Oleshky, la ciudad ucraniana ocupada por Rusia que se muere de hambre
Los vecinos luchan por sobrevivir asediados por las minas y los drones, mientras el Kremlin se niega a evacuarlos y acusa a Kiev de asedio
MoscúLa ciudad de Oleshky, en la parte de Jersón ocupada por Rusia, se ha convertido en un símbolo de la tragedia humana de la guerra de Ucrania. Atrapada en la línea de frente desde 2022, en los últimos meses sus vecinos han dejado de recibir comida porque la carretera que conecta el municipio con el exterior está completamente minada y a merced de los drones. Sin agua, electricidad ni calefacción, y ahora también sin alimentos, sus habitantes intentan sobrevivir como pueden y temen la llegada del invierno, mientras el Kremlin se niega a evacuarlos y acusa a Kiev de ser responsable del asedio.
“La gente ya no hierve sopa de hierba solo para los animales, sino también para ellos mismos”, relata una vecina del pueblo al diario Ukraïnska Pravda. Desde finales de mayo, ningún vehículo ha logrado llegar a Oleshky con víveres y algunos de los conductores han muerto en el intento. El ejército ruso minó la zona para evitar una posible ofensiva ucraniana y nadie se atreve a aventurarse dentro de los bosques donde antes recogían bayas y setas, ni acercarse al río donde solían pescar. Hasta ahora la población ha subsistido a base de cultivar sus huertos, pero las reservas ya se les han acabado y el frío pronto arrasará con todo.
La nieve y el hielo aún aislarán más la ciudad e impedirán que las pocas personas que se arriesgan a emprender a pie o en bicicleta el camino hasta la localidad vecina de Radensk, a 20 kilómetros, conscientes de que se exponen a morir, lo sigan haciendo. Los que regresan, cargan decenas de kilos de comida con el objetivo de resistir unos meses más. “Saben que están condenados, es terrible, pero lo saben: morirán de hambre o por los ataques”, explica a Reuters Tetiana Hasanenko, jefa de la administración militar local controlada por Ucrania.
Oleshky tenía 24.000 habitantes antes de la guerra y ahora apenas acoge a unos 1.700, incluidos 47 niños. El hospital es el último equipamiento que funciona allí y el único lugar seguro donde pasar la noche. No queda ninguna otra infraestructura esencial. Muchos residentes locales han muerto de hambre o a causa de enfermedades, por la falta de medicamentos, y otros han sido víctimas de las minas o de la guerra de drones. Inicialmente, sus cuerpos se almacenaban en una morgue junto al centro sanitario, pero los ataques dañaron el edificio y los restos han tenido que trasladarse a sótanos. Algunas familias han optado por enterrar a los suyos en el patio o en el jardín de casa y todavía hay cadáveres abandonados en las calles.
Víctimas de la guerra informativa
Ante esta situación, en los últimos días, los drones ucranianos han llevado a cabo dos operaciones para entregar hasta ocho toneladas de comida y productos de primera necesidad. Aun así, algunos vecinos se muestran escépticos y lamentan que no han recibido ningún tipo de ayuda. El primer envío no llegó íntegramente a los residentes y, según las fuerzas de Kiev, fue interceptado en parte por los soldados rusos. Las tropas de Moscú desplegadas en el frente sur sufren escasez de suministros debido a la campaña de bombardeos de media distancia que desde el verano ahoga la logística rusa en las regiones de Jersón y Zaporiyia. El gobierno ruso afirma que directamente no han existido estas entregas, si bien hay vídeos que lo testimonian.
Ucrania ha propuesto en diversas ocasiones que Rusia se avenga a una tregua para evacuar a los residentes de Oleshky, pero el Kremlin no la ha aceptado. La versión de Kiev es que Moscú quiere utilizar a los habitantes como escudos humanos y frenar el avance de las tropas ucranianas. La ciudad, ocupada por las tropas rusas desde febrero de 2022, se encuentra a nueve kilómetros de la capital regional, Jersón, bajo dominio ucraniano, pero en la otra orilla del Dniéper. El río se ha convertido en un obstáculo insalvable para ambos ejércitos y este estancamiento ha transformado la vida de las poblaciones del entorno en un infierno.
La única salida posible es a través de la zona administrada por Moscú. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, denunció ante las Naciones Unidas que el Kremlin “intenta aislar a Oleshky del mundo exterior” y “obstaculizar la entrega de alimentos”. “Toda la responsabilidad de este desastre humanitario corresponde a Rusia”, añadió. En cambio, el portavoz del ministerio de Exteriores ruso, Rodion Miroshnik, sostiene que es Kiev quien atemoriza a los civiles con drones. “Es un bloqueo medieval que utiliza métodos modernos”, dice el diplomático.
Las autoridades rusas abandonaron efectivamente el pueblo en 2023, cuando la presa de Nova Kajovka estalló e inundó una cuarentena de asentamientos, incluido Oleshky. Desde entonces, no se ha abierto ningún corredor humanitario y los vecinos, que se enfrentan al invierno más duro de sus vidas, ya han perdido la esperanza.