Coqueteando con el asalto al Congreso

Las pituitarias están hartas de los diferentes humores que emanan de los círculos más inmediatos a Pedro Sánchez, pero la democracia tiene normas garantistas que blindan los gobiernos ante impulsos diversos. En momentos así quizá cuestan de razonar, pero están ahí por algo. Por eso me parece peligrosa la constante apelación de la caverna a la supuesta ilegitimidad del líder del PSOE. La última andanada la propina el Abc con un editorial titulado “Un presidente contra la democracia”. Situarlo fuera de la democracia es francamente peligroso, porque invita a la acción contundente, la antorcha y la horca. ¡Todos al Capitolio a restituir la libertad! Viniendo de un diario que vivió la Guerra Civil, aún resulta más inquietante. Y para acabar de encender los ánimos, la primera página se abre con otro titular que atiza la ofensa: “Sánchez desprecia la justicia y el Parlament”. El relato desde esta trinchera tiene siempre el mismo ángulo muerto: la incapacidad de analizar seriamente por qué la inmensa mayoría de fuerzas políticas del Congreso dan la espalda al PP y a Vox. Sin esta consideración, su relato hace aguas: deberían explicar a su lector que la pésima gestión de los encajes en el proyecto estatal de los partidos de derechas aboca a la pérfida periferia a tener que decantarse por el mal menor, por cojo que camine el pato.

En este sentido, es algo más racional el enfoque de El Mundo, que titulaba este jueves: “Sánchez suma ya en su contra una mayoría de 188 diputados tras marcharse sin dar explicaciones”. Existe la trampa evidente de que los 188 no quieren una alternativa que pase por Feijóo y ArmillaMan, pero como mínimo el diario lo plantea en términos de mayorías parlamentarias y no de usurpación de poder. Hemos visto en Estados Unidos las consecuencias de agitar la colmena de la ilegitimidad, y es un camino francamente poco recomendable. Especialmente en un país con el panorama mediático que tiene.