'Nóvaia Gazeta', el último diario opositor de Rusia, cierra por la presión del Kremlin: "Nos han matado"

Las autoridades desahucian la redacción y les cortan todas las vías de financiación

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El presidente ruso, Vladímir Putin, en la cumbre Rusia-África en Moscú.
30/10/2026 - 10:39 h

Moscú“Nos han matado.” Así arranca el comunicado de Nóvaia Gazeta, el último diario opositor que todavía opera dentro de Rusia, en el que anuncia el fin de su actividad por la persecución de las autoridades. En las últimas horas, los trabajadores han sido desahuciados de su sede en el centro de Moscú y les han cortado todas las vías de financiación. Es por eso que la redacción ha explicado que no les queda más remedio que bajar la persiana definitivamente el 9 de noviembre, después de treinta y tres años en funcionamiento.

“Es una operación coordinada. No convencerán a nadie con las excusas de los bancos, que aseguran que actúan de acuerdo con sus normas corporativas internas. Son normas externas, impuestas por el aparato represivo del Estado, por agentes del FSB infiltrados en todas las organizaciones. Consideran que el país es propiedad suya.”, afirman los periodistas.

Desde la invasión de Ucrania, el diario había estado sometido a una enorme presión y funcionaba con grandes dificultades. En 2022, el Estado les cerró la imprenta y les forzó a renunciar a la edición en papel. La justicia les retiró el registro como medio de comunicación, declaró agentes extranjeros a sus trabajadores y muchos de ellos se exiliaron. Hace unos meses, la policía aumentó todavía más la asfixia sobre la publicación deteniendo a su jefe de redacción, Oleg Rolduguin, acusado de obtener datos de los ciudadanos rusos de manera ilícita, y registró la sede del diario durante horas.

Los empleados de Nóvaia Gazeta también han sido víctimas de la violencia. En abril de 2022, su histórico director, Dmitri Murátov, premiado con el Nobel de la Paz unos meses antes, fue víctima de un ataque químico que casi le deja ciego. Y en Chechenia, secuestraron y apalearon casi hasta la muerte a una de sus colaboradoras, Yelena Miláshina. Desde su fundación en 1993, siete periodistas de esta cabecera han sido asesinados por hacer su trabajo.

La muerte más recordada es la de Anna Politkóvskaya, tiroteada en el portal de su casa el 20 de septiembre de 2006. El desmantelamiento del diario se produce pocos días después de que se conmemorase el vigésimo aniversario de su asesinato. El cierre obligará también a desmontar de la redacción su escritorio, intacto desde que la mataron y convertido en un museo de su legado como referente del periodismo libre ruso.

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