El 25.º aniversario de los atentados del 11-S ha generado estrenos en las plataformas para conmemorar, sobre todo, a las víctimas. Hay homenajes afectados y lacrimógenos, como el que plantea Netflix con Momentos decisivos: Generación 11-S, una producción que se esfuerza demasiado en argumentar que de aquella tragedia queda un legado social transformador. Son entrevistas a jóvenes que eran criaturas el día de la catástrofe y también supervivientes y familiares de víctimas que explican cómo cambiaron sus vidas. Una opción prescindible por forzada y efectista.La plataforma Disney+ ha estrenado una serie de tres capítulos de National Geographic. Cada aniversario del 11-S este sello busca un enfoque alternativo a los ataques. 11-S: Reencuentros vuelve a explicar las vivencias de los supervivientes de las Torres Gemelas y el Pentágono de una manera muy emotiva. Fomenta el reencuentro entre salvadores y salvados en medio del caos y el pánico. Cada episodio recoge unas cuantas historias inauditas de aquellas que hacen estremecer pero que tienen un final, como mínimo, medianamente feliz. Cada testimonio por separado explica las horas previas a la catástrofe recordando lo que parecía que sería un día habitual de trabajo hasta que los aviones chocaron contra el edificio donde trabajaban. Las historias se cruzarán en medio de la desesperación. Hay algunas increíbles, donde constatas cómo el detalle más intrascendente se convierte en un hecho providencial para la resolución del drama, como la entrada a última hora de un limpiacristales al ascensor de una de las torres. El reencuentro después de veinticinco años aporta un poco de consuelo a la dureza del relato. Sobra la insistencia de la música, que se esfuerza demasiado en subrayar una emoción que no necesita adornos. Es muy probable que necesitéis unos cuantos clínex antes de terminar cada episodio. En el documental aparece repetidamente una respuesta emocional psicológica que atraviesa todas las producciones que conmemoran la tragedia: el sentimiento de culpa de los supervivientes. Una reacción irracional que los protagonistas a menudo mencionan como un aspecto que ha dificultado su capacidad para rehacerse. A pesar de esto, 11-S: Reencuentros tiene la habilidad de hablarnos sobre la posibilidad de resurgir del trauma desde ejemplos reales. En las producciones, no se mencionan nunca términos como yihadismo, Bin Laden, Mohamed Atta o similares, de manera que se borra deliberadamente el detonante de todo ello.Si todavía estáis de humor para más catástrofes aéreas, Netflix ha estrenado este verano la miniserie británica basada en hechos reales Bomba en el Pan Am 103. Una excelente recreación del atentado terrorista de 1988 que hizo explotar un avión que volaba de Londres a Nueva York y que cayó sobre la localidad de Lockerbie. Un precedente clave para entender algunos aspectos de la gestión del 11-S. La rigurosa reconstrucción de la investigación, la claridad con la que se exponen los hechos y las interpretaciones de los actores convierte la serie en una opción adictiva que, además, consigue hacer una lectura humanista de las grandes tragedias de una manera muy pertinente.