Un experimento pedagógico con los niños más especiales de Mollerussa
La pedagoga Ester Reche y la dinamizadora Vanesa Freixa trasladan por primera vez al centro Siloé el método de las escuelas italianas Reggio Emilia
MollerusaSituar al niño como principal protagonista de su aprendizaje, dotarlo de autonomía para fomentar la curiosidad y capacidad, reivindicar el entorno natural y la colaboración de los padres y convertir a los educadores en simples guías del proceso. Estos son algunos de los postulados del modelo educativo de las escuelas de Reggio Emilia, al norte de Italia, consideradas las mejores e innovadoras del mundo (aunque fueron fundadas después de la Segunda Guerra Mundial).
Este modelo educativo no ha cuajado en nuestro país. Al menos por el momento. Pero hay intentos esporádicos, algunos de los cuales tan revolucionarios como el que se ha hecho este año en Mollerussa. Y es que no solo se ha puesto en práctica este experimento, sino que se ha hecho con el alumnado de educación especial de la escuela Siloé. Todo un golpe de efecto que ha dado unos resultados exitosos.
La pedagoga y terapeuta Ester Reche, junto con la dinamizadora Vanesa Freixa, las dos originarias del Pallars Sobirà, han llevado a cabo diversas sesiones durante los últimos tres meses con unos alumnos muy especiales. Hojas, piedras, flores, agua, junto con pinceles y rotuladores, han servido para que cada uno de los alumnos, desde su capacidad y ritmo, experimentaran y trabajaran la creatividad de una forma que ha acabado siendo extraordinaria.
El resultado ha sido más exitoso de lo que muchos esperaban. Se pudo ver y tocar en forma de obras de arte colectivas el 11 de abril pasado en el teatro l’Amistat de Mollerussa, donde se exhibieron durante la entrega de premios El Sol del Pla organizados por el consejo comarcal del Pla d’Urgell.
El modelo educativo de Reggio Emilia está pensado para la educación infantil, pero haberlo probado con alumnos especiales ha sido todo un atrevimiento. En los casos más agudos, las actividades se limitaban a un contacto puramente sensorial; en otros, los alumnos podían liberar su capacidad artística más allá de lo que se imaginaban. “Ver sus sonrisas y sus abrazos ha sido todo un regalo, porque la suya es una reacción puramente genuina”, asegura Ester Reche.
“Hemos aprendido muchísimo, hemos quedado enganchadas y dejamos las puertas abiertas para volver a hacer este proyecto”, manifestó la directora del CEE Siloé, Agnès Rubinat, durante la presentación del proyecto en l’Amistat, que contó con la presencia de algunos de los jóvenes participantes del proyecto. En este sentido, los responsables del consejo comarcal ya están estudiando la posibilidad de reeditar la iniciativa y, si puede ser, con una duración más larga.
“Se trata de un método que suele ser más costoso, porque requiere la contratación de educadores externos, pero realmente vale mucho la pena”, argumenta Reche, que reconoce que este no es estrictamente su campo profesional. Por este motivo, la pedagoga ha confiado en la ayuda de la creadora y activista Vanesa Freixa: "Nos hemos entendido desde el primer momento”, dice.
Y es que Freixa también se ha mostrado sorprendida por el proyecto: “Ha sido un ejercicio brutal, por nuestra parte, de verdadera presencia: Servirles para lo que necesitan, no forzarles. Estar atentas. Muchas veces más en silencio que desde la palabra. Y pasan cosas. Y tanto, si pasan”.