MacBook Neo: el precio ya no es excusa para quedarte en Windows
Apple compite por primera vez en igualdad de condiciones contra los PC con Windows. Google hace lo contrario: llevará Android a los portátiles de gama alta con los Googlebook
BarcelonaDesde que me dedico a esto, cuando alguien me pregunta qué ordenador comprar le recomiendo un Mac: por sistema operativo y porque envejece mejor y, por lo tanto, tardas más en cambiarlo. Y la respuesta es siempre la misma: "Gracias, pero son demasiado caros." Y tenían razón... hasta ahora. El MacBook Neo cuesta 699 euros, y por primera vez un Mac puede competir en precio con los PC con Windows.
Para ponerlo en contexto, los Mac generaron 33.700 millones de dólares en 2025, el 8,1% del total de Apple, y cerca del 90% de las unidades vendidas fueron portátiles MacBook. Es un negocio significativo pero lejos del peso del iPhone, y Apple se ha propuesto ampliarlo con el Neo. Salió a la venta hace un par de meses y la demanda fue tan alta que Apple limitó las compras a dos aparatos por persona. Tim Cook, en la presentación de resultados trimestrales, dijo que había sido el mejor lanzamiento de la historia del Mac en número de nuevos clientes.
Un Mac con chip de iPhone
Hace años que todos los dispositivos Apple comparten la misma arquitectura de procesador, la ARM. Pero había variantes diferenciadas para ordenadores (los M), para móviles y tabletas (los A), para relojes (los S) y para auriculares (los H). Con el MacBook Neo, Apple da un paso más: ha puesto el procesador de los iPhone 16 Pro, el A18 Pro, con seis núcleos de CPU, cinco de GPU y motor neuronal de 16 núcleos, fabricado en proceso de 3 nanómetros. Es el primer Mac con chip de smartphone. La razón es industrial: Apple se hace fabricar los A18 Pro a escala de teléfono. Las unidades que no superan el control de calidad para los iPhones, donde la GPU tiene seis núcleos, se aprovechan para los Neo, con un núcleo de procesador gráfico menos. A esto se le llama economía de producción.
En tareas cotidianas, los números acompañan. El Neo es un 47% más rápido que el MacBook Air M1 de 2020 y va por delante de todo lo que hay en la misma franja de precio en Windows. El Surface Laptop de Microsoft con chip Snapdragon X Plus queda por debajo, y los portátiles con chip Intel Lunar Lake, aún más. Sin embargo, cuando el trabajo se alarga, surgen las limitaciones: sin ventilador, el A18 Pro llega a su límite térmico en pocos minutos de esfuerzo sostenido y el rendimiento cae al 36%. No es la máquina adecuada para editar vídeos o compilar código. En cambio, funciona perfectamente en lo que hacemos la mayoría de la gente la mayor parte del tiempo: navegación web, documentos y videoconferencias.
El hardware, sin embargo, es solo una parte. Lo que define la experiencia de usar un Mac es macOS: un sistema operativo maduro, coherente y bien integrado con el hardware. La fluidez de la interfaz, la gestión de la memoria, el ecosistema de aplicaciones y la integración con el iPhone y el iPad son argumentos que no salen en las pruebas de rendimiento pero pesan mucho a la hora de trabajar día a día. Un portátil Windows puede superar al Neo en algunas pruebas sintéticas y costar menos; raramente ofrece una experiencia de uso comparable.
Las renuncias
Apple vende dos versiones del Neo: 256 GB por 699 euros y 512 GB por 799, en cuatro colores: plata, rosa nube, cítrico e índigo. Las teclas, sin retroiluminación, hacen juego con el color de la carcasa. La ausencia de iluminación, por primera vez en 15 años, se nota cuando se trabaja en lugares poco iluminados. Ambos modelos llevan 8 GB de RAM unificada, no ampliable. Es un límite a tener presente si se quiere ejecutar en local un modelo de IA, opción cada vez más recomendable: con 8 GB solo se pueden ejecutar los modelos menos exigentes. La diferencia que puede decidir la compra es doble: el modelo de 799 euros duplica la capacidad de almacenamiento y añade el sensor dactilar Touch ID. Sin él, al Neo hay que teclear la contraseña cada vez que se desbloquea la pantalla.
Para rebajar el precio, Apple ha tenido que recortar. El Touchpad hace clic físico pero no es sensible a la presión, a diferencia del Force Touch que llevan el MacBook Air y los Pro. La pantalla de 13 pulgadas llega a los 500 nits pero no tiene color calibrado ni True Tone. El audio se reduce a dos altavoces; los otros MacBook llevan cuatro. La webcam es de 1080p, mientras que la del MacBook Air tiene resolución de 12 megapíxeles y encuadre automático. La conectividad inalámbrica es Wi-Fi 6E y Bluetooth 6, cuando el Air M5 ya lleva Wi-Fi 7. Los puertos se reducen a dos USB-C, sin Thunderbolt ni MagSafe: el de la izquierda es USB 3 a 10 Gb/s y el de la derecha, USB 2 a 480 Mb/s. El equipo solo puede conectar un monitor externo, a un máximo de 4K a 60 fotogramas por segundo.
La batería, de 36,5 Wh, aguanta 13 horas y media de navegación, un 13% por debajo de las 15 horas y media del Air M5. La diferencia podría ser mucho mayor teniendo en cuenta que la batería del Neo tiene un 32% menos de capacidad; la eficiencia del chip A18 Pro compensa buena parte del déficit, pero el resultado final es apenas aceptable para un portátil básico. Y como el resto de MacBooks, el Neo no tiene pantalla táctil: Apple continúa reservándola para las tabletas iPad y resistiéndose a adoptarla en los portátiles, a diferencia de la mayoría de marcas con Windows.
Hay otra diferencia que no sale en las hojas de especificaciones pero que importa en usos intensivos: la memoria del Neo tiene un ancho de banda de 60 GB por segundo, frente a los 153 del Air M5. En ofimática y navegación no se nota; en edición de vídeo, procesamiento de imágenes o tareas que mueven grandes volúmenes de datos, la distancia se hace evidente.
Para comparar: el MacBook Air M5, hasta ahora el portátil menos caro de Apple, arranca desde 1.199 euros y trae el chip M5 con diez núcleos de CPU y 16 GB de RAM. En rendimiento multiprocesador duplica al Neo: 17.276 puntos contra 8.920 en la prueba Geekbench 6; en conversión de vídeo 4K con HandBrake, tarda cuatro minutos y medio en lo que el Neo tarda casi el doble. Además, el Air M5 tiene teclado iluminado, Touch ID, Force Touch, cuatro altavoces, cámara de 12 megapíxeles, Wi-Fi 7, dos puertos Thunderbolt, MagSafe, pantalla P3 con True Tone y soporte para dos monitores. Si no necesitas nada de esto, con el Neo te ahorras 500 euros.
Google mira hacia arriba, Apple hacia abajo
Mientras que el Neo representa la entrada de Apple al mercado asequible, Google hace el movimiento opuesto. Hace pocos días anunció los Googlebook, una nueva categoría que no sustituirá los Chromebooks (que continúan vivos para el mercado educativo) sino que los superará en pretensiones y en precio. Apuntan a los compradores dispuestos a pagar lo que cuesta un MacBook Air pero que prefieren el ecosistema de Google.
Alejándose de ChromeOS, que depende de la conexión a la nube y del navegador Chrome, los Googlebook funcionarán con Aluminium OS, basado en Android 17, que ejecuta aplicaciones Android de forma nativa directamente en la pantalla del portátil. Las primeras marcas confirmadas, Acer, Asus, Dell, HP y Lenovo, con chips de Intel, Qualcomm y MediaTek, no prevén llegar a las tiendas hasta otoño, sin precios ni especificaciones. Por el momento, pues, no podemos compararlos con el MacBook Neo.
El analista Gene Munster estima que el MacBook Neo puede añadir unos 2.000 millones de dólares anuales a los ingresos de Apple captando estudiantes y usuarios de Windows que hasta ahora se quedaban fuera del ecosistema Mac por una cuestión de precio. Ahora el presupuesto ya no es excusa.