Los hijos de Putin
Las investigaciones atribuyen al presidente ruso una hija que vive en París y dos niños de una exgimnasta olímpica
MoscúComo en tantos otros aspectos, también en lo que respecta a la gestión del núcleo familiar, Vladímir Putin se parece poco a la mayoría de líderes mundiales. Entre la transparencia y la sobreexposición, el presidente ruso opta por un hermetismo extremo, que da lugar al misterio y a los rumores sobre relaciones extramatrimoniales e hijos ilegítimos. Si las desdichas de la realeza son a menudo objeto de la prensa del corazón, en Rusia los periodistas de investigación son los que indagan en los secretos del entorno más íntimo de su jefe de estado. Una vida de zar protegida con el celo de un espía.
Putin solo tiene reconocidas dos hijas, que rondan la cuarentena, de su único matrimonio oficial con Liudmila Putina, con quien estuvo casado hasta 2013. Aparte, sin embargo, varias investigaciones aseguran que ha sido padre en tres ocasiones más: tiene dos niños en edad escolar, de su actual pareja y amante eterna, la exgimnasta y medallista olímpica Alina Kabáyeva, y también se le atribuye la paternidad de una joven que vive en París y trabaja en una galería de arte.
La galerista de París
La presunta hija parisina de Putin tiene tres identidades. La primera, Elizaveta Krivonogikh, heredada de su madre, Svetlana Krivonogikh. En 2020, el medio de investigación Proekt reveló que esta multimillonaria había construido su fortuna gracias a la relación con el presidente ruso. Según la publicación –bloqueada poco después–, ambos se conocieron en los años 90 en San Petersburgo, cuando ella estudiaba, trabajaba como limpiadora y vivía en una komunalka, un piso comunitario de la época soviética. Su entorno recuerda cómo, después de graduarse, gracias a un benefactor, su vida cambió drásticamente. Con el nacimiento de la hija, en el año 2003, adquirió acciones de diversas empresas, entre ellas un importante banco ruso, y compró propiedades de lujo en Moscú, San Petersburgo y Mónaco.
Elizaveta, que ahora tiene unos 23 años y presenta un parecido “extraordinario” con Putin, según la investigación, estudió gestión cultural y artística en un centro privado de la capital francesa. Se matriculó como Elizaveta Rudnova, el apellido de un amigo íntimo de Putin que también tenía a su nombre apartamentos de su madre. Las últimas informaciones apuntan a que la joven es gerente en dos galerías de arte parisinas en las que se ha expuesto arte antibelicista y de artistas ucranianos. Antes había hecho esporádicamente de disc jockey bajo un tercer seudónimo, Louisa Rozova, y con el estallido de la guerra decidió cerrar su cuenta de Instagram por los mensajes de odio contra Putin que recibía. Ella nunca ha confirmado que Putin sea su padre, pero tampoco lo ha negado, sino que ha optado por esquivar la pregunta. Últimamente los rumores se han viralizado en las redes, sobre todo entre los jóvenes.
Dos niños en una burbuja
A pesar de vivir en una burbuja y no haber ninguna foto de ellos juntos, se sabe un poco más sobre los dos hijos de Putin con Kabáieva, gracias a una investigación de 2024 del proyecto Dossier Center. La relación del presidente ruso con esta exgimnasta, 29 años más joven que él, data al menos de 2008, cuando informó de ella el desaparecido Moskovski Korrespondent. El Kremlin lo negó y cerró el diario. Desde entonces ha sido una cuestión tabú que pocos se han atrevido a comentar públicamente. Uno de los que sí lo ha hecho es Volodímir Zelenski, que en 2014, en la televisión ucraniana, se disfrazó de Kabáieva en un gag que ridiculizaba a Putin.
El hijo mayor de la pareja, Iván, nació en 2015 en Suiza, y el pequeño, Vladímir Jr., en 2019 en Moscú. Ambos viven con la madre en la residencia presidencial de Valdái, a medio camino entre la capital rusa y San Petersburgo. Putin pasa temporadas allí y, de hecho, se hizo construir un despacho calcado al que tiene en otra mansión oficial de la región de Moscú, desde donde supuestamente trabaja cuando no está en el Kremlin. Los niños utilizan documentos de identidad falsos y están completamente aislados, blindados por una veintena de sistemas de defensa antiaérea y protegidos las 24 horas del día por los agentes del Servicio Federal de Protección. Disponen de tutores y entrenadores personales y, según la investigación, cuando participan en competiciones deportivas escolares es una prima de Kabáieva quien aparece haciéndose cargo de ellos.
Las dos hijas legítimas
Las dos únicas hijas de Putin que existen oficialmente son María y Katerina. María tiene 41 años, es endocrinóloga pediátrica y se dedica a la investigación genética. Y Katerina, que tiene 39, era bailarina y ahora lidera proyectos de innovación digital e inteligencia artificial. Como dato curioso, esta última tiene una hija con un maestro de ballet ruso de apellido Zelenski, que no es pariente del presidente ucraniano.
A pesar de que el líder del Kremlin las ha reconocido, apenas se les ha visto juntas, solo en fotografías de los años 90, cuando él era oficial del KGB y vivían en Dresde, en la Alemania Oriental. Y, si bien ambas desarrollan su actividad profesional al amparo del estado, ninguna de ellas lleva el apellido del padre. María se hace llamar Vorontsova, y Katerina, Tikhonova. “Sé que la cultura política occidental implica que los miembros de la familia deben estar en el centro de atención, pero creo que no estamos en una situación en la que esta teatralidad sea apropiada”, dijo Putin en una ocasión, dejando claro que también en esto busca diferenciarse de Occidente.