Novedades editoriales

El fenómeno editorial del verano que se debe leer con un lápiz en la mano

Los cuadernos de juegos para adultos y los libros de enigmas en catalán han colonizado las librerías

27/06/2026

BarcelonaUna nueva categoría editorial ha eclosionado este verano en las librerías: los libros para jugar en catalán. Las tiendas incluso han habilitado una mesa de novedades para acoger la avalancha de publicaciones de cuadernos de actividades ilustrados, que ya se suben a las listas de los más vendidos.

Blackie Books fue el primer sello que inventó una versión adulta de los Cuadernos Santillana que toda una generación sufrió en verano. "Queríamos que el punto de partida fuera nostálgico, pero también de superación de aquel trauma que suponía hacerlos, que estuvieran pensados para aprender, pero divertidos. Y de aquí viene el éxito", explica el editor de Blackie Books, Jan Martí. El Cuaderno de Blackie Books, que tenía temática pop, se expandió con versiones Golden y Kids, y desde hace cinco años con una edición catalana del Quadern: entre todas han vendido medio millón de ejemplares.

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El éxito de este formato de cuadernos culturales ha espoleado al sector editorial a seguir el filón, y este verano hay una auténtica avalancha. Además de Blackie, se han añadido Columna, Fanbooks y Rosa dels Vents. "Estamos un poco superados por la cantidad de editoriales, mayoritariamente grandes grupos, que han sacado productos sospechosamente similares al Quadern: mismo título, misma medida, misma paginación, estructura y tipografía. Aunque a veces es un poco demasiado flagrante, es un honor que hayamos inspirado a tantos otros editores", dice con sorna Martí.

Identidad y lengua

Los sopas de letras, los sudokus y, en general, los pasatiempos siempre han sido unos grandes aliados veraniegos. Una de las singularidades del fenómeno catalán es que los cuadernos ilustrados adoptan una temática identitaria, explotan el imaginario catalán, los famosos propios y, por supuesto, la lengua. "Es intrínseco a la idiosincrasia catalana –defiende la editora de Columna, Glòria Gasch–. Nos encanta reivindicar la lengua, y la historia también es un tema capital. Si empiezas a hacer pasatiempos, eliges dos temas que al público seguro que le gustarán; no lo hemos dudado ni un momento". Columna ha fichado como autores al periodista y guionista de En guàrdia! Josep Maria Bunyol y al creador de contenido en catalán Marc Solé, para aprovechar su comunidad. En Rosa dels Vents ya habían hecho cuadernos con La Punta de la Llengua (los creadores del Capficat semanal de El ARA) y ahora han evolucionado hacia el humor y la catalanidad con autores como Pol Mallafré (@mockudrames), Xavi Bach (@xavinoriguis) y el mago Jordi Pota, todos populares en las redes. "Ya tenemos mucha cultura de fuera por muchos canales. Tenemos que encontrar espacios para reivindicar la nuestra cultura", defiende la editora de Rosa dels Vents, Anna Bárcena.

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Las redes sociales son el principal canal de marketing de los cuadernos, por donde se mueve el boca a boca de estas propuestas transgeneracionales, familiares y participativas, que pueden atraer "lectores habituales, pero también personas que no suelen pasar por las librerías, porque el componente lúdico elimina barreras, todo el mundo se atreve", opina Gasch. Según la editora de Rosa dels Vents, "en verano la gente quiere lecturas menos densas y más dinámicas, no tan pasivas" y también que tengan un componente social. "Socializar no es incompatible con leer –dice Bárcena–. Y si juegas con el catalán, además, te sientes productivo: juegas con una finalidad, que es mantener y mejorar la lengua".

Para Jan Martí, el secreto de Blackie es la capacidad divulgativa: "Dedicamos todo el año a pensar las ideas, documentarlas y sobre todo convertirlas en pasatiempos, que es la parte más complicada y que muy poca gente sabe hacer. El lector nos agradece mucho que nuestros pasatiempos no les generen frustración, sino que disfrutan haciéndolos, se equivoquen o no. Parece una tontería, pero en Blackie pensamos mucho en no frustrar a los lectores". "El auge de los cuadernos viene porque en verano queremos una lectura que nos haga pensar un poco, pero desde la diversión y la relajación", dice la editora de Ara Llibres, Marta Moreno.

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Juegos de mesa en versión libro

Pero los libros para jugar este verano van más allá del formato de cuaderno. Los hay que enlazan con la moda del true crime. Ara Llibres ha apostado por diferenciarse de los cuadernos traduciendo al catalán un gran éxito internacional como el Murdle", del enigmista norteamericano del Sunday Times, G.T. Karber: es un libro de juegos de lengua y lógica en el que el lector debe resolver un asesinato. Este año han sumado una nueva versión más lingüística con el Bordergrams, que propone 80 acertijos de espías.

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En esta línea, Columna acaba de publicar dos volúmenes de Murdoku, un fenómeno viral del canadiense Manuel Garand, que es un híbrido entre pasatiempo y el juego de mesa Cluedo: el lector es un detective que debe identificar al asesino sobre un tablero que representa las habitaciones de una casa. Incluso han organizado un torneo de Murdoku el 1 de julio en la Fnac de la Rambla. "Es una manera de convertir el libro en un objeto interactivo. Ahora hay una obsesión por los enigmas y los retos mentales, pero, de hecho, la historia editorial está llena de formatos híbridos. Recordemos el Elige tu aventura", dice Gasch, que avanza que ya preparan sus juegos originales de este estilo en catalán. "Me gusta la competencia, creo que habla bien de nosotros", afirma la editora de Columna.

La fiebre de los juegos lingüísticos digitales como el Wordle escaló durante la pandemia. La traslación en libro mantiene el espíritu lúdico, pero a la vez la desconexión digital veraniega. Por eso Ara Llibres mantiene viva la llama del Paraulògic con una nueva edición mini a cargo de Jordi Palou y Pau Vidal. Pero todavía hay un tercer formato de libros de juego: la novela Pruebas sin corregir, de Stefano Bartezzaghi (traducida por el mismo Pau Vidal). El argumento trata de un suicidio misterioso y de un corrector que sabe quién es el culpable y que va dejando errores como pistas en cada capítulo para que el lector recomponga el crimen. Viendo la fascinación por los misterios criminales y por los libros que se leen con un lápiz en la mano, todo hace pensar que la tendencia no ha hecho más que empezar.