Encuentran en el asteroide Ryugu los cinco ladrillos que crean la vida
Científicos japoneses defienden "una presencia generalizada en todo el sistema solar" de las moléculas que determinan cómo funciona un organismo vivo
BarcelonaLa adenina, la guanina, la citosina, la timina y el uracilo son los cinco ingredientes orgánicos básicos de la vida en la Tierra. Se les considera los ladrillos del código genético, porque el orden en que aparecen dentro del ADN y el ARN resuelve cómo se crea, almacena y transmite la información genética, y, por tanto, determina cómo funciona cualquier organismo vivo, también los humanos. Pero su origen sigue siendo una incógnita. Una de las grandes hipótesis científicas que se plantean es que estas piezas básicas llegaron al planeta azul primitivo a bordo de meteoritos ricos en carbono desde el espacio. En 2023 la Agencia Japonesa para la Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre analizó muestras de polvo y gas traídas desde un asteroide presuntamente originado poco después de la creación del sistema solar y llamado Ryugu. Inicialmente encontraron uracilo, lo que sugería que las bases del ARN humano podían ser de origen extraterrestre. Ahora el mismo equipo ha publicado un estudio en Nature Astronomy en la que defiende que esta teoría queda reforzada, ya que ahora han encontrado las cinco nucleobasas (el nombre que reciben estas moléculas básicas).
La misión japonesa Hayabusa 2 recogió 5,4 gramos de muestras de polvo y gas en dos aterrizajes de Ryugu, un asteroide de poco más de 900 metros de diámetro, y las llevó a la Tierra en diciembre del 2020. Son muestras tomadas directamente de la superficie de uno contaminadas–, a diferencia de lo que ocurre con las recogidas de los meteoritos. Se trata del material más antiguo al que ha tenido acceso hasta ahora la humanidad y el objetivo de los investigadores era identificar si contenían los cinco ingredientes orgánicos de la vida. Por eso, los científicos de la Agencia Japonesa para la Ciencia y la Tecnología Marina y Terrestre analizaron las muestras de Ryugu más exhaustivamente –utilizaron técnicas de extracción química y espectrometría de masas, una técnica científica que sirve para identificar y medir moléculas analizando su masa– y las comparó con el material. órbita cerca de la Tierra) y los meteoritos Orgueil (caído en Francia) y Murchison (Australia).
Los investigadores detectaron las cinco bases nitrogenadas canónicas en las dos muestras de Ryugu, lo que constataría que los requisitos moleculares para la vida no son exclusivos de la Tierra y que pueden aparecer como productos naturales de la evolución química en todo el sistema solar. Además, los científicos hallaron diferencias significativas en las abundancias relativas de estas piezas básicas en las distintas muestras. En concreto, Ryugu contiene cantidades aproximadamente comparables de nucleobasas de purina (adenina y guanina) y nucleobasas de pirimidina (citosina, timina y uracilo). En cambio, Murchison tiene mayor presencia de nucleobasas de purina, y Bennu y Orgueil son más ricas en pirimidina.
Hallazgo "coherente"
Según los investigadores, esto evidencia que estas moléculas básicas para la vida se pueden formar de forma natural en el espacio y que la química de los asteroides puede variar según el entorno en el que se formaron. Por ejemplo, por la cantidad de amoníaco presente. "[El hallazgo] Demuestra su presencia generalizada en todo el sistema solar y refuerza la hipótesis de que los asteroides ricos en carbono contribuyeron al inventario químico prebiótico de la Tierra primitiva", describen los autores.
De acuerdo con el estudio, las nucleobasas son comunes al sistema solar y probablemente llegaron a la Tierra a través de asteroides y meteoritos, contribuyendo al conjunto de moléculas que permitieron el desarrollo de la vida. "Estos resultados son coherentes con lo que nosotros mismos hemos visto en Ryugu y en meteoritos del tipo condrita carbonácea, y es coherente con todo lo ya estudiado en trabajos previos. Esta coherencia es muy importante en ciencia", defiende el astrobiólogo y profesor de bioquímica en la Universidad de Alcalá, César Menor.
De hecho, la comunidad científica hace tiempo que sabe que las nucleobasas no necesitan la vida para formarse y que pueden aparecer en asteroides sin actividad biológica. De ahí que Menor subraye que las conclusiones del estudio no son "sorprendentes ni nuevas", sino "coherentes" con todo lo que se sabía y se había visto anteriormente, explica en declaraciones a SMC.