Trump contra los medios

Donald Trump redobla su pulso contra Disney

La FCC acelera la revisión de las licencias de emisión de la cadena en abierto ABC, una de las tres más grandes del país

Marc Nofuentes
24/05/2026

La guerra entre la administración Trump y los medios de comunicación no cesa, y en estos últimos días Disney está siendo el chivo expiatorio de la furia presidencial. El 28 de abril, la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones), la agencia estatal independiente que regula las televisiones en abierto, ordenó una revisión de las licencias de transmisión de la cadena ABC –bajo la gestión corporativa de Walt Disney Company–, con el ánimo de investigar y considerar el cese de la actividad del medio. Todo esto mientras Trump continúa criticando públicamente al presentador del late show de la cadena, Jimmy Kimmel, en las redes sociales.

Semanas después de que el presidente consiguiera cerrar la corporación que sostiene los medios públicos gracias a una orden ejecutiva –hecho que puso en peligro la supervivencia de la radio NPR y la televisión PBS–, la FCC vuelve a encender la polémica al emitir un comunicado amenazador: “Se investiga la emisora ABC por posibles violaciones de la ley de comunicaciones de 1934 y las normas de la FCC, incluida la prohibición de la agencia sobre la discriminación ilegal. Concretamente, las normas de la FCC establecen que siempre que la organización considere una solicitud de renovación de una licencia como esencial para la realización correcta de una investigación, tiene la autoridad para pedir la renovación anticipada de las licencias de la emisora”. Es decir, no especifican el posible pecado cometido, pero se arrogan el poder de someter el canal a una revisión arbitraria de sus permisos: la "no discriminación" a la que hacen referencia es lo que el entorno MAGA percibe como una cobertura sesgada en contra de su ideología.

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A partir de aquí, el organismo ordenaba a la ABC que presentara la solicitud de renovación de sus licencias para todas las emisoras de televisión que dependen de ella antes de este jueves 28 de mayo. La cadena, sin embargo, no debería solicitar la renovación de ninguna de sus licencias, ya que se renovaron en el año 2020, por un período de ocho años. Por lo tanto, Trump intenta acelerar un trámite que difícilmente podría completarse durante su mandato, que expira en enero de 2029.

Brendan Carr es el actual presidente de la agencia desde que Trump lo nombró en 2025. Llegó al cargo prometiendo hacer cumplir "estándares de interés público" y alineándose completamente con Trump, hasta el punto de que ya ha acusado a las tres cadenas más antiguas del país –ABC, NBC y CBS– de mostrar un "sesgo liberal" que, a su parecer, podría vulnerar los estándares de interés público. Con todo, el organismo –que formalmente es independiente– no lo tiene fácil para demostrar que la ABC ha infringido sistemáticamente las normas. Disney prepara una potente respuesta legal y ya ha declarado que hace muchos años que cumple con la ley de comunicaciones –piedra angular del derecho audiovisual en el país– y con la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión y prensa. La corporación asegura estar preparada para demostrarlo durante los meses o años que puedan durar las disputas legales.

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¿Qué papel juega Jimmy Kimmel?

En medio de toda esta polémica, destaca la figura de Jimmy Kimmel, uno de los presentadores que más ha visto censurada y perseguida su actividad. En septiembre del año pasado, la ABC canceló el programa de Kimmel después de recibir amenazas de sanción por parte de Carr, a causa de un chiste sobre el hombre acusado de l'assassinat de Charlie Kirkel intento de atentado en la cena de corresponsalesDurante el episodio del jueves anterior a la orden de revisión de las licencias, Kimmel fue tendencia por un chiste sobre la primera dama, Melania Trump: “Señora Trump, tiene un brillo como el de una viuda expectante”. El chiste lo obligó a dar explicaciones en el último programa indicando que se trataba de una broma sobre la diferencia de edad entre el presidente y Melania, después de recibir una lluvia de críticas en sus redes sociales. Dos días después, tanto Melania como Donald Trump se pronunciaron. La primera dama, a través de su perfil de X, acusaba a Kimmel –a quien tilda de cobarde– de “querer dividir el país” y “sebrar odio”, y acusaba también a la ABC de proteger al presentador.

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El presidente, a través de su red social, Truth Social, dejaba entrever una relación directa entre los chistes del presentador y el intento de atentado en la cena de corresponsales, que acabó con Colen Tomas Allen arrestado y un agente del cuerpo de seguridad herido leve. El presidente añadió: "Agradezco que tanta gente esté indignada por la despreciable llamada a la violencia de Kimmel, y que normalmente no respondería a nada de lo que dijera, pero esto es algo que ha ido mucho más allá de lo que se permite. Disney y la ABC deberían despedir a Jimmy Kimmel inmediatamente". Días después, Trump declaró a la cadena Fox que el tirador se movía por su “odio a los cristianos”, aunque en el escrito de Allen, previo a su detención, se leía lo siguiente: “Poner la otra mejilla cuando alguien más está oprimido no es un comportamiento cristiano; es complicidad con los crímenes del opresor”.

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La ABC se defiende acusando al gobierno y la FCC

El 8 de mayo, la ABC acusaba al gobierno de violar la Primera Enmienda, a través de un comunicado presentado a la FCC, a quien también señala de vulnerar sus derechos a la libertad de expresión mediante un "efecto disuasorio" al intentar castigar contenidos políticos con los que no están de acuerdo. La cadena revelaba también la intensidad de la batalla de la FCC contra el medio para enterrarlo en burocracia y reclamaciones: ya ha entregado unos 11.000 documentos en decenas de solicitudes de información exhaustivas.

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La respuesta supone apenas el inicio de la confrontación entre la ABC y la FCC, y esta última ha pasado ahora a cuestionar si The view, uno de los programas de tertulia matinal de la ABC más longevos del país –y más críticos con Trump–, respetaba la normativa federal antigua que exige a los programas de entretenimiento de la televisión para todo el público que concedan tiempo de emisión igualitario a todos los candidatos políticos que optan a un mismo cargo. La cadena calificó de "inédita" esta exigencia. "Puede que a algunos no les gusten ciertas opiniones que se expresan en The view o en programas similares. Sin embargo, esta insatisfacción no puede justificar el uso de procesos regulatorios para restringir puntos de vista", añadían. En última instancia, la ABC señalaba a la agencia por ser contundente con programas críticos con la administración y nada con los programas de radio que presentaban los conservadores Glenn Beck y Mark Levin.

Carr ha sugerido firmemente que The view no debería calificarse para una exención que las normas de tiempo igualitario permiten para los llamados programas de noticias "de buena fe". La exención se ha aplicado a muchos programas de tertulia a lo largo de los años, pero Carr se ha mostrado determinado a restringirlas radicalmente. The view recibió su exención proporcionada por la FCC en 2002 y durante veinticuatro años no había sido impugnada y se consideraba en vigencia. Uno de los aspectos más significativos es que todo este intento de regulación se da justo antes de las elecciones de medio mandato.