Llueve sobre mojado
El suelo saturado, los embalses llenos y la carga del Albagés inician la inminente campaña de riegos
El AlbagésDicho catalán tradicional se manifiesta en Lleida en su forma más explícita. Casi nunca había llovido tanto. La demarcación ha vivido un invierno insólito. Según la Aemet, los índices de precipitación acumulada en Lleida desde el 1 de diciembre rozaron los 200 mm, una cantidad que cuadruplica la media histórica. Casi la totalidad del suelo de Ponent está saturado de agua y todos los embalses de la cuenca del Ebro están técnicamente llenos. La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha peritado para este año un total de 280 hm3 más de agua que procederá del deshielo de la nieve, una cantidad absolutamente descomunal si la comparamos con la que se registró en 2023, que por culpa de las altas temperaturas y de la evaporación se redujo a sólo 20 hm3.
La situación hídrica no sólo es buena, sino que también incluso supera lo deseable. Muchas fincas de cereal, recientemente plantadas, han sido dañadas por culpa de la humedad excesiva y gran parte de los campesinos de las comarcas del Pla de Lleida no prevén regar a corto plazo, a pesar de la necesidad de liberar agua de los embalses por motivos de seguridad. El agua desciende río abajo, en beneficio de los sedimentos del delta del Ebro.
El 8 de marzo, la comunidad de regantes del canal de Urgell se reunirá en asamblea para planificar la próxima campaña y establecer unos primeros turnos de riego, aunque con la incógnita de cuándo empezará exactamente. "Siempre dependemos del tiempo, tanto si llueve como si no llueve", admiten fuentes técnicas de la comunidad.
Pero más allá de la bonanza actual, que se prevé una buena campaña de riegos para este verano, todavía está pendiente sobre la mesa la definición de la política hídrica en Ponent. La CHE ya anunció hace meses que reduciría en el futuro próximo las dotaciones de agua en las comunidades de regantes. Aunque las revisará (probablemente al alza), el próximo Plan Hidrológico del Ebro (2028-2033) contempla reducciones de un 12% de media para toda la cuenca, más de un 14% en el canal de Urgell (actualmente, su dotación es de 9.300 m3/ha/año).
Ante este panorama, en el que se reclaman medidas de ahorro de agua porque hay previsión de futuras sequías, está todavía pendiente la aprobación del plan de modernización del canal de Urgell. Ante el rechazo a este plan de casi todas las colectividades, se anunció en diciembre un plazo indefinido para acercar posturas, sobre todo las referidas a las ayudas públicas. "Confiamos en que a finales de este año podamos desbloquearlo", confía el presidente de la comunidad, Amadeu Ros, que recuerda que existen varios proyectos parciales ya redactados y pendientes de ejecución una vez sea aprobado el plan director.
En cualquier caso, Ros recuerda los esfuerzos de los regantes del Urgell en reducir al máximo un agua que todavía se riega a manta (por gravedad). El sistema dehydros (turnos) y diversas mejoras de distribución que han incorporado los técnicos de la Casa Canal para esta campaña son algunos de los ejemplos de este compromiso.
"Ahora más que nunca, con los embalses llenos, aceleramos la modernización de las infraestructuras y nos preparamos para futuras sequías", manifestó recientemente el consejero de Agricultura, Òscar Ordeig, insistiendo en que el Gobierno mantiene como prioridad el desarrollo de nuevos regadíos, la modernización de los ya existentes el arraigo en el territorio, el relieve generacional, la gestión más eficiente del agua, un sector agroalimentario sostenible y preparado, así como el refuerzo de la seguridad y garantía de futuro”.
Luz verde en el Albagés
El llenado del pantano del Albagés comenzó oficialmente la semana pasada después de que Protección Civil, la CHE, los ayuntamientos y el Govern culminaran todas las tramitaciones y aprobaran todos los planes de protección. Durante los próximos tres meses, el Albagés se irá llenando con agua del pantano de Rialb hasta la mitad de su capacidad, unos 40 hm3. Posteriormente, tendrán que pasar tres meses para garantizar la correcta humectación del terreno y comprobar el buen funcionamiento de la presa. Si todo va bien, en el 2027 el pantano podrá llenarse por completo, hasta alcanzar los 82 hm3 de agua. Esta es una medida no sólo celebrada por los regantes del canal Segarra-Garrigues, que desde el año pasado pusieron el grito en el cielo por su retraso, sino también para muchos municipios del Segrià y Les Garrigues que podrán tener garantizada agua de boca más sana (24 municipios de estas comarcas todavía beben del pantano de Utxesa, que presenta a menudo).
La Comunidad de Regantes del Segarra-Garrigues celebra el inicio del llenado y lo califican de una muy buena noticia. "Era importantísimo, hacía tiempo que íbamos detrás y habría podido hacerse ya el año pasado", manifiestan fuentes de la junta directiva.