Personal de Renfe, junto a la locomotora accidentada en Gelida
Periodista i crítica de televisió
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La inoperancia de Cercanías lleva años durando. Sin embargo, los medios de Madrid empezaron a fijarse en ellos cuando sus Cercanías empezaron a fallar. En medio de la crisis ferroviaria y con la gravedad de los accidentes en Adamuz y Gelida, los problemas con Renfe en Catalunya se han convertido en el repique del drama. Han servido para acentuar este efecto del montón de grasa donde cada vez se van añadiendo más circunstancias. Las informaciones sobre Cercanías son más o menos las mismas en todas partes: crónicas desde las estaciones explicando los paros del sistema y declaraciones de los usuarios desesperados. Como complemento, se suma el rifirrafe político para depurar responsabilidades. Pero más allá de esto hay tres ejes básicos sobre los que pivota el relato, tanto en informativos como en los magazines matinales. Un primer factor es la instrumentalización del conflicto. El desastre se ha convertido en una herramienta para erosionar al gobierno de Pedro Sánchez y sus relaciones con el independentismo. El lunes, Susanna Griso recordaba que "Pedro Sánchez lleva siete años gobernando. Quiero decir que esta crisis le toca de lleno. A él ya ERCAna Rosa Quintana no ha parado de insistir en pedir la dimisión del presidente español y del ministro Óscar Puente.

El otro eje que vertebra el caso es el Madridcentrismo. Sandra Golpe, desdeAntena 3 Noticias, utilizaba la expresión "Allí, en Cataluña", un recurso que enfatiza la distancia y la cuestión ajena. La mala pronunciación de los topónimos y las aproximaciones geográficas delatan el desconocimiento del territorio. El martes se activaban con fuerza los problemas de la alta velocidad entre Madrid y Barcelona. Incluso Susanna Griso admitía haber optado por el coche por venir a Catalunya, por desconfianza con la televisión, por desconfianza con las. averías y la reducción de la velocidad, influyeron en la indignación mediática por las deficiencias del servicio.Se complica la comunicación con Madrid", titulaban en Espejo público. Y es que los problemas han puesto en evidencia que la estructura ferroviaria radial que siempre ha priorizado a Madrid de repente deja sin alternativas.

El tercer eje que caracteriza a la información es la espectacularización del drama a unos niveles delirantes. Susanna Griso recuperaba declaraciones de la entrevista de Miguel Ángel Revilla que, por enésima vez, había visitado El hormiguero para meter cucharada demagógica en el desastre. La periodista lo destacaba como si sus palabras fueran relevantes en ese contexto. Griso, que entrevistó al actor Antonio Banderas, también le preguntaba si creía que el ministro Óscar Puente debía dimitir. Mientras, Ana Rosa Quintana alimentaba al esperpento investigando los coches de lujo propiedad del presidente de Renfe.

Más allá del sucursalismo, el drama de Cercanías parece, desde la perspectiva de los medios españoles, un problema de esta semana y no una incompetencia que lleva más de una década durando.

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