¿Y de la maquinaria china de injerencias hablarán?
El colectivo Graphika ha elaborado un detallado informe sobre una práctica entre pintoresca e inquietante. Han aparecido decenas de webs que emulan a medios de comunicación reputados, pero con pequeños cambios en sus nombres, para despistar. Se trata de una operación surgida de China, y los seudomedios en cuestión están llenos de informaciones favorables al partido único del país. Además, los bots que repiulan también propaganda pro régimen tienen vínculos con estas webs, la mayoría de las cuales están clamorosamente creadas con inteligencia artificial y en las que el grueso de sus artículos es de una calidad bajísima. Esta entidad ha bautizado la operación como Spamouflage, de spam y camuflaje, y entre los lugares donde se ha dejado sentir –aunque sea con un alcance muy limitado– está España: como parte de su agenda de desestabilización, estimularon las protestas contra el gobierno de Sánchez por su gestión a raíz de la dana de la Comunidad Valenciana. Leer el reporte me ha hecho pensar en cómo la maquinaria de injerencias rusa ha merecido llevadas a los medios hostiles con Catalunya, que han explotado unos presuntos vínculos con el Proceso más imaginados que reales, y, en cambio, no recuerdo ningún artículo tremendista sobre esta campaña china.
La respuesta, claro, es que la cosa no iba de Rusia, o China, sino de Catalunya. Y que Putin sólo era el espantajo con el que quería asociarse el independentismo con unas historias siniestras que incluían –never forget– el envío de 10.000 soldados por parte del Kremlin. La injerencia rusa (que existe) y la china (que también) han tenido por el momento una efectividad limitada, por lo que sabemos: las cuentas falsas acaban interactuando más con otros botes que con usuarios reales. Pero seguro que perfeccionarán sus métodos. Y por eso hay que exigir a los medios que hablen con rigor, y no haciendo literatura catastrofista.