Putin obvia el clamor de Trump y lanza el mayor ataque contra Ucrania del 2026
Rusia vuelve a dejar sin calefacción a miles de ucranianos en la víspera de las conversaciones de paz
MoscúEl ejército ruso ha lanzado el mayor bombardeo desde principios de año contra ciudades ucranianas y ha dado por terminada la tregua impulsada por Donald Trump. En total, ha enviado 450 drones y más de 70 misiles, balísticos incluidos, sobre todo contra instalaciones de energía y áreas residenciales de Kiiv, Dnipró, Járkov, Sumi, Odessa y Vinnitsia. Pese a que el alto el fuego originalmente pretendía detener los ataques en un periodo de temperaturas gélidas, la madrugada del martes, los termómetros en Ucrania han bajado por debajo de los 20 grados negativos y Rusia ha dejado a miles de personas a merced del frío.
Al menos nueve personas resultaron heridas y, en Járkov, más de 800 edificios se quedaron sin calefacción. Los daños más significativos se han producido en plantas de producción eléctrica. Uno de los objetivos ha sido una subestación que conecta la central nuclear de Rivne, en el noroeste del país, con Kiiv y las regiones centrales de Ucrania, que ya había sufrido bombardeos anteriormente. De hecho, su fallo está detrás de buena parte de los graves problemas de suministro de la capital. Los aparatos rusos también golpearon a varias centrales térmicas y dañaron equipos críticos, según las autoridades ucranianas, en el noveno ataque a gran escala contra el sector energético del país desde octubre pasado.
A efectos prácticos, la tregua habrá durado unos cinco días, aunque nadie decretó oficialmente su inicio ni nadie ha informado del final. Según los blogueros militares, los bombardeos contra la infraestructura energética ucraniana se detuvieron a primera hora del jueves de la semana pasada. Durante este periodo, el propio Volodímir Zelenski admitió que Rusia no había atacado instalaciones eléctricas, aunque sí denunció que la logística y los transportes se habían convertido repentinamente en objetivos de las bombas, con explosiones en trenes y autobuses que provocaron decenas de víctimas.
Rellenar almacenes de drones
El Kremlin ha aprovechado la vaguedad de la petición de Trump -"no atacar a Kiiv durante una semana"- para aceptar la invitación manteniendo igualmente la presión militar contra el enemigo. Esto ha permitido al ejército ruso rellenar los almacenes de drones, puesto que en las últimas semanas muchos de los vehículos no tripulados que habían enviado contra Ucrania contenían números de serie que indicaban que acababan de ser fabricados. Según los expertos, todo ello anticipa nuevos ataques masivos de Rusia en los próximos días. El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiha, ha acusado precisamente a Vladimir Putin de esperar a que las temperaturas bajaran para almacenar drones y misiles y "continuar sus ataques genocidas contra el pueblo ucraniano". Y ha añadido: "Estamos tratando con terroristas que deben ser obligados a detener la violencia".
La única razón declarada por la que Moscú se había avenido a aceptar esta tregua era "crear condiciones favorables" a las conversaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos que debían tener lugar el domingo en Abu Dhabi y que, finalmente, se celebrarán el miércoles y el jueves. Para Zelenski, con los bombardeos masivos de esta madrugada, Putin vuelve a demostrar que prefiere sentarse a negociar desde una posición de fuerza que realizar cualquier concesión. "Aprovechar los días más fríos del invierno para aterrorizar a la gente es más importante para Rusia que recurrir a la diplomacia", ha sentenciado el presidente ucraniano.
Pocos minutos antes de que empezaran los bombardeos, Trump había sacado pecho de haber arrastrado al presidente ruso a una tregua. "Le pregunté si no iba a disparar durante una semana y estuvo de acuerdo", ha dicho desde la Casa Blanca. También se ha mostrado moderadamente optimista en lo que se refiere a las conversaciones de paz. "Creo que lo estamos haciendo muy bien y, por primera vez, quizás tengamos buenas noticias", apuntó.