidente del Parlamento iraní ha criticado la postura contradictoria de la Casa Blanca, que, dice, mientras envía mensajes sobre negociaciones al mismo tiempo plantea una invasión terrestre. Mohammad Bagher Ghalibaf ha afirmado que Teherán está "esperando que los soldados estadounidenses entren por tierra para poder dispararles".

Más fuego cruzado

Paralelamente en el terreno militar, cuatro semanas de bombardeos norteamericanos e israelíes no parecen agotar las baterías de los misiles de Teherán, que ha prometido "castigar al agresor" por los ataques constantes. Este lunes las fuerzas iraníes han disparado varias oleadas de cohetes contra Israel. Algunos han impactado contra la refinería de petróleo de Haifa, la ciudad más importante del norte de Israel, por segunda vez durante la guerra, según recogen diversos medios locales, que informan que el ataque no ha dejado víctimas.

Por su parte, el ejército israelí ha continuado bombardeando Teherán esta madrugada, en ataques que supuestamente tenían como objetivo infraestructura militar. Tel Aviv también asegura haber interceptado dos drones procedentes de Yemen, dos días después de que los hutíes, aliados de Irán, entraran en guerra en la región con un ataque a Israel.

El fuego israelí también ha llegado a Beirut, donde continúa la ofensiva aérea mientras tiene tropas terrestres desplegadas en el sur del Líbano. El ejército asegura que ha atacado infraestructura "terrorista" perteneciente a Hezbollah en el sur de la capital libanesa, y que la milicia chií también ha lanzado proyectiles contra Israel. En total, más de un millón de personas han sido desplazadas en el Líbano desde el inicio del conflicto, y el balance de víctimas supera los 1.100 muertos.

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