Rusia denuncia un ataque récord con drones contra Moscú y teme una contraofensiva ucraniana
El Kremlin aumenta las restricciones en la capital y señala la sed de guerra de Kiiv
MoscúPese a los esfuerzos de Vladimir Putin por esconder los estragos de la guerra de Ucrania a los residentes de las grandes ciudades, en las últimas horas, el conflicto ha vuelto a hacerse presente en la vida diaria de los moscovitas. El alcalde, Serguei Sobianin, ha denunciado el mayor ataque con drones ucranianos contra Moscú desde el inicio de la invasión. Según él, casi 250 aparatos no tripulados fueron abatidos cuando se dirigían hacia la capital. Analistas militares rusos creen que estamos ante una escalada aérea de Kiiv, mientras que los observadores independientes avisan de que el Kremlin podría estar sobredimensionando su amenaza para justificar los cortes de internet dentro del país y para convencer a Donald Trump de la falta de voluntad de Volodímir Zelenski para llegar a un acuerdo de paz.
Ni los drones destruidos ni sus restos han provocado daños en Moscú, a diferencia de las regiones fronterizas de Bélgorod y Briansk, donde durante la madrugada del martes murió una persona y otras ocho resultaron heridas. El Ministerio de Defensa ruso ha notificado una cifra inusualmente alta de aparatos abatidos en todo el territorio: 421. Medios cercanos a las fuerzas de seguridad aseguran que se han escuchado explosiones en las afueras de la principal ciudad del país, pero a los analistas exiliados les sorprende que no hayan trascendido imágenes. Sí se han vuelto a ver vehículos militares, cargados con defensas antiaéreas móviles, parados en los puentes junto al Kremlin, y soldados mirando el cielo en busca de drones. Éste es uno de los indicadores habituales de que la posibilidad de un ataque es real, al igual que el cierre de los aeropuertos, que también se ha producido pero durante menos horas que en otros episodios a priori menos intensos.
En declaraciones al diario oficialista Moskovski Komsomolets, el general Vladimir Popov afirma que esta ola de bombardeos podría ser "un toque de atención". Cree que el ejército ucraniano está arrojándolos con el objetivo de recopilar información sobre el emplazamiento y el funcionamiento de las baterías antiaéreas. Se aventura a decir que "probablemente" están utilizando "elementos de inteligencia artificial" proporcionados por Francia y Reino Unido y que esto anticipa una "ofensiva poderosa, no por tierra, sino por aire".
Popov admite que Ucrania está mejorando sus capacidades y que ningún sistema garantiza la destrucción del 100% de los drones. Según medios rusos, Kiiv está enviando drones de fabricación ucraniana, en bandadas de ocho o diez aparatos, capaces de transportar hasta 60 kilos de explosivos y recorrer 1.400 kilómetros. Actualmente, menos de 500 kilómetros separan el límite de la Ucrania controlada por Kiiv de Moscú. "No hay ninguna región de Rusia que pueda sentirse segura", ha advertido el secretario del Consejo de Seguridad, Serguei Xoigú.
Alarmismo injustificado
Fruto de ese alarmismo, el Kremlin ha ampliado aún más los cortes de internet en la capital. Si desde hace casi dos semanas afectan a los distritos más céntricos, durante la amenaza, la desconexión se ha trasladado también a los barrios periféricos. El gobierno ruso, por un lado, exagera la gravedad de los incidentes para convencer a los ciudadanos de la necesidad de las restricciones y, por otro, cada vez es menos quirúrgico a la hora de aplicar estos bloqueos en la red.
El celo de las autoridades se ha extremado desde que, el viernes, Putin las urgió a reforzar la seguridad de las infraestructuras críticas de Rusia. Sin ir más lejos, el medio opositor Agentstvo ha tenido acceso a un proyecto para crear una zona de seguridad de tres kilómetros en torno a la residencia del presidente ruso en Sochi, en el mar Negro.
El Kremlin intenta dibujar un escenario irreal de amenaza constante para que Trump aumente la presión sobre Zelenski y le fuerce a firmar un acuerdo en los términos rusos. "El régimen de Kiiv continúa su resistencia baladí en vez de tomar las decisiones responsables necesarias y abrir el camino para que el proceso de paz continúe", ha declarado el portavoz Dmitri Peskov.
Un dron en Maidán
Mientras, el ejército ruso no da tregua a las ciudades ucranianas. En las últimas 24 horas, los drones rusos han matado al menos a 11 personas y han herido a 55, todas en regiones del este, cercanas al frente. Incluso el lunes los restos de un aparato no tripulado impactaron contra la plaza Maidan, en el corazón de Kiiv, por primera vez desde el principio de la guerra. El Kremlin insiste en que Rusia está determinada en continuar "la operación militar especial" y en conseguir sus objetivos, si es necesario, por la fuerza. Asimismo, Peskov descartó que el incremento de los ataques ucranianos responda a una estrategia para volver a situar el foco en el conflicto en el este de Europa, tras el estancamiento de las negociaciones de paz provocado por el estallido de la guerra en Oriente Medio.