Latre, que no te utilicen

El regreso de El hormiguero esta semana ha sido muy inquietante y revelador. El baile de arranque parecía aquel ridículo Mojo Dojo Casa House de Ken en la película de Barbie: una reserva viril pasada de rosca. Seis hombres bailaban y cuatro les aplaudían, y después todos se abrazaban con aquel choque de pectorales que nos remite a los orígenes de la especie. Un vídeo resumía la crisis migratoria de Ceuta cargando contra el gobierno de Sánchez sin venir a cuento. A continuación, Pablo Motos anunciaba un acontecimiento impactante. Habían organizado un desfile de robots humanoides por una calle de Madrid. Una imagen terrorífica. Él se ponía al frente de aquel ejército, como si fuera el líder, y les ordenaba que le siguieran. Después se dirigió a la audiencia: “Tu mundo va a cambiar”, anunció mirando a cámara. Hizo un discurso sobre la transformación del mundo, la actitud que debemos tener ante el progreso tecnológico, las dificultades para discernir entre verdad y mentira, y las posibilidades infinitas de la inteligencia artificial: “No hay que tener miedo, solo hay que estar despiertos”. Asumía el rol de gurú, dando consejos sobre la existencia humana con una superioridad y condescendencia alarmantes. Motos está convencido de que su sabiduría puede transformar la sociedad.Después apareció Carlos Latre caracterizado de Pedro Sánchez. Llevaba americana y bañador, y un flotador en la cintura. Latre interpretó a un presidente del gobierno creído, inepto y corto de luces mientras Pablo Motos le reprochaba la “invasión” de Ceuta. Ni la imitación de Latre era precisa ni el guion era bueno. Pero aquella puesta en escena colocó a Latre al servicio de la ideología del presentador. Motos lo convirtió en un títere para avalar sus ideas políticas. La humillación, sin embargo, no se había acabado. Motos invitó al humorista a desmaquillarse delante de la audiencia para hacerle preguntas sobre el fracaso de su programa, Babylon Show, en Telecinco. “¿Tú no crees, Carlos, que deberíamos explicarle a la gente los detalles de por qué te fuiste a Telecinco a competir contra nosotros y ahora has vuelto con nosotros?” Hace dos años de eso, y la audiencia ni se acuerda ni le importa. “¿Qué pensaste cuando te volví a llamar?”, le preguntó, subrayando su papel de redentor a pesar de aquella traición. Latre no paraba de agradecerle el gesto. Motos remarcaba la exculpación pública de su empleado.El éxito de audiencia de El hormiguero,sumado al trasfondo reaccionario de su ideología, ha hecho creer a Pablo Motos que es un gurú de los nuevos tiempos. Diagnostica la sociedad, se siente con la potestad de gestionar la verdad y la mentira, señala a los enemigos ideológicos y asume el papel de guía ante el miedo y la incertidumbre del futuro. El humor lo utiliza para demostrar su poder como líder. El hombre que mueve los hilos del títere. El hormiguero se ha convertido en la puesta en escena de la autoridad moral de la derecha, con Motos ejerciendo de profeta, juez y salvador. Y estos delirios siempre acaban fatal.