Cuatro, la cadena del cuñadismo
Hay noches televisivas en las que los astros parecen alinearse para reunir, en un mismo plató, todas las formas contemporáneas posibles de degradación informativa. El lunes, en Cuatro, existía el riesgo de que el espacio-tiempo mediático implosionara ante la congregación, en la misma mesa, de unos personajes que destinan toda su energía a la distorsión de la realidad. En Horizonte, el espacio de actualidad ultra, sensacionalista y conspiratoria de Iker Jiménez y Carmen Porter, se añadieron Eduardo Inda y Juan Soto Ivars. Empezaron el programa haciendo un sentido homenaje a Fernando Esteso y sus películas. Convirtieron toda su filmografía en una especie de Nostradamus que se había anticipado y había predicho nuestro presente. "¡Son películas visionarias!", exclamaba el presentador, fascinado por este fenómeno de la adivinación. Admirados por la libertad de la época, lamentaban todos con nostalgia: "¡Esto ahora sería impensable!El alud masivo de caspa superaba cualquier fenómeno paranormal que Iker Jiménez haya abordado en su trayectoria como cazafantasmas y localizador de marcianos. Al montón de la grasa se sumó Bea Talegón, en su etapa de conversión y adaptación a las nuevas tendencias sociales. La periodista, que fue una de las voces más infladas. FAQS de TV3 durante el Proceso, hace equilibrios esperpénticos en una cuerda floja sostenida por los personajes más sórdidos de la ultraderecha. En una mesa de pensamiento único, donde se dan la razón unos a otros, estos personajes se comportan como clarividentes que tienen la solución a todos los problemas de España. Se exhiben indignados ante la incompetencia del gobierno, de las izquierdas en general y de los independentistas en concreto. Legitiman marcos conspirativos y fingen tener información reservada que ellos mismos prometen que harán estallar en el momento oportuno. Aseguran tener contactos insólitos con información de primer nivel que provocará un punto de inflexión que salvará a la patria. Salivan con cada vídeo de las redes que les da la razón y montan una coreografía perfectamente orquestada para radicalizar aún más a sus fieles seguidores. Considera que cualquier disidencia de sus teorías exacerbadas es fruto de la estulticia y de un lavado de cerebro colectivo que está ejecutando el gobierno con fines electorales.
Cuatro ha convertido Horizonte en el espacio diario de prime-time, porque su forma de radicalizar la audiencia tiene cierta resiliencia a la hora de contraprogramar las cadenas mayoritarias. El canal, que hace años nació como una opción televisiva progresista, se ha convertido en la alternativa más dura y radical de Mediaset, la guarida de la polarización más exacerbada. Junto con En boca de todos, el programa de Nacho Abad, que cada día tiene el don de convertir la actualidad en un punto limpio, conforman el eje vertebrador del cuñadismo televisivo más rancio.