Medios públicos

La Agencia Catalana de Noticias ganará en independencia y estabilidad presupuestaria

Se quiere que el anteproyecto de ley para desgobernamentalizarla llegue al Parlamento en otoño

Una sección de la redacción de la ACN en Barcelona
10/07/2026
4 min

BarcelonaCuando se habla de medios públicos catalanes es fácil que se piense en TV3, Catalunya Ràdio y el resto de marcas de la Corporación. Pero existe también la Agència Catalana de Notícies (ACN) que, desde su fundación en el año 1999, ha vivido diversos vaivenes en el modelo de propiedad y, sobre todo, de gobernanza. El Gobierno está dispuesto a abrir un proceso para dotarla de más independencia y prepara un anteproyecto de ley que se quiere llevar alrededor de noviembre al Parlament. Si sale adelante, y en principio hay consenso político para que sea así, la ACN avanzaría en su desgovernamentalización y tendría también un contrato programa que le permitiría trabajar con más estabilidad presupuestaria.

La medida más destacada es la reformulación del consejo de administración, que es quien toma las decisiones estratégicas, para que sea mayoritariamente independiente. Actualmente el cargo de presidente de la ACN corresponde al secretario general de Comunicación, Carles Escolà, que en un encuentro con la prensa para presentar el anteproyecto de ley reconoció que se trataba de una anomalía a resolver. El articulado del nuevo texto prevé que haya hasta ocho miembros no ejecutivos, seis de los cuales serán profesionales independientes con un mínimo de diez años de experiencia, más dos cargos que sí corresponderán a la estructura de la Generalitat (aunque en cada una de estas categorías pueden ser menos miembros). La presidencia será rotatoria, pero solo entre los consejeros independientes, que serán nombrados por el Parlament por mayoría reforzada de dos tercios en primera vuelta o mayoría simple en segunda con el ánimo de evitar situaciones de bloqueo. Los mandatos serán por cinco años, renovables por cinco años más.

A partir de la implantación del nuevo modelo, que se completará el año que viene, la dirección ejecutiva del ente deberá elaborar una memoria anual de actividades y rendir cuentas, como mínimo, una vez al año ante el Parlament. Tanto la presidencia del Consejo como la consejera delegada podrán ser requeridos para que informen sobre el cumplimiento de la misión de servicio público cuando los partidos lo requieran, más allá de esta comparecencia mínima anual.

La ACN tiene un presupuesto aproximado de 6,2 millones de euros, sumando los 4,7 millones que aporta el Gobierno y los 1,5 millones que recibe de los clientes que contratan sus servicios. Los nuevos cargos de consejeros independientes que se plantean no son en ningún caso equivalentes a los de la Corporación, ya que aquellos tienen dedicación exclusiva y reciben un salario que ronda los 128.000 euros anuales. En este caso, en cambio, se plantea una estructura mucho más ligera, con dedicaciones parciales de supervisión y una compensación equivalente a un tercio del salario mínimo interprofesional pensada para profesionales que tengan una primera actividad en alguna otra parte. Se considera que no tendría sentido crear una estructura de dirección onerosa para un ente de presupuesto modesto, donde el grueso del gasto son los 75 trabajadores que hay, 65 de los cuales son periodistas, con una fuerte implantación en comarcas.

El largo camino a la estabilidad

En sus 27 años de historia, la Agencia Catalana de Noticias (ACN) ha tenido varios propietarios. Nació de la mano de las diputaciones convergentes de Girona, Lleida y Tarragona, con el entonces periodista Carles Puigdemont como impulsor y el grupo Planeta, que se incorporó brevemente con un 75% del accionariado. En 2002 volvió a bascular hacia el sector público cuando la Corporación Catalana de Radio y Televisión (actualmente, la CCMA) entró como accionista hasta convertirse en socia única en 2005. Dos años después se incorporó directamente la Generalitat –a través de la empresa Intracatalònia SA– y asumió un 70% del capital. En esta etapa, la más larga, el control mayoritario lo tenía el Gobierno, a través del departamento de la Presidencia, que era quien nombraba el grueso del Consejo de Gobierno.

El último cambio se produjo a finales de 2024, cuando la Generalitat se quedó con el 100% del capital e impulsó una primera reforma de desgobierno que sacaba adelante un concurso público para nombrar la dirección de la agencia, que ganó en abril de 2025 la periodista Eva Arderius. La nueva ley de la ACN no comporta un relevo al frente de la redacción, ya que la directora cuenta con un mandato de cuatro años (de los cuales ha consumido uno), y que es renovable dos veces, dos años más cada vez. Eso sí, con el nuevo planteamiento suma el cargo de CEO al de directora.

La nueva ley también prevé que la ACN pueda tener un contrato programa plurianual que le permita trabajar con un presupuesto fijado a varios años vista, tal como lo hace la Corporación. Este documento surge de un pacto entre el gobierno y la ACN en el que la dirección plantea las necesidades que considera para el ente, la Generalitat fija lo que espera de él y se resuelve una cantidad plurianual, que puede ser fija o escalada. Más allá de la estabilidad presupuestaria que comporta un contrato-programa, Arderius se mostró confiada en que implique, también, una mejora de la financiación. “Necesitamos más personal, más efectivos. Y también poder asumir proyectos estratégicos, mejorar nuestra rama de verificación y dar cumplimiento al proyecto con el que me presenté que incluía acciones audiovisuales y de innovación tecnológica”.

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