Una trayectoria científica de servicio público ya prueba de terremotos
SolsonaDe joven exploraba el mundo con ojos matemáticos y necesitaba conocer la base científica de lo que observaba. La mirada analítica de la solsonina Sara Figueras Vila (1964) la llevó a estudiar física, especializarse en meteorología y geofísica, doctorarse en ciencias físicas y convertirse en pionera en España en la modelización de la propagación de las ondas sísmicas utilizando técnicas de supercomputación. Esta experta en terremotos es el ejemplo de que "no toda la ciencia se cuece en los laboratorios". Desde 2017, es jefe del área de geofísica del Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC), desde donde se esfuerza por hacer del conocimiento un resorte "útil, aplicable y accesible". Sin una gota de ínfula, se enorgullece de trabajar por unos "servicios públicos esenciales orientados a la seguridad de la población".
El ordenador es su herramienta de trabajo indispensable, aunque son la curiosidad y la paciencia sus principales aliados en el trabajo. A la hora de liderar, el suyo es un lema de tres haches: humanidad, honestidad y humor. Esta mujer sapiente y vitense ha sido semilla de científicas con las que ha trabajado o dirigido. Pero viene de un mundo académico y profesional baldío de referentes femeninos: tuvo una sola mujer profesora en toda la carrera, y en su campo conoce literalmente cuatro catedráticas en todo el Estado –ninguna de ellas madre, por cierto–. En los años noventa, ella fue la primera en estrenarse en la maternidad en el equipo del ICGC al que se incorporó. Hoy lidera un área con más hombres que mujeres, aunque al frente de dos de sus tres unidades –de prospección geofísica y de predicción de aludes– también hay mujeres.
Pese a los avances, alerta de que percibe un retroceso en las vocaciones STEM femeninas. "Cada vez hay menos chicas interesadas en la ciencia y la tecnología", señal que le llega de profesores universitarios y de la Sociedad Catalana de Matemáticas. Por eso siempre ha promovido la divulgación con charlas y talleres en escuelas e institutos. La curiosidad debe despertarse.
Y en el área de geofísica que capitanea, ¿cuáles son los retos principales? Para Sara Figueras, es conseguir que el conocimiento científico sea aplicable para que revierta en el bienestar de la población y que sea considerado en la elaboración de políticas públicas, especialmente en la planificación y la gestión de emergencia. Habla de una "responsabilidad compartida": "Es necesario diálogo, confianza y colaboración entre el mundo científico y las instituciones públicas –asevera–. Para que no ocurra lo que hemos visto con la dana en la Comunidad Valenciana, donde quien debía aportar el conocimiento ya lo hizo".
Trabaja en un ámbito que ha evolucionado al ritmo de la tecnología. Actualmente, comienzan a implementarse métodos de inteligencia artificial en la predicción de aludes y del tiempo y en los estudios del subsuelo. Asimismo, la IA puede ayudar a dotarse de patrones de réplicas de los terremotos, a partir de los cuales se puede activar el plan de emergencias sísmicas. "Para la predicción de los terremotos, que es lo que más nos interesaría, todavía no hemos encontrado la forma. Pero la encontraremos", concluye.