¿Por qué se entrevista a Ayuso sobre Trump y Venezuela?
Muchos magazines de actualidad de todas las cadenas están profundizando en el conflicto entre Estados Unidos y Venezuela. Las imágenes que nos llegan de Nicolás Maduro en manos de los cuerpos de seguridad estadounidenses son tan llamativas y morbosas que programas que nunca ponen la atención en la política internacional de repente se recrean en esta historia de una manera chapucera y simplista. Un montón de la grasa de supuestos expertos y teóricos que meten cucharada en el babalá. En Antena 3, sólo hay que ver a Sonsoles Ónega en el magacín más sensacionalista por excelencia. Ha sustituido a los sucesos de la España más sórdida por las imágenes de Maduro esposado y en chándal bajando de un helicóptero.
Pero hay otra forma mucho más sibilina de abordar el ataque de Trump al país latinoamericano. Y es cuando el periodismo no busca entender el conflicto sino utilizarlo. Es el caso de Susanna Griso en Espejo público este lunes. Entrevistó vía telemática a Isabel Díaz Ayuso como si fuera una pieza fundamental en el análisis del enfrentamiento diplomático. Griso lo justificó argumentando que la Comunidad de Madrid es donde vive buena parte de la colonia de exiliados venezolanos. Un criterio cogido por los pelos: confundir presencia demográfica con representación política implica achacar a un presidente autonómico una voz que, en principio, no le corresponde. En cualquier caso, Griso tuvo a Díaz Ayuso en directo con su ademán ingenuo habitual, una estrategia que le es útil para camuflar la agresividad de su discurso. Una teatralidad dócil e inocente tan exagerada que delata la doble moral de su mensaje. La presidenta de la Comunidad de Madrid leía las respuestas. Acotaba la vista para ir siguiendo un guión escrito bajo la cámara que lo enfocaba, soltando un soliloquio que avalaba la gestión de Trump. Díaz Ayuso no disponía de ninguna información diplomática privilegiada, tampoco le han otorgado un papel de mediación institucional, ni tiene ninguna posibilidad de incidencia sobre el pueblo venezolano. Como política no tiene una trayectoria de experiencia que avale su ascendencia en este tipo de disputas internacionales. Pero es interesante entender por qué razones un programa como Espejo público le da una autoridad tan relevante, hasta el punto de tenerla dieciocho minutos en antena. Y es que Ayuso ofrece la lectura de libertad o comunismo y, sobre todo, el conflicto entre Estados Unidos y Venezuela sirve como metáfora autóctona. Así, Espejo público importa la tensión internacional y la hostilidad entre dos estados antagónicos en su propio campo de batalla. El choque entre Trump y Maduro se traslada a España para utilizarlo como munición nacional. Con un enfoque ideológico opaco e interesado, el programa da a Díaz Ayuso un peso simbólico bajo la apariencia de la legitimidad institucional. La presidenta de la Comunidad de Madrid es útil para introducir el relato trumpista pero disfrazándolo de interés comunitario.