La victoria de Laporta ha sido lo suficientemente incontestable como para que los tres diarios deportivos titulen con el mismo concepto: goleada. En cambio, en Castilla y León también se celebraban elecciones y los resultados no han sido del gusto de la caverna. Mañueco vuelve a ganar, pero sigue necesitando a la ultraderecha si quiere amarrar una mayoría de gobierno y, además, ve cómo el PSOE crece. Los diarios más cercanos a Sánchez destacan esta evolución positiva de los socialistas y tanto La Vanguardia, como El País y El Periódico lo recogen en sus titulares de portada. En cambio, los rotativos que han pasado los últimos meses azuzando la idea de que la retahíla de comicios autonómicos sería un vendaval que inflaría las velas de Feijóo en su camino imparable a la Moncloa, ya intuyen que la nave se embarranca en el Manzanares. “Mañueco logra una clara victoria y el centroderecha arrasa”, dice La Razón, que aplica vaselina al pacto con Vox por la vía de considerarla derecha a secas, no fuera caso que dijéramos las cosas por su nombre. “El PP gana y se refuerza y Vox no logra su objetivo”, dice elAbc, que adopta una estrategia diferente para llegar al mismo fin: recordar a los de Abascal que se han atascado y, por tanto, deben rebajar sus exigencias.
¿Y El Mundo? Ah, El Mundo... “La nueva victoria del PP aleja al PSOE e impone su techo a Abascal”. Son los reyes de la torsión numérica. Aunque los socialistas han subido y en los diarios del otro lado del espectro se recoge la subida, en el diario de Unedisa parece que hayan caído. En todo caso, el gran ausente de las portadas es Feijóo y su famoso efecto, que están extraviados por algún rincón de la Meseta. A ver si, ante la incapacidad de ser catalizador del presunto malestar extremo que pregonan sus medios afines no habíamos de hablar de efecto Feijóo sino de Defecto Feijóo.