Guerra de Ucrania

Las conversaciones entre Ucrania, Rusia y EEUU terminan sin acuerdo de paz

Las partes se emplazan a una segunda ronda de negociaciones la próxima semana en Abu Dhabi

Imagen difundida por el gobierno estadounidense de las conversaciones de paz llevadas a cabo este sábado en Abu Dhabi.
24/01/2026
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MoscúLas primeras negociaciones a tres bandas entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos no han acercado el fin de la guerra, pero tampoco nadie ha abandonado el diálogo con un portazo. Tras dos días de encuentros en Emiratos Árabes Unidos, en los que rusos y ucranianos también han mantenido contactos bilaterales, las partes han coincidido en las habituales valoraciones sobre unas reuniones "constructivas", "productivas" y "positivas", si bien sólo se han puesto de acuerdo en seguir conversando. Todo indica que la segunda ronda será la próxima semana, probablemente el domingo, de nuevo en Abu Dhabi.

Volodímir Zelenski ha explicado que el foco central de las discusiones han sido los "posibles parámetros para acabar con la guerra" y que los mediadores estadounidenses han planteado "posibles formatos" para darle forma y "las condiciones de seguridad necesarias" para alcanzarlos. Todo ello, en un tono "casi amigable", según funcionarios estadounidenses, que en declaraciones en varios medios destacaron que si ambos países aceptaron participar de unas conversaciones trilaterales es señal de que "confían en la consecución de progresos". Sin embargo, en realidad Washington se ha limitado a poner sobre la mesa sus propuestas de paz, ya conocidas, y Kiiv y Moscú se han avenido a seguir hablando.

Estados Unidos se inclina por supeditar un futuro apoyo militar a Kiiv en la rendición ucraniana de los territorios ocupados por Rusia. El Kremlin está convencido de que la Casa Blanca ve con buenos ojos que el ejército ruso controle todo el Donbás y que se congele el frente en Zaporíjia y Kherson, tal y como habrían convenido Vladimir Putin y Donald Trump en Alaska, en agosto. Mientras Zelenski asegura que existe un entendimiento con los estadounidenses para ofrecer garantías de seguridad en Ucrania en caso de un nuevo ataque ruso. Éste es uno de los principales problemas: Washington ha cerrado compromisos con Moscú y Kiiv por separado que resultan irreconciliables cuando se ponen en común. Ni el presidente ucraniano está dispuesto a ceder los últimos bastiones de Donetsk, ni Putin quiere que Occidente pueda defender a Ucrania.

Sin tregua energética

Pese a que medios europeos hubieran publicado que ucranianos y estadounidenses intentarían conseguir el visto bueno de Rusia a un alto el fuego sobre las instalaciones de energía, no ha trascendido ningún avance en esa dirección. El nuevo bombardeo masivo ruso contra la infraestructura eléctrica ucraniana no ha sido recibido por la delegación de Estados Unidos como muestra de la falta de voluntad del Kremlin para caminar hacia la paz. En lugar de representar un motivo para que Kiiv se levantara de la mesa, los enviados ucranianos se han visto obligados a salir adelante con las negociaciones para evitar que la Casa Blanca les señalara como contrarios al proceso de paz. Es más, la estrategia de Putin de minar la moral de la sociedad ucraniana y empujar a Zelenski hacia un acuerdo beneficioso para Rusia parece dar frutos cuando Trump presiona al presidente de Ucrania para que acceda a hacer concesiones dolorosas.

Asimismo, es el gobierno ruso quien ha acusado a Ucrania de querer sabotear las conversaciones con el ataque contra una ambulancia, esta mañana, en Kherson, que ha provocado la muerte de tres sanitarios. El ministerio de Exteriores ruso condenó este "acto terrorista" y lamentó que Kiiv dé "un paso más hacia la escalada" y demuestre "su verdadera actitud, completamente irresponsable, hacia los esfuerzos en curso para resolver el conflicto".

Según el diario ruso EJ, en Abu Dhabi también se ha discutido la reanudación de los intercambios de prisioneros de guerra. Éste fue uno de los pocos resultados de las rondas de conversaciones directas entre Rusia y Ucrania durante la pasada primavera en Estambul. Desde entonces, Moscú ha mantenido sus condiciones de máximos, que implican, en la práctica, la rendición de Kiiv.

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